Playas de Galle

Nos quedaban pocos días en Sri Lanka y ya tocaba poner rumbo a la playa para pasar unos días tirados a la bartola, descansando, leyendo, y disfrutando del mar; sin hacer mucho más. Octubre, en realidad, es una mala época para visitar las playas de este país. En las del este, donde ya estuvimos en Trincomalee (enlace), justo acababa de terminar la temporada y ya empezaba a llover. En las del sur, a las que nos dirigíamos en ese momento, no había comenzado aún (es de noviembre a marzo) y también podía llover. Estábamos vendidos. Por otro lado, si nos hacia buen tiempo, habría sido una buena elección porque nos saldría mucho más barato y no habría casi turistas. Solo nos quedaba esperar que la suerte nos acompañara. ¿Lo haría?

Para ir hasta nuestra primera parada en la costa, Unawatuna, cogimos un bus por 50 rupias cada uno desde Tissa. En él coincidimos con una familia muy maja y nos pasamos todo el camino hablando con las hijas, monísimas, de 5 y 7 años. La madre estaba encantada de que las niñas practicaran inglés. Esta es una de las ventajas de ser mochilero, al utilizar el trasporte local, interactúas mucho más con la gente de allí.

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Unawatuna

La playa de Unawatuna está considerada como la mejor de Sri Lanka y no es para menos. Se trata de una bahía rodeada de coral y llena de hoteles y restaurantes, donde merece la pena pasar unos días tomando el sol, y descansando. El agua por esta época está un poco revuelta y hay olas, por lo que el snorkeling no es muy bueno, aunque hay zonas con peces en los extremos de la playa.

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La temporada aquí empieza sobre el 20 de octubre, así que nosotros estábamos llegando más o menos a la apertura. Eso significaba que podíamos negociar con los hoteles para sacar una habitación a un buen precio. Ya que vienes aquí, lo suyo es quedarte a pie de playa. En la calle principal hay muchos alojamientos pero lo suyo es estar cerca del mar. Merece la pena.
Estuvimos mirando unos cuantos, tanto hoteles como guest houses, y los precios oscilaban entre los 75 y 13 euros. Había de todo. Nosotros al final nos decantamos por uno medio, el Hotel Tartaruga, de 5000 rupias la noche (31€), previa negociación dónde lo bajamos a 15€, (antes costaba 45€). Acordamos incluir en este precio el desayuno y lo que más nos gusta en el mundo, el uso de una piscina que acababan de inaugurar en la parte más cara del hotel.

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A nosotros nos vuelve locos el agua, tanto la playa como la piscina; y tener las dos cosas, en un radio de 100 metros, era un sueño hecho realidad. Nos acordamos mucho de Tanote bay en Koh Tao, Tailandia, y los días tan geniales que pasamos allí.

Estuvimos tres días en Unawatuna. Del mar a la tumbona, de la tumbona a la piscina y de la piscina al mar. No pudimos ser más felices, y eso que nos cuenta bastante estar más de dos días en un mismo sitio. Hasta pudimos avanzar con nuestras lecturas, que las teníamos abandonadas con tanto trajín. Víctor está con La trilogía del Baztán, y yo con Khimera de César Pérez Gellida, que somos super fans. Los recomendamos ambos encarecidamente.

Lo de comer fue lo más complicado. En Sri Lanka cuando entras en una zona turística inflan los precios de una manera desorbitada y un plato te sale más caro que en Europa. Por eso nos aficionamos mucho a la fruta. En una frutería de la calle principal, casi en la carretera, encontramos la mejor piña que hemos probado en nuestra vida, y por 1€.

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En cuanto a los restaurantes, recomendamos no comer en nuestro hotel bajo ningún concepto, y no cenamos nada mal en uno llamado Sunny beach. El resto son todos más o menos igual. Lo que hacen es poner una mesa llena de pescado fresco y tú eliges el que te quieres comer. Ahora, lo pagas a precio noruego casi.

Galle

Tras esos maravillosos tres días viviendo de lujo, nos fuimos a visitar la ciudad de Galle. Desde Unawatuna tardamos 15 minutos en bus local y dejamos las mochilas en la consigna de la estación de tren a cambio de 100 rupias. Quien dice consigna, dice almacén con un señor que se que quedaba dormido mientras lo cuidaba… Tras dejarlas allí, fuimos a visitar el famoso fuerte de la ciudad de Galle.

