Gran Barrera de Coral

Australia

Nuestro paso por Australia fue una auténtica aventura. Con sus cosas buenas y sus cosas malas. Para empezar, llegamos sin los deberes hechos. Australia es un país civilizado y cuadriculado, donde la gente planifica sus vacaciones con meses de adelanto. Nosotros teníamos claro que queríamos recorrer la costa este desde Cairns hasta Melbourne en 23 días, parando en algunos sitios para hacer excursiones. Lo primero era que habíamos destinado poco tiempo a hacerlo, y lo segundo, que todo teníamos que haberlo reservado con tiempo. Veníamos de Asia que allí es todo “aquí te pillo, aquí te mato”, y claro, nos dimos de bruces con la cruda realidad del primer mundo. Yo, Irene, doy comienzo oficialmente al relato de nuestro particular “road trip” por la tierra de los canguros y los koalas. Una amiga me dijo hace poco, que lo mejor de viajar por Australia no es lo que ves, si no el viaje en sí mismo. Vaya si tenía razón!.

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Top ten Malasia

Según nuestra experiencia, estas son las diez mejores cosas que se pueden hacer en Malasia. Por temas laborales y también por los monzones, hemos tenido que partir el viaje en dos etapas, pero la espera ha merecido la pena.

1. Bucear en Sipadan. Para nosotros ahora mismo este podría ser el top 1 del mundo entero, no sólo de Malasia. Hicimos tres inmersiones allí, en cada una de ellas perdíamos la cuenta de la cantidad de tortugas y tiburones que íbamos viendo. Además de barracudas, una manta raya águila, bancos de miles de jack fish, atunes…. Es lo mejor que hemos hecho en toda nuestra vida como buceadores. Si tú también eres uno de los nuestros, tienes que ir a Sipadan aunque solo sea una vez en la vida.
2. Descansar en Kapas. Además de ser una isla paradisíaca con muy buen ambiente para conocer más viajeros, pasar una semana allí, es baratísimo. La isla tiene uno de los arrecifes de coral en mejor estado de conservación de todos los que hemos visto. Haciendo snorkel, se pueden ver tiburones de punta negra, nemos, rayas de lunares, peces cofre y millones de pececitos de colores.
3. Ver el atardecer con las torres Petronas de fondo. Nosotros subimos a uno de los muchos hoteles de lujo que hay alrededor. Mientras anochece, el sol se va reflejando en estos edificios de cristal. Es una auténtica pasada. Si os da el presupuesto, también recomendamos pasar un día en un hotel con piscina infinita y las Petronas de fondo.
4. Hacer algún trekking por la selva malaya. Nosotros por temas de lluvias, hicimos un pequeña ruta por la zona de Cameron Highlands. Aunque acabamos llenos de barro, la experiencia fue muy positiva. Hay muchos viajeros que van hasta Taman Negara en Malasia continental, o incluso se puede subir al monte Kinabalu en Borneo.
5. Hacer una escapada a Singapur. Aunque éste es un país diferente, si estás cerca de Melaca, merece la pena coger un bus y en menos de cuatro horas te dejará en el centro de la ciudad. A pesar de que el nivel de vida es bastante caro, a nosotros nos encantó pasar unos días. Los jardines de Marina Bay y las vistas desde el hotel barco nos dejaron la boca abierta.
6. Viajar en autobús. En Malasia es un auténtico placer coger autobuses de larga distancia. Son baratos, están limpios y encima no ponen música a todo volumen como en otros lugares de Asia. La mayoría de las veces, los billetes se pueden comprar por internet y es súper fácil llegar a las estaciones.
7. Buscar grafitis en Georgetown. Esta ciudad es famosa por la cantidad de arte urbano que tiene. Han creado una especie de ruta de los grafitis. Se puede hacer fácilmente en un día sin necesidad de taxi o bici. Mientras buscas por la ciudad, vas pasando por casas coloniales, mezquitas, templos hinduistas y un sin fin de tiendecitas de souvenirs.
8. La amabilidad del pueblo malayo, sobre todo en Borneo. En general nos han tratado muy bien en todos los sitios que hemos visitado, pero es verdad que en la región de Sabah, la gente ha sido especialmente simpática con nosotros. En cuanto te ven con cara de estar perdido, te preguntan si te pueden echar una mano. Además nos han ayudado mucho a la hora de elegir los platos de comida local. Al final le hemos pillado el punto a la cocina malaya. Como vamos a echar de menos el teh tarik (té con leche condensada).
9. Visitar el santuario de orangutanes de Sepilok. A pocos kilómetros de la ciudad de Sandakan se encuentra esta reserva de simios en libertad. Estos animales son muy inteligentes y es increíble verles caminar a medio metro de ti, pero hay que ir con cuidado, porque les encanta coger los bolsos ajenos.
10. Sentir la mezcla cultural malaya. En este país convive mezclada en paz y armonía, la comunidad china, musulmana e india. En una misma calle puedes ver restaurantes y templos de las tres culturas. Es bastante curioso para nosotros los europeos, que estamos más acostumbrados a que se formen guetos en las ciudades. En Melaca además, se une una marcada herencia portuguesa.

Moalboal

Isla de Cebú

Con mucha pena pero huyendo de la lluvia, dejamos Malapascua para seguir recorriendo la isla de Cebú. Como nuestro amigo Paco sólo tenía dos días más en Filipinas, buscamos un destino que no estuviera lejísimos del aeropuerto y que fuera diferente a lo que ya habíamos visto. Y así encontramos las cascadas de Kawasan y decidimos instalar el campamento base en Moalboal, un pequeño pueblo en la costa sudoeste de la isla de Cebú. Para llegar, tuvimos que coger un bus de seis horas desde Malapascua a Cebú City, después un taxi a la estación sur de autobuses de la ciudad y allí volver a pillar un bus local dirección Moalboal. Al llegar a la estación alucinamos con la cantidad de gente que estaba esperando en la parada. Menos mal que un señor se puso a pelearse con la chavalada y consiguió reservarnos unos asientos, sin tampoco consultárnoslo antes. Al final, por supuesto, nos pidió dinero por ello. Y así nos metimos tres millones de personas, con equipaje incluido, en un pequeño autobús, como si fuéramos sardinas en lata y sin aire acondicionado. Allí olía a humanidad que tiraba para atrás, pero aún así fue divertido. Sólo había un problema. Como siempre, en Filipinas el autobús iba a tardar más de la cuenta en llegar al destino y no teníamos nada reservado para dormir, ni siquiera nada mirado por Internet. La idea era llegar a la playa de Panagsama, donde habíamos leído que había bastantes opciones de alojamiento. Pero a las once de la noche en Filipinas, la mayoría de las familias están en la cama porque madrugan mucho. Así que ya teníamos otra aventura preparada. Os avanzamos que fue una de las búsquedas más difíciles que hemos vivido en más de cinco meses, y que casi lloramos.

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