Parque Nacional de Chitwan

Esta es la historia de como pudimos haber sido atropellados por un rinoceronte o comidos por un oso… Pero remontémonos al principio. El día que llegamos a Sauraha, un pueblecito a la entrada del parque nacional de Chitwan, desde donde puedes contratar excursiones e incluso puedes ver animales desde tu hotel.

Llegada a Sauraha

Contratamos un autobús turístico de los baratos, que no era turístico y estaba lleno de locales; que salía a las 7 de la mañana de Pokhara y llegaba a Sauraha sobre la 1 de la tarde. Lo habíamos conseguido por 600 rupias y aunque no era nada cómodo al menos tenía wifi.

La llegada fue bastante movidita. No habíamos cerrado ningún hotel pero el dueño del Lake Breeze, el de Pokhara, nos dijo que su tío también tenía uno en Sauraha que estaba bien y nos podríamos quedar allí por poco dinero. Bajamos del autobús y allí estaba el tío esperándonos en la estación, si a eso se lo puede llamar estación… Pensamos que habría traído algún tipo de coche para llevarnos, por muy cutre que fuera, pero ¡no! Había traído a un conductor local con un carro que se caía a trozos tirado por una pobre yegua diminuta con nombre de princesa. Os presentamos a Corina!

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Y llegamos al hotel Tree Land Lodge. Un conjunto de cabañas donde vivían los miembros de una tribu con una mini edificación para los clientes, con habitaciones muy grandes pero hiper sucias con una pinta horrible. Yo, Irene, lo primero que hice fue vomitar, por culpa de algo que me había sentado mal durante el viaje sí, pero entrar en en ese sitio no ayudó nada. Decidimos quedarnos una noche, porque el dueño nos dio mucha pena y salir pitando de allí a la mañana siguiente. Eso sí, nos costó 600 rupias (5 euros).

El pueblo de Sauraha no tiene más que una calle cochambrosa sin nada de encanto pero es mucho más barato quedarse allí que dentro del mismo parque en un resort. En esa calle principal se mezclan coches, motos, elefantes, perros callejeros, señoras que pasean a las vacas con correa, tiendas de souvenirs, restaurantes y agencias de viajes.

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En ese momento lo veíamos todo muy negro y encima acabé vomitando en medio del pueblo mientras unas niñas me gritaban: medicine!!! Doctor, doctor!! Una llega triunfal, vamos.
Lo único bueno es que el pueblo está pegado al río y al atardecer puedes ver animales que se acercan a bañarse. Esa noche vimos un cocodrilo, un rinoceronte y unos ciervos. Pero por mucho animalito que viéramos no estábamos en nuestro mejor momento.

Empezamos a cogerle el tranquillo

Al día siguiente nos levantamos con otro humor. Yo ya no vomitaba y nos cambiamos al hotel Hermitage, que no es el más limpio del mundo pero tiene piscina y unos bungalows con baños decentes por unos 17 euros. Aquí realmente tienen un problema con la limpieza. Es como en “Pesadilla en la cocina” cuando Chicote les dice que está todo lleno de mierda y ellos lo ven estupendo. Por mucho que limpien siempre hay algo que está sucio y son tan descuidados que no se plantean hacerlo mejor. Los del hotel no han sido especialmente majos pero pasamos un día y medio muy agusto descansando en la piscina esperando a Raúl y Laura, que habían tenido que volver a Katmandú a recoger el visado de la India para venirse con nosotros.
La cosa acabó mejorando del todo cuando fuimos a ver el atardecer en un una terraza a las orillas del río. No habíamos visto algo así en toda nuestra vida. Un sol naranja de neón desapareciendo entre la maleza mientras un millón de libélulas te rodeaban. Espectacular.

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Encuentro cara a cara con el rinoceronte

Llegaron nuestros compañeros de viaje desde Katmandú y fuimos a contratar la excursión en el parque nacional para el día siguiente. Nosotros con la tontería nos hemos tirado 5 días en Chitwan pero con 2 es suficiente si hacéis un viaje más corto. Fuimos a la agencia “Nepal dynamic eco tours” y conocimos a Raj, el mejor nepalí que nos hemos encontrado hasta ahora. Fue encantador y nos lo explicó todo genial. Lo que hacen la mayoría de los turistas es coger un paseo en canoa y un safari de tres horas en elefante. Nosotros no estamos muy a favor de usar así a los animales por lo que contratamos la canoa y un trekking de 8 horas por la jungla.

