Sapa

Desde Bahía de Halong a Sapa

Cogimos un bus, un ferry, una furgoneta y pasamos toda la noche en un autobús nocturno bastante ruidoso y lleno de gente, algunos durmiendo incluso en el suelo, para llegar al que sería nuestro último destino en Vietnam: Sapa. Este pueblecito rodeado de montañas, terrazas de arroz, y aldeas que albergan las últimas etnias del país, se lleva la palma en el ranking de parque temático para turistas de Vietnam . ¿Es bonito? Mucho ¿Auténtico? Suponemos que algún día lo fue, pero para nosotros, ya no.

Llegada a Sapa

Nos habían dicho que Sapa era lo más caro de todo Vietnam y según llegamos a la estación, nuestro mismo conductor ya nos estaba pidiendo 20.000 dongs (90 céntimos) a cada uno por recorrer dos kilómetros y dejarnos en la puerta del hotel. En esta zona los locales no son tan simpáticos y solo se preocupan por el dinero que van a sacarte. Según llegas, te rodean un montón de mini señoritas autóctonas, vestidas con ropas tribales para venderte bolsos y ropa étnica, o para que contrates con ellas un trekking hasta su pueblo. La mayoría van con el hijo a cuestas. Son graciosas y diminutas, pero van a lo que van.

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Lo que hace la gente normalmente al llegar es contratar un trekking con alguna agencia, hotel o directamente con las chicas, para un día; o incluso para varios, en los que duermes con las familias en sus remotas aldeas. Nosotros no fuimos muy lejos pero se supone que cuanto más te adentras en las montañas, más auténtico es todo. Pero solo nos íbamos a quedar una noche así que no conseguiríamos escapar del parque temático. Si tenéis tiempo intentad alejaros lo máximo posible del centro de Sapa.

Habíamos elegido un hotel por booking, el Cat Cat, que estaba estupendo por 19 €, con una buena habitación, una terraza con vistas a la montaña y desayuno incluido. Esta vez reservarlo con Booking nos había salido bien. Conseguimos mejor precio que cogiéndolo allí mismo. Pero eran las 7 de la mañana y la habitación no estaría lista hasta las 11. Así que nos tocó irnos de nuevo a dar una vuelta por la zona, sin duchar, y con las pintas propias de 16 horas de viaje. Ni las gafas de sol nos tapaban las ojeras. Esta foto la hicimos desde nuestra habitación a última hora de la tarde.

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Aldea de Cat Cat

Decidimos ir a visitar el pueblo más cercano, Cat Cat, hasta que nos dieran la habitación y descansar un rato. Está a unos 3 km de Sapa y el paseo para llegar es muy agradable, donde vas viendo todas las montañas de fondo, bastante más altas de lo que nos esperábamos, y las terrazas de arroz con búfalos de agua y grullas.

Es bonito, pero el problema es que después del trekking que hicimos en Nepal, con esas terrazas de arroz verdes fluorescentes y esas montañas gigantes, esto no nos sorprendía demasiado. Pero eso no quita que sea digno de ver. Además al ser tan temprano aún no había turistas y pudimos disfrutar solos de la naturaleza.

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En Cat Cat hay que pagar una tasa de 40.000 dongs por persona (1.7 €) para entrar a verlo. No es que tenga nada especial, nosotros vimos como iba amaneciendo, y la gente comenzaban a poner sus puestos de mercadillo por todas partes.

El camino que haces es más o menos como el de Ikea. Una vez que entras no hay marcha atrás y vas recorriendo todo lo que quieren que veas. Que en la mayoría de los casos son tiendas de ropa y artesanía de la zona. Sí es verdad que hay muchos niños, animales y gente que se dedica a otras cosas que no tienen nada que ver con el turismo, pero no es lo normal. También hay dos cascadas y un puente colgante muy bonito. Eso sí, está todo muy cuidado, limpio y con macetas llenas de flores. Vimos tres chicas barriendo como locas cada escalón que se encontraban, pero sin usar recogedor. Como dice mi madre limpiando “lo que ve la suegra”.

