Ella

En Sri Lanka es genial viajar en tren. Es cómodo, el paisaje que ves es alucinante, es súper barato y te evitas todos los pitidos de la carretera. Peeeero, porque siempre hay algún pero, tardas muchísimo en hacer cualquier trayecto. Las vías van por las montañas y dan muchos rodeos. Tardamos en hacer los 80 km. que separan Kandy de Ella, más de seis horas. Menos mal que había dos chinas vestidas de la casa de la pradera haciéndose mil posados para entretenernos. Aún así la experiencia mereció mucho la pena y por menos de 2€ por persona. Leer más →

Kandy

Dejamos nuestro acogedor guest house en Dambulla, el Takeshi Inn, y en la misma puerta tomamos un bus para ir a Kandy, la capital cultural de Sri Lanka. No es que hubiera una parada física, pero cuando veías que pasaba el autobús levantabas la mano y te recogía. Así de fácil. Pagamos 95 rupias cada uno (0.6 euros) y tardamos unas dos horas y media en llegar. El trayecto fue fantástico, la única pega fue que el conductor no paraba de pitar y adelantar a todo el mundo, como si le fuera la vida en ello.
Llegamos a nuestro destino y nos encontramos una ciudad llena de ruido, atascos y gente. ¿Había merecido la pena venir a Kandy? Leer más →

Trincomalee

Llegamos a Sri Lanka en un vuelo de hora y media desde Chennai, en la costa sureste de India, que aterrizaba en Colombo sobre las 2:30 de la mañana. Volamos con Spice Jet por solo 64 euros cada uno y encima nos regalaron la facturación de las mochilas. Habíamos elegido cero maletas facturadas y llevábamos sobrepeso (nosotros no, que estamos muy delgados), pero al llegar al mostrador ellos no dijeron nada y nosotros menos aún. Todo sea que nos aparezca una sorpresita en la cuenta o que nos bajen los puntos de karma, con todo lo que llevamos acumulado.

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