En total tienes que pagar por cabeza:

  • 1625 rupias para entrar en el parque.
  • 800 rupias por el paseo en canoa.
  • 1100 rupias por el trekking.

Unos 30 euros por persona. Raj nos presentó al que iba a ser nuestro guía y nos llevó a dar un paseo por una zona alrededor del parque para ver si veíamos ya algún rinoceronte. Por el camino nosotros le íbamos haciendo preguntas súper importantes del tipo: si hay una lucha entre un elefante y un rinoceronte, ¿quién ganaría? El pobre no entendía nada, está claro que nunca ha jugado al juego de “entre estos dos superhéroes” ¿quién ganaría?
Vimos un rino de lejos y algunos cocodrilos. Después nos llevó a ver los elefantes que usan allí para hacer los safaris.

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Nos dio mucha pena ver como tenían allí atados a los elefantes y nos contaron que les dan de comer una especie de bolas de hierba rellenas de arroz que les crea adición y cuando se escapan varios días al parque acaban volviendo ellos solos en busca de su dosis. Vamos que les convierten en yonkis para poder trabajar con ellos, como con los carroñeros en The hundred (ver serie). No nos gustó nada el tema.
Al volver al pueblo apareció Raj, el de la agencia, y nos dijo que fuéramos corriendo con él porque un rinoceronte había cruzado el río y estaba en una zona del pueblo. Éste nos había contado ese mismo día que su madre había muerto cuatro años antes atropellada por un rinoceronte y a pesar de eso fuimos para allá para acercamos a unos 40 metros del animal. Era uno de los grandes y mientras estaba metido dentro del agua todo bien pero de repente el bicho salió para comer algo de hierba y empezó a andar hacia nosotros. No sé como explicar ese momento. Estás entre cagado de miedo y flipando por tenerle tan cerca.

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La primera opción de vía de escape si empezaba a correr era tirarse al río y al pensarlo se me revolvieron las tripas, no por los miles de cocodrilos que hay en el río, no. Si no porque llevaba el iphone en el bolsillo!!!!! Al final empezamos a andar despacio hacia atrás y el rino se quedo allí tranquilo comiendo. Toda una experiencia.

El trekking por la jungla

Nos levantamos muy temprano por la mañana para comenzar la excursión. Llegamos a la agencia de viajes y allí estaban nuestros dos guías equipados con un arma de última generación por si nos atacaban los animales: ¡Un palo! Nos quedábamos mucho más tranquilos, ya podía acercarse un tigre que teníamos un palo para luchar contra él. Perfecto.
Lo primero que hicimos fue el trayecto en canoa, que así contado parece seguro pero no. Apenas te cabe el culo y eso se mueve como un tentetieso por lo que te va salpicando el agua todo el rato. Y de nuevo el móvil en el bolsillo. Nosotros somos así, no escarmentamos.

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Estuvimos navegando hora y media por el río donde pudimos ver un montón de cocodrilos y pájaros exóticos. El guía nos pidió que fuésemos en silencio y quietecitos, lo que nos costó bastante pero al final lo conseguimos. La verdad es que fue bastante bonito y relajante.
Nos bajamos de la canoa y escalamos una liana de varios metros para adentrarnos en la selva. Lo primero que hicieron fue explicarnos qué hacer en caso de ser atacados por uno de los cinco grandes de Chitwan. Esto es lo que se supone que hay que hacer:

– Si un rinoceronte viene hacia ti, tienes que subirte a un árbol y si no hay ninguno, tirar la mochila y correr en zigzag.
– Si viene un elefante salvaje, corre a tope durante un rato porque se cansan muy pronto.
– Si aparece un tigre, tienes que mirarle directamente a los ojos, dar un paso hacia delante y después dos hacia atrás sin perder el contacto visual.
– En cuanto a los osos, hay que agruparse lo mas posible y hacer mucho ruido. Estos son los más temidos.
– Si viene un bisonte estás de enhorabuena porque en época de lluvias no están en estas latitudes.

Cuando acabó la explicación nosotros estábamos muy tranquilos. Total, llevábamos un palo…

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El trekking comenzó y estuvimos durante horas caminando bajo un sol abrasador, abriéndonos paso entre plantas altísimas con hojas urticantes que cortaban, poniéndonos hasta arriba de barro por ser el final de la época de lluvias y encima sin ver ningún animal. Hubo un momento un poco desesperante. Si hacéis esto en la misma época que nosotros es imprescindible botas de montaña, manga larga y cuello tapado. Nuestras zapatillas de modernos acabaron peor que en el trekking de Poon Hill. ¿Adivináis quien perdió una zapatilla en el barro?

