Luang Prabang

La ciudad de Luang Prabang, antigua capital del país, es el hit de Laos. Es preciosa y acogedora, te puedes pasar perfectamente cinco días o incluso más. No es que haya mil cosas que hacer, pero entran muchas ganas de quedarse allí en cuanto la pisas. Paseando por sus calles, comiendo bien, y relajándote, pues a pesar de ser grande, es muy tranquila y transmite mucha paz. Luang Prabang no es solo para verla, es para vivirla.

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Y eso es lo que hicimos precisamente nosotros, quedarnos un montón de días allí y disfrutarlos al máximo. Nuestro plan inicial era estar solo tres y después ir a Vang Vieng, pero entre que recibimos muchas visitas y que estábamos tan a gustito, nos quedamos más. De hecho, lo único que hicimos después fue ir hasta Vientiane en un bus nocturno para pasar posteriormente la frontera con Tailandia.

Cómo llegar a Luang Prabang

Para llegar hasta allí cogimos primero un barco desde Muang Ngoi Neua hasta Nong Khiaw, y después una minivan hasta Luang Prabang. En total fueron unas cinco horas de viaje. El barco salió a las 9:30 de la mañana y a las 11 ya estábamos en la minivan. Hay muchas y van esperando a q se llenen de gente para salir. El barco nos costó 25.000 kips (3 euros) y la minivan 40.000 kips (5 euros) a cada uno. Cuando llegas al puerto de Nong Khiaw tienes que coger un tuk tuk hasta la estación de autobuses y pagar otros 5.000 kips. Puedes ir andando pero al final lo acabas cogiendo para llegar lo antes posible a la minivan. Lo tienen todo pensando y saben cómo sacarle el dinero a los turistas. Desplazarse en Laos no es nada barato.

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Encontrar un buen alojamiento

Una vez que llegas a Luang Prabang, lo primero es decidir dónde vas a dormir. Hay como un millón de guest houses pero no son demasiado económicos. Aquí, como en todo Laos, reservar con antelación por internet significa pagar más que preguntando allí mismo. No lo hagáis, no merece la pena y se puede encontrar algo bueno buscando un poco.

Hay varias zonas donde alojarse pero para nosotros la mejor es la que está junto al río Mekong, antes de llegar al mercado nocturno, donde los precios suben. Hay unas cuatro o cinco calles llenas de casitas, la mayoría de piedra y madera, muy monas. Estuvimos mirando varias habitaciones pero todas nos parecían muy oscuras y bastante cutres. Si quieres pagar menos de 20 euros por noche y estar en una buena, te lo tienes que currar y buscar. Encontramos el Nirasim Guest House, casi a orillas del río, por 120.000 kips la noche, con mucha luz, y café y té gratuito. La dueña, de edad misteriosa, parece un poco borde pero nosotros estuvimos genial allí. Si vais, pedid las habitaciones 1 o 3 en el piso de arriba, que tienen dos ventanas cada una.

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Cenar en el mercado nocturno

Llegamos al atardecer y lo que tocaba era darse una vuelta por el mercado nocturno y cenar allí. Luang Prabang está lleno de restaurantes, nada baratos, pero si quieres gastar poco dinero, lo puedes hacer. Hay una calle diminuta y techada, con un montón de puestos de comida, entre ellos unos que ofrecen, lo que llaman un buffet, pero sólo puedes llenar el plato una vez. Solo incluye comida vegetariana, si quieres algún pincho de carne o pescado, lo tienes que pagar aparte.

Nosotros llegamos hambrientos perdidos y fuimos directos a uno de esos curiosos buffets. Eran las cinco de la tarde y aún lo estaban colocando. Una señora sacaba de unos cubos negros de plástico, que parecían de la basura, toda la comida y la echaba encima de las bandejas. Nos dieron un plato a cada uno y nos dijeron que lo llenásemos de comida una sola vez. Nos costó 15.000 kips (2 euros) a cada uno y compramos algo de bebida aparte. Nos sorprendió lo rico que estaba todo.

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Madrugón para ver las ofrendas

El día comienza muy temprano para los laosianos y también para los turistas que quieren ir a ver a los monjes recoger las ofrendas. Yo, Irene, fui incapaz de levantarme a las 5 de la mañana para verlos, pero Víctor se lanzó a las calles, cámara en mano, para retratar el momento.

Luang Prabang está lleno de templos, y en cada uno viven un montón de Padawan monjes (aprendices de monjes), muy jovencitos. Todas las mañanas se pasean por las calles recogiendo las ofrendas que, tanto turistas como gente local, les dan. En algún momento debió ser algo místico y mágico, pero ahora está lleno de flashes que perturban el acto. Por supuesto Víctor no usó el de nuestra cámara para interferir lo menos posible. Volvió a casa algo afectado al ver a una familia de laosianos muy pobre, con la que los monjes compartieron la comida que ellos mismos habían recogido de la gente.

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De paseo por los templos

Lo mejor que puedes hacer en Luang Prabang por el día es pasear visitando sus templos, y las riveras de los dos ríos entre los que se encuentra cercada la zona más turística de la ciudad. Son el río Mekong y el Nam Kane. Puedes entrar de forma gratuita a todos los templos menos a dos de ellos, que cuestan 20.000 kips (menos de 3 euros) cada uno. Si quieres cruzar el puente de bambú para ir al otro lado del río Nam Kane, también tienes que pagar. 7.000 o 5.000 kips dependiendo del que cruces.

Estuvimos haciendo la ruta de los templos un día de mucho calor así que no había casi gente y en los templos pequeñitos estábamos prácticamente solos. Nosotros, y los monjes que andaban haciendo su vida diaria: rezar, ducharse, hacer la colada, mirar el móvil… Ademas de los templos, a nosotros nos encantó la arquitectura colonial de las casas. Da gusto pasear por Luang Prabang, mires por donde mires es bonito y está limpio, algo que no suele ocurrir en Asia.

