Muang Khua

Frontera Vietnam-Laos

En este post, queremos explicar lo que hay que hacer para cruzar de Vietnam a Laos por tierra, por el paso de Dien Bien Phu. Nosotros estuvimos leyendo algunos blogs antes de hacerlo, pero no nos quedó suficientemente claro. Vamos a contaros nuestra experiencia y a intentar ser lo más concretos posible, por si lo tenéis que hacer alguna vez en vuestra vida.

Lo primero, antes de nada, tenéis que llevar dólares encima. Mínimo unos 45 $ por persona. El visado para Laos se paga en esa moneda.

Lo segundo, contratar con una agencia en Sapa el viaje hasta un pueblo de Laos. No compréis solo el bus que va hasta Dien Bien Phu, el pueblo más cercano a la frontera. Nosotros lo compramos hasta Muong Khua. En el post de Sapa os decimos el nombre del hotel donde se puede comprar el billete más barato, y la localización de la oficina que cambia los dongs a dólares. No os preocupéis si os han sobrado dongs porque en la misma frontera os lo cambian a kips, la moneda de Laos. ¡Importante! Llevad 1 foto de carnét preparada, con una es suficiente.

wpid-wp-1448385225328.jpg

De Sapa a Muang Khua

Nos subimos en el bus nocturno en Sapa, sobre las 18:30 de la tarde. Este bus suele llegar siempre algo tarde porque viene desde Lao Cai. Lo suyo es que intentéis dormir en él porque el viaje hasta Laos es largo y hay muchos trámites que hacer. En el bus llevan el aire acondicionado a todo trapo, como es habitual en Asia, así que coged dos mantas por persona.

Llegamos a Dien Bien Phu, justo antes del amanecer y allí cambiamos de bus. Del nocturno nos pasaron a una furgoneta. Todo esto fue en la estación de autobuses donde hay que pagar 2.000 dongs por utilizar un baño asqueroso, y donde hay puestos de comida. Aprovechad para comeros un bocadillo de tortilla por 10.000 dongs. Nosotros estuvimos en esa estación una hora más o menos.

La furgoneta arrancó y estuvimos otra hora en la carretera hasta llegar a la frontera. El primer paso fue salir de Vietnam. El conductor nos dejó en el edificio donde te sellan en el pasaporte la salida del país, y nos esperó un poco más adelante con todas las mochilas. Éramos un grupo de unas 15 personas. Este trámite fue rápido y no hubo ningún problema. Primero pasamos por la ventanilla donde te cambian los dongs a kips, que te la puedes saltar; y luego por la que nos selló la salida. Volvimos al bus y avanzamos unos kilómetros hasta llegar al puesto fronterizo de Laos.

wpid-wp-1448382977742.jpg

Llegamos a las ventanillas para pedir el visado de entrada a Laos y aquí comenzaron los problemas. Primero tienes que entregar la foto y rellenar los papeles que te dan con tus datos. Después pasas por la ventanilla que ellos te indican y pagas 37 dólares. El visado para españoles cuesta 35 dólares pero ya directamente te cobran 2 más porque les da la gana. Después, sin devolverte el pasaporte, te mandan a otra ventanilla y te obligan a pagar 4 dólares más o 30.000 kips por persona, con la excusa de que tienen que ponerte un sello más.

Esto es completamente ilegal pero llevan mucho tiempo haciéndolo, suponemos que por orden del gobierno, y no hay nada que hacer. En nuestro grupo, había una americana que se negó a pagarlo por ser ilegal y al ser la primera de nuestro grupo, paralizó el visado de todo el mundo. Se empezó a poner muy chunga, vacilando a los trabajadores de la frontera diciéndoles cosas como que si el dinero de más lo utilizaban para comprar pizza. Ellos se empezaron a cabrear, con razón porque ella era bastante imbécil y se pasó de la raya; pero por otro lado nos estaban estafando de mala manera y algo de razón tenía. Pero le perdieron las formas. Los de la frontera cogieron su pasaporte y le denegaron la visa. Los demás decidimos pagar porque era la única manera de que nos dieran la visa. Si os planteáis luchar para no pagar el precio de la corrupción, lo único que vais a hacer es perder el tiempo.

wpid-wp-1448382859267.jpg

Después de pagar 37 dólares + 4 dólares por el sello, nos obligaron a pagar otros 2 dólares a cada uno, con la excusa de que era fin de semana y no deberían estar trabajando. Eso nos dijeron con toda su cara dura. No te queda otra que pagarlo. Si entras en avión por Laos, esto no sucede y solo pagas los 35 $ reglamentarios. Nos han contando que la entrada desde Tailandia tampoco tiene extras, pero desde Camboya sí. Pensad bien desde donde cruzáis cuando preparéis vuestro viaje.

Llevábamos gastados 43 por cabeza y nos llevaron a una última sala donde un señor nos dijo que teníamos que pagar 1 euro cada uno por tomarnos la temperatura con un termómetro, no fuera que tuviésemos fiebre… En ese momento perdimos los nervios y le gritamos que eran unos ladrones y que ya bastaba de sacarnos el dinero. El señor se enfadó mucho pero no pudo hacer nada para pararnos. Este paso os lo podéis evitar fácilmente con un par de gritos. Al final volvimos todos a la furgoneta, incluida la americana petarda, y pusimos rumbo a Muang Khua, donde llegamos unas tres horas después.

Muang Khua

wpid-wp-1448383581062.jpg

Muang Khua es un pueblecito para pasar una noche y descansar del viaje. No tiene mucho más. En una tarde lo ves entero. Tiene un puente colgante muy bonito con una vista general del río Nam Ou, y una calle principal llena de guest houses y cajero donde sacar dinero local. Aquí lo mejor es no tener nada reservado. Nosotros nos bajamos de la furgoneta y nos dimos una vuelta por el pueblo buscando la mejor opción. Solo hay un hotel, y es caro, así que lo mejor es quedarse en una de las casas de huéspedes. Nosotros optamos por el Doinouboun, con una habitación básica pero que estaba bien por 80.000 kips (9 €).

Laos no es como Vietnam, aquí los alojamientos son más caros y son peores, pero la gente es más cercana que en su país vecino. Eso sí, no hablan ni papa de inglés. Las conexiones a internet en estos lugares son bastante malas, pero es normal, estás en medio de la nada. Esta foto la hicimos en el salón de nuestro guest house, donde las señoras nos invitaron a comer con ellas unos cacahuetes crudos.

wpid-wp-1448383704717.jpg

El pueblo tiene un mercado, dos o tres restaurantes, y un templo budista muy bonito lleno de niños-monjes que viven allí. A las 6 de la mañana les puedes escuchar recitando sus mantras. Nosotros cenamos en uno de los restaurantes locales y allí ya nos dimos cuenta que la comida en Laos es más pobre que en Vietnam. Pero estaba todo rico. Nos sorprendió que aquí nadie te intentase vender nada ni llamar para que fueras a comer a su restaurante. De hecho, en el mercado compramos unas galletas de coco y al ir a pagar el chico nos las regaló porque debían costar realmente poco. Si eso nos hubiera pasado en otro país, se habrían inventado un precio para sacar algo de provecho.

Pudimos descansar hasta el día siguiente, donde cogeríamos un barco que nos llevaría hasta nuestra siguiente parada en Laos: un diminuto pueblo en la rivera del río al que no se puede llegar por carretera.

wpid-wp-1448383738336.jpg

Deja un comentario