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Dónde comer en Sapa

Después del paseo por Cat Cat nos fuimos a dormir un rato porque estábamos destrozados y obviamente nos levantamos caninos. En Sapa, al igual que hay una importante oferta hostelera, también la hay de restaurantes. Estuvimos mirado por tripadvisor, pero los precios nos parecían caros y no nos convencía nada. Nos dejamos llevar por el instinto y encontramos un restaurante que nos encantó y donde probamos unos platos deliciosos. Empezando por los rollitos vietnamitas que son los más ricos que hemos tomado. También os recomendamos el pollo agridulce y el curry al estilo malayo. Por lo visto no tienen página web, pero os dejamos una foto para que lo encontréis fácilmente. Se llamaba 24 restaurante y estaba en la misma calle Cat Cat, un poco más arriba de nuestro hotel.

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Cómo llegar a Laos

Algo que también estuvimos haciendo en Sapa fue preparar nuestra salida del país. Lo queríamos hacer por tierra, por lo que tendríamos que llegar hasta la frontera con Laos, en Dien Bien Phu, y allí tramitar el visado. Lo primero que hicimos fue cambiar dongs a dólares porque el visado lo tendríamos que pagar con esa moneda. ¡Importante! Si vais a hacer lo mismo, tenéis que ir a la oficina de turismo que está enfrente de la plaza principal de Sapa y cambiarlo allí. En el banco no dan dolares y en la frontera se quedan con una comisión muy alta.

Solo nos quedaba comprar el billete. Había varias opciones: coger el que llegaba solo hasta la frontera en Dien Bien Phu, el que iba hasta Muang Khua (un pueblecito de Laos), o bien el que te dejaba ya en Loang Prabang (la ciudad más bonita de Laos). Recomendamos la segunda o la tercera, porque hacerlo por tu cuenta es un poco más complicado y no te sale más barato. Nosotros compramos el que llegaba hasta Muang Khua. En todos los sitios que preguntábamos, el precio era distinto y lo acabamos encontrando por 20€, lo más barato que vimos, en el hotel Sapa Nort-West. El viaje duraría unas 15 horas contando el bus nocturno y luego un mini bus para pasar la frontera y llegar hasta el destino en Laos.

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Trekking hasta Lao Chai

Al día siguiente, optamos por hacer uno de los trekking más cortos, el que llegaba hasta otro pueblo que estaba a 6 km, como siempre, por nuestra cuenta. Esto mismo te lo ofertan las chicas tribales por 15 dólares. La verdad es que fue de lo más dominguero. Nos íbamos encontrando a grupos de turistas sudorosos por todos lados y el paisaje era normalito. Tuvimos que volver a pagar una tasa de 2€  para caminar por el valle, menudo robo. Volvemos a repetir que si tenéis tiempo hagáis excursiones más largas que os lleven a lugares más recónditos. Pero nosotros no teníamos más tiempo y tampoco estábamos muy en forma. Nos hemos vuelto un poco vagos, tenemos que ponernos las pilas y hacer un poco de cardio… (Peligro: spoiler) Operación bikini para las navidades tailandesas que nos esperan.

Estuvimos caminando unas 2 horas y media, pasando por terrazas de arroz a orillas del río, hasta llegar al pueblo donde nos comimos unos rollitos de despedida, bueno, yo Víctor uno e Irene siete, estaba muy hambrienta. Allí buscamos a un par de chicos del pueblo para que nos llevaran de nuevo a Sapa en sus motos. Estuvimos negociando de manera implacable hasta que lo sacamos por el precio local, 30.000 dongs (1.2 €). A los turistas les cobran 50.000 pero nos había chivado el precio real una mini chica tribal, Cho Cho, que nos había intentado vender su trekking sin éxito.

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Y finalmente abandonamos Vietnam en un bus nocturno, para cruzar la frontera a Laos con algún otro percance que ya os contaremos más adelante.