Yangón

Esta ciudad fue nuestra última parada en Myanmar. No tiene mucho que ver, pero encontramos las actividades suficientes como para disfrutar de nuestro último día en este país. Llegamos hasta allí en un bus nocturno de 14 horas desde Hsipaw, el mejor que hemos cogido hasta ahora. Era clase VIP, que son más grandes y cómodos, y nos costó 17.500 kyats (12€) a cada uno. En Yangón nos alojamos en un hostal, el Venus T, que a pesar de su buena puntuación en booking, daba bastante asquete. En esta ciudad es prácticamente imposible encontrar algo bueno y barato. Al menos los trabajadores eran muy majos, y nos llevaron gratis al aeropuerto al día siguiente.


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Cine en Yangón

Hay dos razones por las que la gente viene hasta aquí. Una, porque la mayoría de los vuelos internacionales salen desde el aeropuerto de esta ciudad; y dos, por su gran pagoda dorada. Nosotros encontramos algo más que hacer aquí: ir al cine.

Hacía cuatro días que se había estrenado la nueva película de Star Wars, e Irene estaba que se subía por las paredes porque no había podido ir a verla aún. Así que nos fuimos al Mingalar Cinema 3D a verla, por 3.300 kyats (2,2€) cada uno. Aquí las entradas tienen precios diferentes según el asiento que escojas. Al ser martes a las 12:30, no había mucha gente, y los que había, cogieron las entradas baratas, así que no teníamos a nadie alrededor. Mejor, porque lo de estar en silencio en el cine, no va con ellos. Aunque nosotros tampoco estuvimos callados, la verdad. Nos llamó mucho la atención que antes de empezar la película todos se pusieron en pie cuando apareció en pantalla la bandera del país, y escucharon lo que parecía ser el himno nacional. Sin letra, como el nuestro.

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Shwedagon pagoda

Salimos de cine bastante contentos, bueno, Irene entusiasmada y llorando de la emoción; y nos fuimos a ver la gran pagoda de Yangón, famosa por su enorme estupa dorada de 100 m de altura. Para los budistas, es el templo más importante de todo Myanmar, ya que contiene reliquias de Buda. Según dicen, tiene ocho cabellos y un trozo de tela.

Tienes que pagar 8.000 kyats (unos 6€) para entrar, y el recorrido lo haces completamente descalzo. Los rezos una vez dentro, se hacen al contrario que las agujas de un reloj. Habíamos leído en la wiki travel que puedes comprarle la entrada a algunos turistas que salgan, incluida la pegatina que te ponen de visitante, y así entrar gratis. Pero al final no lo hicimos. A ver si con todo el buen karma que teníamos acumulado, íbamos a perder puntos ahora…

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Un detalle importante. Hay que visitar la pagoda a primera hora de la mañana o última de la tarde, porque si no te abrasas los pies de lo que quema el suelo. Nosotros lo hicimos sobre las 3 de la tarde y estaba calentito pero bien. Dentro además, pudimos ver a unos locales vestidos con trajes tradicionales que estaban siendo fotografiados por profesionales y grabados por lo que parecía una televisión local. Iban todos con cosas de oro por el cuerpo a juego con la pagoda y las estupas de fondo. Está claro que el dorado está de moda en Yangón.

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Para terminar el día fuimos hasta el “Vista bar”, un local con terraza desde donde puedes ver el atardecer y la pagoda dorada iluminada de noche. Nos dejamos por visitar chinatown y el restaurante noodles 999, que nos habían recomendado. Pero estábamos vagos, y nos daba mucha pereza ir tan lejos del hotel. En el Vista bar tomamos un picoteo y unas bebidas, nada recomendable, pero lo bueno de ese sitio, como su propio nombre indica, son las vistas.

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Decidimos volver al hostel e intentamos coger un taxi. Pero no nos querían llevar. En Yangón los taxistas no saben dónde está nada, y lo que es peor, no saben interpretar un mapa. Al final le tuvimos que ir dando indicaciones, como si fuéramos el profesor de la autoescuela. Lo sacamos por 2.000 kyats, pero algunos no nos querían llevar por menos de 5.000.

Al día siguiente, nos fuimos hasta el aeropuerto y nos despedimos definitivamente de Myanmar. Nos llevamos un recuerdo maravilloso de este país, y sobre todo, de la gente. De lo mejorcito que nos hemos encontrado en Asia.

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Y como esta ciudad es un poco vertedero, porque está llena de basura… Yo, Víctor, no pude evitar pensar en esta canción:


Podéis ver fotos de Myanmar, en la web amiga del viajero Rafa, clicando en este enlace:

Myanmar – Birmania

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