Varanasi

Caótica llegada a Varanasi

Llegamos a la ciudad sagrada de Vanarasi y otra vez locura de suciedad, gente abordándonos e intentando engañarnos con precios desorbitados, pitidos, conductores loquísimos y vacas. Miles de vacas y sus respectivas cacas por todas partes. Aquí las vacas tienen prioridad, son el vehículo de Shiva en la tierra así que ni se te ocurra intentar cerrarles el paso porque te meten un cabezazo como le pasó a Víctor, cómo no. A ellas los pitidos, los coches, los miles de tuk tuks y rickshaws, o la gente no les afectan para nada. Hacen lo que les da la gana y encima las alimentan para subir puntos de karma. Está claro que en India mola ser vaca.


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Cuando oíamos hablar de Varanasi pensábamos que era la ciudad del misticismo y la paz pero hasta ese momento lo único que percibíamos era estrés. Negociamos con el dueño de un Tuk Tuk y nos llevó por 120 rupias (casi 2 euros) hasta un hostal de mochileros que habíamos visto en Booking con muy buena puntuación: el Stops Hostel.

Estuvimos 3 noches en una habitación compartida por 450 rupias cada uno (6 euros). No es especialmente barato pero está muy limpio, hay zonas comunes con muy buen ambiente, sobre todo jóvenes europeos, y ofrecen un montón de actividades y tours por poco dinero. Es un poco difícil de encontrar porque está escondido entre edificios pero al menos estas alejado del bullicio y los insoportables pitidos. Cuidado con la india pequeñaja que trabaja allí que es una chunga.

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Varanasi en estado puro

El primer día lo que hicimos fue una toma de contacto con la ciudad. Comimos bien y barato y fuimos a dar un paseo por los Ghats que es como se llaman las escalinatas que hay a lo largo del río.

En ese tranquilo paseo ¡zas! Lo primero que hicimos fue toparnos con una cremación al aire libre. Según nos contó el encargado de quemar los cuerpos hay dos Ghats donde hacen las cremaciones, el Manikarnika y el Harishchandra. El primero es más grande y ceremonial, donde llevan a los fallecidos de familias con más dinero y donde van los turistas. El segundo es uno más íntimo, sucio y para la gente más pobre. Y allí estábamos nosotros, en el segundo, viendo como daban la vuelta a los cadáveres churruscados entre la madera con un palo de bambú. Muy surrealista todo. No dejan hacer fotos aunque tiramos una desde muy lejos.

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Aprendimos que al quemar los cuerpos, el alma es purificada y así pueden alcanzar el nirvana. Si la muerte ha sido por culpa de la lepra, una mordedura de cobra, son embarazadas o niños, no hace falta quemarlos, porque ya han sido tocados por dios. En estos casos los tiran directamente al río atados a una piedra. También nos contaron que las mujeres no pueden asistir a ritual porque sus lloros no dejan al fallecido alcanzar el nirvana. Todo super lógico para nosotros.

Por supuesto al terminar la charla gratuita, el cremador nos dijo que si queríamos ayudar a comprar la madera que usan para quemar los cuerpos, que es muy cara y hay muchas familias que no se la pueden permitir, nos pasáramos por el mercado a comprar seda bordaba a mano. Se supone que el dinero que sacan con ella va para pagar esa madera.

Por la tarde/noche estuvimos dando una vuelta por el mercado nocturno y la zona antigua. Poco a poco nos empezó a gustar más Varanasi.

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Empezamos a disfrutar de Varanasi

El segundo día nos levantamos mucho más relajados e intentamos comprar un billete de tren para Agra, donde iríamos un par de días más tarde. Los billetes se pueden comprar directamente por internet pero la aplicación para hacerlo da mil problemas o te pone en lista de espera porque dice que no hay sitio. Decidimos que lo mejor era ir directamente a la estación y preguntar. Otra vez a negociar con un tuk tuk para que nos llevara por 100 rupias y otra vez a escuchar los pitidos del infierno.

En la estación hay una oficina sólo para turistas donde un señor encantador nos explicó todo a la perfección. Además de indicarnos qué billete debíamos comprar también nos dijo cuánto teníamos que pagar por los viajes en tuk tuk, los mejores sitios para visitar y nos indicó un sitio aprobado por el gobierno para comprar seda real sin que nos timaran. Compramos el billete de clase 3A que es mejor que la sleeper y se supone que no se mete la gente. Después Laura y yo (Irene) nos compramos una pasmina estupenda de seda natural para entrar en los templos por unos 8 €. En la tienda aprendimos que para diferenciar la seda natural hay que quemarla y el humo debe oler a pelo quemado o torreznos churruscados.

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Ruta gastronómica en Varanasi

Por la tarde decidimos apuntarnos a un food tour que ofrecían en el hostel y disfrutar de la gastronomía local de Varanasi. El tour fue divertidísimo pero en este tipo de cosas tienes que olvidarte de los ascos, quitarte los prejuicios y dejarte llevar porque si no puedes acabar vomitando…

La primera parada a la que nos llevó nuestro guía, Anil, fue un restaurante local en el que jamás habríamos entrado por nuestra propia voluntad. Allí probamos los Chaat, un plato típico que vienen a ser como tapas. Los hay de patata, de tomate, de samosa… El guia pidió 5 diferentes, todos estaban bastante ricos y picantes.

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La segunda parada fue en un sitio peor aún: puestos callejeros en la zona musulmana de la ciudad. En mi vida pensé que iba a comer algo cocinado en semejante lugar mugriento… pero nunca digas: de este agua no beberé… Comimos una especie de hamburguesas y pinchos de carne por 10 rupias (13 céntimos) y naam, el pan típico indio por 4 rupias (0,05 céntimos). Precios estupendos sí pero en ese momento lo único que pensábamos era, “menos mal que nos hemos vacunado de todo”.

