Trincomalee

Llegamos a Sri Lanka en un vuelo de hora y media desde Chennai, en la costa sureste de India, que aterrizaba en Colombo sobre las 2:30 de la mañana. Volamos con Spice Jet por solo 64 euros cada uno y encima nos regalaron la facturación de las mochilas. Habíamos elegido cero maletas facturadas y llevábamos sobrepeso (nosotros no, que estamos muy delgados), pero al llegar al mostrador ellos no dijeron nada y nosotros menos aún. Todo sea que nos aparezca una sorpresita en la cuenta o que nos bajen los puntos de karma, con todo lo que llevamos acumulado.

Del aeropuerto al tren

Habíamos hecho el visado online (27 € por persona) y entrar al país fue muy rápido y fácil. A pesar de las horas, estaba lleno de gente y todo abierto, como Malasaña a las 2 de la mañana. Lo primero que hicimos fue sacar dinero. A día de hoy el cambio son 157 rupias = 1 euro. Te da la sensación de que tienes un montón de dinero encima y además los billetes con tanto colorido parecen del Monopoly hindú. Son geniales.

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Compramos una tarjeta sim con 9 gigas por 8 euros y cogimos un autobús local que nos llevó hasta la estación de trenes, Fort Colombo, que está a 40 km. La idea era ir directamente a la costa noreste del país y pasar unos días en la playa. Puedes ir a la estación en taxi, pero te piden 25 dólares por el trayecto cuando el bus local te cuesta 180 rupias (algo más de un euro). Y no se va nada mal, se nota que esto ya no es India. Nadie pita ni te empujan. Da gusto.

Una vez allí compramos unos billetes hasta Galoya (cada vez que lo vemos escrito nos entra la risa) donde tendríamos que hacer transbordo para llegar hasta nuestro destino final: Trincomalee. Hay un tren directo pero es nocturno y no nos apetecía pasar el día entero en Colombo, así que a las 7:30h de la mañana ya estábamos montados en nuestros asientos de segunda clase.

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Los trenes en Sri Lanka son muy baratos y están mucho mejor cuidados que en India. Comprar los billetes es muy sencillo y no hay que reservarlos porque no se agotan tan rápido. Viajar en segunda clase es cómodo pero en tercera no se va nada mal aunque suele estar más lleno. Nosotros viajamos de Colombo a Galoya (jajaja) en segunda, por 600 rupias cada uno (4 euros) y de Galoya (jajajaja) a Trincomalee en tercera por 65 rupias cada uno (40 céntimos). Cruzamos el país de oeste a este por dos duros. Eso sí, tardamos 8 horas en hacer unos 300 kilómetros. El paisaje que se ve desde la ventanilla es alucinante, todo verde, super tropical, con palmeras y lagos, porque llueve muchísimo.

La playa de Uppaveli

Al llegar a Trincomalee negociamos un tuk tuk para que nos llevara hasta la playa de Uppaveli por 300 rupias (2 €), y allí buscar un guest house para quedarnos. También se puede ir a Nilaveli, más al norte, pero los alojamientos son mas caros. Al cambiar de país teníamos un poco de jaleo con las rupias porque en India está más alta y aquí nos parecía todo muy caro cuando en realidad no lo era. Finalmente llegamos a la playa.

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El conductor nos llevó a varios hoteles pero ninguno nos convencía. Eran muy caros, no tenían agua caliente, o estaban lejos de la playa. La verdad es que nos sorprendió lo caro que es la zona, y eso que estábamos en octubre, que ya es temporada de lluvias y se supone que es más barato. En esta costa la “high season” es en verano, como en España. Así que llegamos al cierre. Es la misma sensación que ir a Ibiza por estas fechas, está un poco desangelado pero es todo para ti.

Nos apetecía estar en un bungalow en la arena pero queríamos seguir cumpliendo nuestro presupuesto. Acabamos metiéndonos en uno por 3000 rupias (20 euros), el French Garden, que cumplía todos los requisitos, o eso creíamos… Al día siguiente salimos escopetados de allí cuando vimos realmente lo sucio que estaba todo. El día anterior con el cansancio no habíamos hecho una buena inspección. Error de principiantes.

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Nos cambiamos al Shivas Beach Resort, que tiene un nombre más lujoso de lo que es. Se trata de un guest house normalito pero está limpio y dispone de buenas habitaciones por el mismo precio que el otro. Pasamos el día en la playa y probando la gastronomía local. La especialidad es el curry vegetal con arroz. Comer en los chiringuitos de la playa es carísimo así que nos fuimos a un sitio más modesto a pie de carretera. Más que un restaurante era una casa particular con tres mesas mal puestas. Eso sí, te ahorras una pasta y estaba todo bastante rico.

