Mui Ne

Nos estaba costando mucho planificar el itinerario que íbamos a hacer en Vietnam porque queríamos ver muchas cosas y teníamos muy poco tiempo. Habíamos decidido coger la visa de solo 15 días por dos razones. Una, porque era gratis, y dos, porque el día 1 de diciembre tendríamos que estar en Tailandia, donde recibiríamos una visita muy especial y esperada. Eso supone que dispondríamos de 24 días para recorrer Vietnam, Laos y llegar a un punto de Tailandia donde nos encontraríamos con ellos. Y todo esto, sin coger ningún avión, pasando las fronteras por tierra. Comenzaba un nuevo Asia Express, ¿lo conseguiríamos?

Viaje a Mui Ne

Nos levantamos muy temprano para ir a la agencia de Sinh Tourist, desde donde saldría nuestro autobús hasta Mui Ne, un pueblecito de pescadores en la costa. Eran las 7 de la mañana pero en la calle el día había empezado. Estaba lleno de gente y todo abierto. Pasamos por un Family Mark y, ¿sabéis lo que nos encontramos? ¡Pelotas de arroz!

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Pero no estaban tan ricas como las de Japón. Ni mucho menos. La única forma de comerlas de nuevo es volviendo allí. A pesar de eso, nos hizo mucha ilusión. Nos subimos en el bus, tipo “sleeping” (asientos/cama), e hicimos el trayecto de 5 horas.

Estos buses turísticos son siempre “sleeping”, con asientos reclinables, aunque sean trayecto de día y de pocas horas. Los de asientos convencionales solo los usan para las excursiones de día dentro de una ciudad. Nosotros fuimos durmiendo prácticamente todo el camino aunque había bastante ruido.

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Llegamos a la parada y tuvimos que andar dos kilómetros hasta el hotel que habíamos reservado por booking. En las paradas suele haber taxis y moto-taxis esperando, pero ya habíamos leído que te cobran casi lo mismo que te ha costado el autobús por llevarte. Así que lo hicimos andando, cargados y muertos de calor. El espíritu mochilero nos había poseído de nuevo.

Nuestro hotel era el Phuong Tay Guest House y nos salió la noche a 15 €. En este país hay mucha oferta de alojamientos que están muy bien y son muy baratos. Puedes dormir por muy poco dinero, por unos 6 €; pero nosotros aconsejamos gastarse algo más y aprovechar que los hoteles están limpios y ofrecen buenos servicios por poco dinero. Nosotros estábamos intentando cogerlos con piscina, que es nuestra debilidad.

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En la misma recepción del hotel preguntamos si podíamos alquilar unas bicicletas para ir a ver las dunas blancas, que es la razón por la que todo el mundo viene hasta aquí. Pero solo tenían motos, y además nos dijeron que la distancia era muy larga para ir en bici. Eso era verdad. Nos ofrecieron entonces un tour cerrado para esa misma tarde en el que nos llevarían a ver: el llamado “fairy stream” o arroyo de las hadas, el puerto de los pescadores, las dunas blancas y las dunas rojas. Todo esto por 130.000 dongs cada uno (5 euros).

Como nos pareció tan barato, ni se nos ocurrió regatear. Es una costumbre que hemos perdido después de venir de Japón, pero queremos recuperarla porque probablemente lo habríamos sacado más barato.

Estaba pasando todo muy rápido. Y muy fácil. En este país pasa un poco como en Tailandia, que lo tienen todo muy bien apañado para que el turista no tenga ni que pensar. Normalmente no nos gusta hacer las cosas así, porque nos sentimos como borregos, pero en este caso nos venía bien para nuestra gincana personal que nos lo dieran todo hecho.

En los restaurantes también son muy rápidos. Nos dio tiempo a probar otros rollitos antes de comenzar la excursión. En cada sitio los hacen de una manera diferente, igual que la sopa Pho.

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Tour por Mui Ne

Nos subieron en un jeep con más turistas y nos llevaron a la primera parada: el fairy stream. Nos soltaron como a cabritas y nos dieron 45 minutos para volver de nuevo al jeep.