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La tercera parada fue para tomar un Lassi en el “Blue Lassi Shop”. Este sitio se ha puesto de moda entre los viajeros porque sale en la Lonely Planet. La verdad es que los Lassi están de escándalo y te los hace el señor ahí en medio de la calle. El Lassi es una especie de yogurt batido que te mezclan con la fruta que tu elijas y si lo hacen bien está espectacular. Ahora, ¿cómo fabrican el yogurt? eso mejor ni saberlo.

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Mientras tomábamos el Lassi, el dueño del chiringuito se vino arriba y cómo éramos españoles nos puso la Macarena y luces de discoteca. Fuera de España se deben pensar que es una canción de referencia para nuestra cultura y que la bailamos varias veces al día mientras hacemos nuestra vida normal. El guía se sabía los pasos a la perfección y nos lo demostró. Mientas todo esto ocurría, por la calle bajaban los cadáveres a hombros de los familiares, envueltos en telas naranjas para ser incinerados en el río. Así es Varanasi, en un segundo se mezclan la macarena y un ritual funerario.

Después del Lassi y de intercambiar opiniones con un grupo de españoles que acababan de llegar al lugar, nos llevaron a una tienda de pasteles y dulces.  Y para finalizar, fuimos a un puesto donde Raúl y Víctor probaron los Paan. Se trata de una hoja de betel donde mezclan, con el dedo por supuesto, un montón de especias, salsas, frutas y vegetales. Lo envuelven todo en papel de plata y le ponen una guinda. Se come de un bocado pero se debe masticar despacio para sacar los jugos y exprimir el sabor al máximo. Menuda bomba para el paladar.

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A la vuelta del tour, Víctor le hizo una super entrevista a Anil sobre la historia de su vida, todo un clásico. Nos contó que primero tuvo una novia que le dejó por otro con más dinero después de 9 años de relación. A los pocos meses con el corazón roto accedió a casarse con una chica que no conocía de nada y había pactado su familia. La vio por primera vez en la boda y se enamoró de ella poco a poco. Ahora son felices y tienen un hijo de 2 años. Aquí os dejamos una foto a la vuelta del tour, con el guía y dos escocesas que nos acompañaron.

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Ceremonias y conflictos

El tercer día nos levantamos muy temprano para ir a ver el amanecer desde el río Ganges. Puedes contratar un barco privado pero como a esas horas estábamos más zombies que los de The Walking Dead, pagamos la excursión del hotel de 100 rupias y que nos llevasen ellos. Vimos la ceremonia de salida del sol, todos los Ghats desde el otro lado y la gente bañándose en el río. Además hay cientos de personas que acuden al Ganges a primera hora a limpiar su cuerpo en ese agua marrón. Qué valor!.

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Por la tarde estuvimos visitando varios templos que no son nada del otro mundo, la verdad. Encima uno de ellos estaba lleno de monos que se subieron encima de Víctor. Él que odia a los monos más que Hook a Peter Pan… Le pasa de todo al pobre.

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Después fuimos a ver el crematorio de los que tienen más dinero, el que se supone que es más bonito pero igual de morboso. La mayoría de los turistas lo ven desde el río en un barco pero nosotros nos metimos en todo el meollo. Con eso, te arriesgas a que te persigan sin parar pidiéndote dinero y a pasar por unas calles oscuras y tétricas que parecen el pasaje del terror. Pero la aventura es la aventura. El crematorio está separado en varias partes y a cada uno le toca una según la casta a la que pertenezca. Estar allí es como meterte dentro del escenario de una película post apocalíptica, aunque hoy en día es más un atractivo turístico que otra cosa. Por respeto a las familias no tenemos fotos de las cremaciones.

Nuestra estancia en Varanasi terminó con una pelea en la carretera. No podía ser de otra manera. Nuestro tuk tuk chocó con una moto y los dos conductores empezaron a gritarse el uno al otro como si nosotros no existiésemos. Tenían pinta de decirse cosas como: “vas como un loco por la carretera”, “ha sido culpa tuya”, “eso no me lo dices a la cara”, “bájate del tuk tuk si eres lo suficientemente hombre”… Hubo un momento que uno le agarró del fular al otro y nosotros deseamos que todo acabara en un gran flash mov al estilo Bollywood con toda la calle bailando. Pero no. Afortunadamente la sangre no llegó al río.

Nos despedimos de esta ciudad con sentimientos encontrados. Lo hemos disfrutado, es pintoresco y llamativo, pero es demasiada locura. No creo que volvamos si no es por una buena razón. ¡Y nuestra siguiente parada es una de las siete maravillas del mundo!

Pueden ver fotos y vídeos de India, en la web amiga del viajero Rafa, clicando en este enlace http://micamara.es/india

5 thoughts on “Varanasi

  1. Pingback: Resumen de India - Madrid ya no nos quiere

  2. Miss Chuchillo

    El mejor post hasta el momento, lo tiene todo! Me he reído mucho. Me quedo con las ganas de tener más detalles del ataque monete vs polluelo 🙂

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  3. Julia Moreno Cariñanos

    Que maravilla de viaje y de relato, que sepáis que todo el mundo con el que hablo está enganchado a vuestro blog, gente que os conoce y que no os conoce¡¡¡¡
    Esperamos con impaciencia el siguiente capítulo

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    • Irene&Victor Post author

      Jeje, ahora nos queda un largo viaje hasta Agra pero el próximo post será sobre el Taj Mahal!!!

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