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Por cierto, aquí no tienen masala chai, así que estamos en pleno proceso de desintoxicación. Primera fase: negación. Preguntamos en todos los restaurantes si tienen y no podemos creer que no sepan de qué estamos hablando. Segunda fase: aceptación. Aún no hemos llegado a ésta.

Entre ballenas y tiburones

El segundo día decidimos tirar la casa por la ventana y contratar dos excursiones: una para ver ballenas y otra para hacer snorkel en El Parque Nacional de Pingeon Island. Aquí es donde verdaderamente te dejas la pasta en este país. Hacer cualquier tipo de actividad es bastante caro por lo que hay que ahorrar en comida y alojamiento si llevas un presupuesto mochilero como el nuestro. La primera nos costó 2500 rupias por persona (16 €) y la segunda 3000 (19 €). Nos levantamos a las 5 de la mañana y fuimos a la playa donde nos estaba esperando la barca que nos llevaría a ver las ballenas. Esto es lo que nos encontramos.

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Mereció la pena madrugar tanto solo para ver el amanecer. Tras eso, nos subimos en la barca motora junto a dos parejas de turistas y fuimos una media hora mar adentro. Enseguida vimos un montón de delfines saltando y haciendo piruetas a nuestro lado. Parece que los tienen enseñados. Aquí los delfines son muy pequeños, oscuros y van en grupo.

Un rato después fuimos a buscar las ballenas. No tardó mucho en salir una de ellas a respirar al lado de nuestra barquita. La primera vez que ves una, te quedas boquiabierto. Al menos nosotros nos quedamos así después de ver ese animal gris gigante de unos 12 metros de largo. No nos supieron decir que tipo de ballena es. No es la azul, porque esa es más grande y en Sri Lanka se ve en el sur, pero tampoco son cachalotes. Estas tienen el morro afilado y largo. Impresionan. Poco después de ver la primera, empezaron a llegar más barcas llenas de turistas y cada poco tiempo una ballena salía a respirar a nuestro lado.

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Empezó entonces una carrera entre todos los barqueros a ver quien llegaba antes cada vez que uno divisaba alguna. La verdad es que nos sentimos un poco mal por los animales con tanta gente persiguiéndoles, pero el nuestro era el más rápido y llegábamos los primeros a verlas salir del agua. Cuando la zona se llenaba de barcas la ballena se sumergía y nos hacia un “allí os quedáis pesados”. Así hasta 6 veces.

A las 8 de la mañana terminamos esta excursión y comenzamos la siguiente. Habíamos leído que en Pingeon Island puedes ver un montón de tiburones haciendo snorkel y ese era nuestro único objetivo. Nunca habíamos nadado con ninguno y nos hacia mucha ilusión. La visibilidad no era demasiado buena y nos acercamos mucho hasta la zona donde suelen estar. De repente, delante de nuestros ojos, ahí estaba. El tiburón tigre, un bicho de dos metros de largo con cara de malo malísimo nadando tranquilamente a un metro de nosotros. Alucinante. Tras él, un montón de tiburones más, algunos de la misma especie y otros del tipo nodriza, que tienen el morro redondo y cara de buenos. Igual de grandes, eso sí.

El momento hubiera sido perfecto si no se nos hubiera estropeado la cámara de fotos. Sí, así es. La carcasa acuática se abrió de alguna manera y le entró agua. Esta es la última foto que pudimos hacer.

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Nos hemos quedado hechos polvo con la pérdida de la cámara. De momento está metida en arroz y quién sabe si volverá a funcionar. Si no, nos conformaremos con hacer fotos con el móvil hasta que compremos otra. Qué le vamos a hacer… Al menos hemos visto tiburones. Parece que nuestro viaje es un continuo vaivén de sensaciones y pasamos de lo bueno a lo malo en segundos. Montaña rusa todo el rato.

5 thoughts on “Trincomalee

  1. joelrepisoJoel

    Pues qué lástima lo de la cámara!
    Nosotros nos vamos en un par de semanas. Nos recomendáis el snorkel pese a la visibilidad? Y… os mareasteis con lo de las ballenas? En Mirissa no sé qué barcas suan, pero he leído en muchos blogs que la gente echa hasta la primera papilla jajaja
    Buen blog!

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    • Irene&Victor Post author

      Hola, nos encanta que nos escribáis. Sí que te recomendamos la excursión de Pingeon Island de Trincomalee para ver tiburones o el de Hikkaduwa en el sur. Para ver ballenas fuimos en un barca con motor y ninguno se mareó, pero el mar estaba en calma. Disfrutad!!!

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  2. Pingback: Resumen de Sri Lanka - Madrid ya no nos quiere

  3. Jordi

    Que lástima lo de la cámara de fotos y los tiburobes. Por cierto, yo creía que la fase de negación era otra cosa, 😉

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    • Irene&Victor Post author

      Ya sabes cómo somos, adaptamos las fases según nos conviene jejeje. La cámara en arroz sigue…

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