Navidad 2015 en Ko Lanta

Tras los 18 días en Myanmar, y coincidiendo con las navidades, decidimos parar unos días en Tailandia para descansar, ir a la playa, y hacer alguna inmersión. Tailandia está cada vez más de moda, y ya no es un destino barato. Y mucho menos en diciembre, que es temporada alta. Así que nos peinamos todos los alojamientos de booking hasta que dimos con un pequeño complejo de bungalows, que cumplía todos los requisitos que estábamos buscando. El ganador fue Andaman bay resort en la isla de Ko Lanta, provincia de Krabi. Para ser unas fechas tan señaladas, no estaba nada mal pagar 20 euros la noche en primera línea de playa.

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Ko Lanta o la gran decepción

Probablemente después de haber estado varias veces en Surin, el resto de playas e islas nos iban a parecer bastante flojas, pero cuando llegamos a las 3 de la tarde a nuestra playa, Relax bay, nos llevamos el mismo chasco que Albert Rivera en las elecciones. La marea estaba bajísima, estaba todo lleno de rocas y algas, y era imposible bañarse. Además, en esta playa el agua no es transparente, así que ya nos podíamos ir olvidando de hacer snorkel y ver peces. En ese momento pronunciamos una frase que habíamos prometido no decir: “teníamos que haber ido a Surin…” Pero no. Estábamos allí para disfrutar, así que buscaríamos la manera de llegar hasta donde fuera para ver pececitos de colores y bañarnos en agua cristalina.

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A pesar de lo caro que era, decidimos contratar una excursión a una isla remota para hacer snorkel, y tres inmersiones con un centro de buceo, para los dos días siguientes. Obviamente el dinero para estas dos actividades quedó fuera del presupuesto mochilero que llevábamos. Digamos que fue nuestro regalo de Navidad. Además, yo, Irene, ya tenía ganas de gastar un poco… Que llevábamos mucho tiempo mochileando, y mi espíritu consumista estaba pidiendo a gritos darse algún capricho.

Excursión a Koh Rock

Preguntamos en varias agencias en la calle principal y conseguimos bajar el precio de la excursión a Koh Rok hasta 1200 bahts (25 euros) cada uno. Normalmente empiezan en 1800 bahts, pero ya habíamos leído en algunos blogs que puedes regatear hasta esa cifra. De ahí ya no bajan. Nos pareció bien. El barco estaba hasta arriba, dado las fechas que eran, pero el snorkel estuvo muy bien, el personal atento, y la comida riquísima. Ya se nos había olvidado lo feo que nos parecía Ko Lanta. En Koh Rok teníamos coral, miles de peces, playas de postal, y agua verde turquesa. Y eso es lo que más felices nos hace en el mundo.

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Para llegar hasta Koh Rok te llevan en una lancha rápida y llegas más o menos en una hora. En el precio está incluido el equipo de snorkel junto con la comida y las bebidas, y se aprovecha todo el día. Hay otra excursión que te lleva a “cuatro islas”, pero nos dijeron que para snorkel era mucho mejor Koh Rok. Por la noche, cenamos en un restaurante que nos habían recomendado por la zona, pero en general en Ko Lanta la comida nos parece cara y mediocre. Nos gusta más cenar en los 7-eleven. A lo cutre sí, pero ni tan mal. Nos adaptamos a lo que sea. Y nos gusta un super más que a un gatito un ovillo de lana. Para qué nos vamos a engañar.

Buceo en Koh Haa

El día siguiente fue el mejor de todos. Con diferencia. Habíamos despotricado mucho de esta isla. De que si era fea, sucia, la gente antipática… pero las tres inmersiones que hicimos en Koh Haa, fueron de las más bonitas de nuestra vida. Lo contratamos en Flip flop Divers, porque nos habían recomendado a un chico español que trabajaba allí, Jannis. Era encantador, atento y muy buen profesional. Se notaba que era instructor, no solo dive master. La primera inmersión en Koh Haa fue preciosa.

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Pagamos 5600 bahts (141 €) cada uno por tres inmersiones y la entrada al parque Nacional. Desayuno, comida y refrescos incluidos. No era nada barato. De hecho, vimos otros centros con mejor precio, pero con Flip flop nos asegurábamos bucear nosotros dos solos con Jannis. Ya habíamos tenido malas experiencias en Koh Tao con los de Pura Vida, que hacen grupos de cuatro por cada guía, y no lo disfrutas tanto. Además, Jannis nos había caído genial y lo queríamos hacer con él. Víctor decía que se sentía como un torero. Le puso el traje enterito, no tuvo que hacer nada.

La segunda inmersión también fue preciosa, bajando por una pared inmensa a la que llaman la catedral, y pasando por algunas cuevas. Jannis intentaba meternos por sitios donde no hubiera casi gente, pero dado las fechas que eran, la cosa estaba bastante difícil. El Apocalipsis zombie navideño había llegado también a las profundidades del mar de Andaman. Aún así, disfrutamos como niños.

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La tercera y última inmersión fue la que más nos gustó. Sobre todo cuando pasamos por un lugar al que llaman la chimenea. Un estrecho paso por una cueva en la que puedes salir hasta la superficie y verla por dentro. Todo ello rodeado de miles de peces, por supuesto. No vimos nada grande, ni tiburones, ni mantas, ni tortugas. Sigue siendo nuestra asignatura pendiente. Sobre todo, ver el tiburón ballena. Algún día le encontraremos…

Volvimos sobre las 5 de la tarde a Ko Lanta, felices por el día tan genial que habíamos pasado. Si algún día queréis bucear aquí, no dudéis en hacerlo con Jannis, al que podéis encontrar en Facebook como buceo Lanta.

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Nos reconciliamos con Ko Lanta

Nos despedimos de esta isla con mejor sabor de boca que cuando llegamos. Muy contentos por habernos saltado la fría navidad de Madrid, y haberla vivido de una manera tan diferente. Además, el último día lo pasamos en un hotel con piscina situado en la playa de Khlong Dao, que estaba mucho mejor porque el agua era cristalina, y el atardecer de escándalo.

En realidad Ko Lanta está bien si quieres hacer un poco el guiri. Ir a un resort, hacerte masajes, comer, aunque no demasiado barato; ir a la playa y a la piscina, leer, y descansar, básicamente. Es perfecta para familias con niños. Nosotros al final estuvimos a gusto y cogimos fuerzas para darlo todo en nuestro siguiente destino: Malasia. ¡La aventura continúa!

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Por cierto, no paguéis más de 250 bahts (6,3 euros) por persona, para ir o volver de Ko Lanta a Krabi, aunque os pidan más.

Os dejamos con una canción de los Beatles, ahora que ya se pueden escuchar en spotify, ¡yuhuuuu!

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