Fairy Stream

El fairy stream es un arroyo de agua dulce que discurre entre areniscas de color blanco y rojillo. En los tours te lo venden como un pequeño Cañon del Colorado, pero deja mucho que desear. Lo mejor es ver las cárcavas que se han formado sobre las rocas, en contraste con el verde de la vegetacion.

Estuvimos andando descalzos por el río, con el agua que no llegaba ni a los tobillos, y cruzándonos con más borregos como nosotros. La verdad es que nos pareció lo mas flojo el tour. Menos mal que coincidimos con una pareja de holandeses que también llevaban varios meses viajando, y nos pasamos todo el camino charlando con ellos e intercambiando anécdotas de los países que habíamos visitado cada uno.

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La segunda parada fue el puerto de Mui Ne. Olía fatal y no nos pareció especialmente bonito, la verdad, pero vimos a gente local enredada en sus labores, que eso siempre le da un punto especial a cada lugar. Aquí pudimos comprobar lo que decían las guías de viaje. Las playas de Vietnam no estan limpias así que olvídate de ver aguas cristalinas.

Mui ne es un pueblo en la costa sur de Vietnam a 250 km de Saigón. Se hizo popular después del eclipse de sol de 1995. Hoy en día es un destino vacacional, sobretodo para rusos, con resorts y cerveza barata.

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Dunas Blancas

La tercera parada fue en las dunas blancas, y eso sí que nos gustó. Y mucho. Se trata de una pequeña zona desértica, llena de dunas de arena fina y blanca, a pocos kilómetros del mar. Desde arriba de ellas incluso puedes ver el agua. Es muy llamativo porque está rodeado de mucha vegetación, y parece que es de mentira, como que no pega con el paisaje.

Nada más llegar, ya te están ofreciendo quads para alquilar y recorrerte las dunas con ellos. Qué manera de cargarse los mejores momentos. Podríamos estar por allí caminado tranquilamente, oyendo solo el sonido el viento, y tenemos que estar escuchando el motor de los quads. Pero no podíamos hacer nada contra eso así que nos fuimos a caminar, a revolcarnos en la arena, y a hacernos mil fotos. En una de ellas, Víctor decidió hacer un homenaje a Sabrina en los noventa y sale enseñando un pezón. Pero esa queda para nuestro álbum personal. Aquí tenéis una de las mejores.

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Dunas Rojas

La última parada fue en las llamadas dunas rojas, donde pudimos ver el atardecer. Ojo con los niños que están por allí ofreciéndote una especie de planchas para que tires en plan trineo, que hemos leído que roban.

Ignoramos a los niños y salimos corriendo para ver la puesta de sol, que iba a ocurrir en unos cinco minutos. No sé que nos pasa con los sunsets que siempre llegamos en el último momento y tenemos que pegarnos un buen sprint para llegar a verlo. Esta vez lo conseguimos.

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Cuando volvimos al hotel, vivimos un momento muy surrealista. Aquí en Vietnam se quedan con tu pasaporte en todos los hoteles hasta que haces el check out. La pareja de holandeses nos había dicho que ellos nunca los dejaban, y nosotros decidimos pagar en ese momento la habitación para recuperar los nuestros. Pagamos, pero la chica del hotel no nos los quería devolver. Víctor los cogió de la mesa y comenzó un forcejeo entre él y la vietnamita, para ver quién se quedaba los pasaportes. Ambos los tenían agarrados con dos dedos y tiraban de ellos hacia su pecho. A ella le sudaba hasta el bigote. Yo, Irene, no sabía si reírme o preocuparme. Al final vino otra chica y nos los devolvieron. Nos contaron que la policía les obliga a retenerlos por la noche, pero les dijimos que si tenían algún problema que llamaran a nuestra puerta, a la hora que fuera.

Decidimos en este momento no dejar más el pasaporte en ningún hotel, lo que probablemente nos llevaría a vivir más situaciones como esta.

Hoy nos despedimos con esta canción, que llevábamos mucho tiempo sin escuchar a este grupo.

3 thoughts on “Mui Ne

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