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La ciudad es el principal centro religioso, espiritual, y turístico del país con más de 70,000 habitantes, la mayoría budistas. Hay repartidos más de 50 templos, que son mezcla de la arquitectura budista y el colonialismo francés, y de los cuales se dicen, son los más bellos templos del sureste de Asiático. En 1995, la Unesco, nombró a la ciudad, el primer Patrimonio de la Humanidad de Laos.

Nuestro templo favorito es el That Chomsi, que está en la cima de una pequeña montaña llamada Phou Si. El templo en sí es bonito pero la gracia de este son las vistas que tienes desde arriba. La gente va sobre todo al atardecer pero ya os decimos que tampoco es impresionante así que si aguantáis bien el calor os recomendamos ir con todo el solazo para estar allí sin nadie más. Eso sí, preparaos a sudar subiendo escalones. Las vistas que vimos compensaron todo el calor sufrido.

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Oferta gastronómica

El buffet solo lo ponen por las noches, pero a la hora de comer también puedes encontrar opciones muy baratas. Cerca del mercado nocturno hay una especie de plaza llena de puestos que venden batidos de frutas (shakes) y bocadillos a 15.000 kips. En alguno de ellos, fijaos bien donde hay turistas y donde no, los bocatas están espectaculares de ricos. Yo me comí uno de pollo y aguacate que casi no me cabía en la boca. En cuanto a los batidos, todos están buenos, pero si hay algún adicto al chocolate, que no se vaya de allí sin probar el de Nutella y Oreo.

Otro sitio para comer barato, al que no va ningún turista, solo vimos allí a gente local, es el restaurante que hay justo enfrente de nuestro guest house, el Nirasim. El restaurante en sí no tiene ni nombre y es muy cutre, pero tienen una sopa local, el kao soi, que está riquísima. Cuesta solo 2 € y esta hecha de fideos, carne picada y vegetales.

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Y para terminar con este bloque gastronómico, os recomendamos cenar lo que ellos llaman una barbacoa en el restaurante Sabeeidi. Esta palabra significa hola en laosiano y el sitio está junto al río Nam Kane, en la parte contraria a nuestro hotel. Estas barbacoas cuestan 40.000 kips (4.3 €) para dos personas y las hay de carne y de pescado. Nosotros fuimos allí con la pareja de Mallorca que habíamos conocido en el barco yendo de Muang Khua a Muang Ngoi Neua y pedimos una de cada.

Fue una cena muy curiosa. Nos sentaron en una mesa y levantaron la baldosa del centro de la misma para meter un cubo con carbón ardiendo. Después nos pusieron un recipiente de aluminio a modo de barbacoa encima. Éste, tiene una parte más alta donde vas poniendo la carne y el pescado y otra parte donde echas una sopita y le añades vegetales, huevos y noodles para que se hagan. Nos encantó a los cuatro y estaba delicioso.

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La noche acabó tomando unas cervezas en Utopía, el garito de moda de Luang Prabang, donde se reúnen todos los mochileros a beber y bailar. Al Dj habría que atarle las manos de lo malo que es, pero el sitio tiene mucho rollo y hay que ir. Eso sí, a las 23:30 h te mandan para casa. En este país no se trasnocha.

Excursión a las cascadas de Kouangxi

Otra cosa que todo el mundo hace desde Luang Prabang, es ir a las cascadas que están a 30 km de la ciudad, las Kuang Si Waterfalls. Hay otras más pequeñas a las que también puedes ir, pero no son tan espectaculares. Para llegar hasta ellas puedes contratar una excursión, que la ofertan todas las agencias, alquilar una moto, o hacer lo que nosotros, lanzarnos a la calle por la mañana y negociar con los conductores de los tuk tuks. Conseguimos que nos llevarán por 30.000 kips (algo más de 3 €) a cada uno junto con un grupo de koreanas muy graciosas que respondían con grititos a todo lo que les contábamos

Una vez allí, pagas 20.000 kips por cabeza para entrar en lo que es el parque. Primero te encuentras con una zona habilitada para osos que han sido rescatados, un poco pequeña para todos los que hay, pero bueno. Después subes hasta la parte en la que todo el mundo se baña, (Víctor lo hizo, yo fui incapaz porque estaba a menos 150.000 grados, o eso me pareció…), y finalmente llegas a la cascada grande. Es espectacular pero esta llena de gente, obviamente nadie se lo quiere perder. Puedes subir hasta arriba de ella tanto por la izquierda como por la derecha. Nosotros lo tuvimos que hacer a toda prisa porque solo estuvimos dos horas allí. Cuando negocias con un tuk tuk es lo que hay.

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Y por último, después de habérnoslo pasado genial en Luang Prabang, con los nuevos amigos de Mallorca, nuestras amigas francesas, con quien volvimos a coincidir; la comida tan rica, los paseos, las casadas, las cervezas, los templos… Después de todo eso, coincidimos con unos compañeros míos de trabajo que estaban grabado allí Asia Express, que es igual que Pekín Express, pero para México.

Fuimos por la mañana hasta el Templo Sop, donde estaban grabando un juego de inmunidad con los concursantes y nos lo pasamos genial con Rachel y Adeline, las francesas, que alucinaron de cómo se hace un programa de televisión.

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Nuestra experiencia en esta ciudad ha sido inmejorable. Nos fuimos con pena de Laos porque nos había quedado mucho por ver, pero por otro lado estábamos muy contentos de volver a Tailandia, donde habíamos quedado con dos personas muy especiales para nosotros. ¿Quiénes serán?

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