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Tras 6 horas de caminata donde habíamos visto sólo monos y ciervos, la aventura se puso más emocionante. Primero vimos una osa con sus dos cachorros lo suficientemente lejos para que no se pusiera agresiva y lo suficientemente cerca para verlo con los prismáticos de los guías. Después, cuando ya habíamos perdido toda la esperanza de ver un animal grande, a menos de 15 metros aparecía un rinoceronte que salía de un charco y se metía en nuestro camino. Te acojonas, en serio. Sobre todo porque el guía se puso a hacer ruido para que el animal nos mirara y pudiéramos hacerle una foto. Se quedo mirándonos fijamente y nosotros, con la boca abierta, casi no podíamos reaccionar. El guía nos susurró que si venía hacia nosotros, todos al agua. Está claro que necesitamos móviles acuáticos.

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Después de unos segundos eternos, uno de los guías empezó a hacer ruido y el pobre rino salió corriendo hacia el otro lado mucho más asustado que nosotros.
Por lo menos la excursión había merecido la pena sólo por ese momento. Fue increíble. Los guías no pararon hasta que pudimos ver un rino. Se lo curraron muchísimo, gracias Visnu y Jivan.

Como se había hecho un poco tarde aceleramos el paso para volver al pueblo y en ese momento al final del camino, ¡zas¡ un oso enorme delante de nuestros ojos. Comparado con esto, el rino había sido como encontrarte a un cachorro de chihuahua. Con este no había que andarse con juegos ni hacer que nos mirase para la foto. Pero nos vio. Al segundo los dos guías cogieron los palos y empezaron a dar golpes contra un árbol para asustarlo. Que era monísimo, como de dibujos, pero de un zarpazo te mata. El osito se asustó y se fue. Ríete tú pero al final tanta coña con el palo y fue la súper arma que nos salvó. Menudo momento, llegamos al hotel con un subidón bestial y eso que nos dolían las piernas de los 16 kilómetros recorridos.
Nos acostamos pronto y al día siguiente nos despertamos con tranquilidad para celebrar un acontecimiento muy importante, ¡mi cumpleaños! La primera vez que lo paso fuera de España, pero con una compañía maravillosa. Me siento muy afortunada. Esa noche cenamos en el mejor restaurante de Sauraha, el K.C. Un sitio recomendado por Raj donde me hicieron una tarta de chocolate personalizada para la ocasión, y hasta me cantaron el cumpleaños feliz.

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Y como es mi cumple, hoy terminamos el post y cerramos la etapa de Nepal con mi canción.

Pueden ver fotos y vídeos de Nepal, en la web amiga del viajero Rafa, clicando en este enlace http://micamara.es/nepal/

17 thoughts on “Parque Nacional de Chitwan

  1. Pingback: Parque Nacional de Yala - Madrid ya no nos quiere

  2. Pingback: Nepal - Ciudades y gastos del viaje 2015-

  3. Aran

    Que divertido es seguiros chicos, deseando leer y ver fotos de la siguiente entrega

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    • Irene&Victor Post author

      Muchas gracias, estamos escribiendo ahora mismo para que lo podáis ver todo muy pronto.

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  4. Soco

    Jajaja después de esta aventura, tirarte en parapente con un depresivo fumado no Es nada!!!!! Miss u!!!!!

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  5. Miguel

    Una pasada cómo os está quedando el blog 🙂 La forma de contarlo, las fotos, todo perfecto (incluso la elección de Banshee como serie :P)

    Con ganas de leer nuevas entradas! Disfrutad mucho ^^

    PD: Un paciente de Víctor al que le dio mucha envidia cuando se lo contó y más ahora 😛

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    • Irene&Victor Post author

      Muchas gracias!!! Estamos en India, en breve resumen de Nepal y nuevas aventuras

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  6. Leire

    Chicos, me encanta leeros!! Menudas experiencias que estais viviendo, a tope!!! Victor soy muy fan de tus altercados…. Sanguijuelas en el cuello… Zapatillas que desaparecen en el barro… Un dia pierdes la cabeza! Jajajaja!!! Miles de besos!!!!!

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    • Irene&Victor Post author

      Jajaja ya sabes como soy… De momento la cabeza sigue en su sitio, ya veremos que pasa con los meses. Nos vemos en Dubai! Bss

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