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Se trata de una península con una muralla alrededor, construida por los portugueses en el siglo XVI y tomada después por los holandeses. Puedes pasear alrededor de ella mientras observas pequeñas calas de agua cristalina.  En el interior hay iglesias, mezquitas y pagodas de diferentes siglos con un rollo multicultural muy guay, eso sí, comer era carísimo. Qué pena nos dio no llevar bañador en este momento, porque entre el calor que hacía y el color del agua lo único que querías era darte un chapuzón junto a los locales. Ellos se bañan vestidos directamente o en ropa interior,  para qué complicarse.

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Hikkaduwa

Desde Galle cogimos un tren hasta Hikkaduwa, nuestro último destino en Sri Lanka antes de ir hacia el aeropuerto. Hay dos zonas de playa allí, la del pueblo en sí, y la de Hikkaduwa beach, que es más parecida a Unawatuna y montada para turistas. Nosotros queríamos quedarnos cerca de una zona de snorkel, porque habíamos leído que allí se podían ver tortugas muy grandes, y eso suponía buscar alojamiento cerca del pueblo.

Nos bajamos del tren y nos entró el conductor de tuk tuk que accedió a llevarnos a varios guest houses por 100 rupias. Le dijimos que en ese momento lo único que nos importaba en nuestra vida era ver tortugas y el señor dijo que nos llevaba a verlas antes de ir a los hoteles. Nos pareció un poco raro, pero pronto descubrimos que no mentía. Nos llevó a una playa donde podíamos ver un grupo de turistas haciendo algo en la orilla y al llegar descubrimos lo que era. Estaban alimentando con algas a unas tortugas inmensas.

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Fue increíble. Ellas ya saben que allí siempre hay gente para darles algas y acuden todos los días en busca de su comida. Muy fuerte verlas abrir su enorme boca para coger las algas de tu mano. Pero lo mejor de todo fue que el conductor de tuk tuk nos indicó una zona para hacer snorkel donde pudimos ver una el doble de grande.

Antes de eso, fuimos a ver los alojamientos que proponía. Ninguno nos gustó, así que acabamos en el Tamara Motels, que lo habíamos fichado por internet. Booking nunca engaña. Creo que es el sitio más limpio en el que hemos estado en Sri Lanka y lo sacamos por 2500 rupias con aire acondicionado.

Dejamos las mochilas y nos fuimos corriendo para aprovechar la última hora de luz y buscar a la tortuga gigante. Había mucho oleaje y era difícil avanzar hacia la zona de coral. Empezamos a ver muchos peces, bastante grandes, y en medio de todos, allí estaba ella, la gran tortuga. Podría medir un metro y medio aproximadamente y su cabeza era casi como la mía. Vais a pensar que soy una miedica, que no lo soy, pero se acercó a nosotros, supongo que para ver qué éramos, y ver su cara gigante delante de la mía, a medio palmo, me impresionó mucho. Así que me puse detrás de Víctor, utilizándole de escudo humano y allí se quedó él, cara a cara con esa tortuga de unos 150 años. A él no le dio tanta impresión, incluso te tocó la cabeza con la mano. Hay que reconocer que es el valiente de la pareja.

Si nuestra cámara de fotos hubiera estado viva habríais podido ver la carita de la tortuga, pero como la hemos perdido os la tenéis que imaginar. Pensad en la vieja Morla de la historia interminable. Foto By Google.

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Al final, nos había salido bien esto de venir en temporada baja. Menos turistas, mejores precios y buen tiempo. Dejábamos el país en todo lo alto. Solo nos había faltado alguna inmersión, pero ya las haremos más adelante. Os dejamos con esta increíble puesta de sol.

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3 thoughts on “Playas de Galle

  1. Lucas

    Hola! he leido el post completo y la verdad es que es muy bueno. Tengo una consulta (ya he hecho otras y gracias por su pronta respuesta) y es si se acuerdan a que playa fueron para hacer snorkeling con las tortugas??? y si es facil su acceso?

    Muchas gracias.-

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    • Irene&Victor Post author

      Es en el mismo pueblo, en Hikkaaduwa, enfrente del hotel Coral Sands. Hay un arrecife ahí donde viven las tortugas. Aunque también las puedes ver enfrente del hotel Chaaya Tranz Hikkaduwa, que es donde salen para que la gente les dé de comer.

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  2. Pingback: Resumen de Sri Lanka - Madrid ya no nos quiere

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