Lombok – Rinjani

Después de haber vivido una experiencia totalmente sorprendente en Sulawesi con los Tana Toraja, nos apetecía cambiar de aires y viajar a otra isla, a Lombok. Ésta es famosa por dos atracciones turísticas: las islas Gili y su volcán Rinjani. Habíamos escuchado a un montón de mochileros contar sus batallitas sobre este volcán, así que nos picaba mucho la curiosidad. ¿Realmente iba a ser tan duro como nos lo habían pintado? Yo, Víctor, estaba decidido a comprobarlo por mí mismo, pero Irene, estaba bastante asustada por el esfuerzo físico que suponía.

La idea era sufrir tres días subiendo y bajando por la jungla, para luego poder descansar en alguna de las tres islas Gili. Buscando, encontramos un billete bastante barato desde Makassar hasta la capital de Lombok, Mataram, con la compañía Lion Air. Pero de nuevo, el autobús nocturno que cogimos en Rantepao nos dejó en el aeropuerto de Makassar a una hora incomprensible: las 4 de la mañana. Como ya tenemos experiencia, buscamos un sitio con wifi y un supermercado cercano, para pasar las ocho horas de espera, con una sola idea en la cabeza: alcanzar la cima del Rinjani. A pesar de que ya llevábamos casi un mes de viaje, aún no habíamos hecho ningún trekking, y a nivel deportivo estábamos hechos unos piltrafillas. Una cosa estaba clara, los próximos días no iban a ser sencillos. Así que, ¡ánimo valiente!

wp-1475062294962.jpg

Contratar el trekking del Rinjani

Lo primero que queremos dejar claro es que este trekking no es para todos los públicos. Aunque en las agencias y en las páginas webs te lo pintan todo facilísimo, y dicen que es un paseo, de verdad podemos decir por experiencia propia que es muy duro. Al menos coronar la cima. Si solo subes hasta el lago, también es complicado, pero se puede hacer. Además, se necesita ropa de abrigo, guantes de lana y un calzado que agarre bien para no resbalar. Uno que yo me sé aún tiene heridas de guerra en el codo.

Como en todas las excursiones, los precios varían mucho y normalmente se puede regatear. Nosotros no nos la queríamos jugar contratando una agencia de pacotilla, por lo que nos pusimos como locos a buscar en Tripadvisor opiniones de los viajeros, y al final nos decantamos por Syam´s trekker. Esta empresa es muy nueva, pero todos los comentarios que leímos eran maravillosos. Así que les escribimos un email para preguntar precios e información por el tour de 3 días/2 noches. Enseguida nos contestaron, y a pesar de que el precio no era barato (210 dólares por persona), nos dio muy buen rollo y decidimos hacerlo con ellos. Desde el principio, todo fueron facilidades y quedaron en irnos a buscar al aeropuerto como si fuéramos estrellas del rock. Tenemos que decir que hay agencias que ofrecen el tour por bastante menos dinero, casi la mitad, pero las comodidades está claro que no son las mismas. Eso ya depende de los gustos de cada uno. Nosotros esta vez decidimos ir como señoritos. Y menos mal que lo hicimos.

wp-1475077926313.jpg

Tras un vuelo de poco más de una hora, aterrizamos en Mataram, deseando conocer a nuestros compañeros de aventuras de los próximos días. Pero ese día la cosa iba de esperas. Los conductores locales que nos recibieron con carteles a la salida del aeropuerto, nos dijeron que había otra pareja que vendría con nosotros pero que aún seguía en Bali, así que nos tocaba esperar. ¡Madre mía qué día más largo!. Durante la espera, nos pusimos a hablar con nuestros caris (así les llamamos a todos, hasta que nos vamos aprendiendo los nombres de cada uno) para hacerles mil preguntas sobre el Rinjani y así hacer la espera más corta. Dos horas después, apareció una pareja de belgas y nos fuimos rápidamente hasta el coche. Aún teníamos que llegar a Senaru, cenar y descansar bien para la que se nos venía encima. Los belgas, el Luisma y la Macu, que así fue como decidimos llamarles, estaban en su primer viaje en Asia y los pobres alucinaban con cada cosa que veían. Pero lo peor era que nunca habían hecho ningún trekking. Pobres, se iban a estrenar en uno de los más difíciles de Asia. Y nosotros pensábamos que estábamos en baja forma…

Tres horas después llegamos a Senaru, donde Syam nos recibió en su casa para explicarnos bien el recorrido de cada día, y darnos de cenar. Nos trató genial, como a familiares que venían de visita, pero nosotros solo queríamos irnos a dormir. Al día siguiente habíamos quedado a las 6 de la mañana. ¡Qué manía tienen con hacernos levantar a esas horas! Por cierto, el hotel de esa noche también estaba incluido en el pack. Después de dormir un poco y desayunar tortitas, pudimos conocer a la otra chica que nos acompañaría estos tres días, Sharon, una holandesa de veinti pocos años con una sonrisa perenne en la cara. Para nosotros iba a ser la Lore. Además iban a viajar con nosotros: Yar, el guía, y los porteadores que llevaban la comida y las tiendas. Cuatro caris maravillosos que nos facilitaron la vida en todo momento. Lo primero era ir a la oficina de Sembalu para firmar la entrada al parque natural del Rinjani, y allí mismo nos dimos cuenta de que no íbamos a estar solos. Había mochileros por todos lados. Cientos. Como setas.

wp-1475076758448.jpg

Día 1 de trekking

Y por fin arrancábamos la aventura. La primera parte fue muy sencilla. Un paseo por una especie de sabana africana, sin casi desnivel, durante poco más de una hora. A pesar de que nos asábamos de calor, al fondo se podían ver las nubes que cubrían la cima del volcán y amenazaban con descargar en cualquier momento. ¡Mierda! No habíamos cogido los chubasqueros, menuda cagada de principiantes. A las once de la mañana ya estábamos comiendo de nuevo. ¡Qué obsesión con la comida!. Los caris de Syam’s Trekker nos daban tanta cantidad de comida que llegamos a pensar que nos iban a cocinar después. Eso sí, parecían auténticos chefs. Qué rico estaba todo. En vez de perder peso en el trekking nos íbamos a poner ternescos.

wp-1475076844936.jpg

Nuestro guía nos avisó de que tras la parada para comer, vendría la parte más difícil del día; y vaya si tenía razón. Poco a poco pasamos de la sabana al bosque húmedo con cuestas y barrancos, que empezaban a pesar en nuestras piernecitas de pollo. Irene ya comenzaba a mirarme con cara amenazante de “por qué me has traído aquí”. Sin embargo, a los porteadores parecía que no les costaba subir estas laderas con los más de 40 kilos que llevaban literalmente al hombro. Es impresionante verles cargar con las cestas repletas de víveres mientras van descalzos o en chanclas. Nosotros nos moríamos de la pena, pero según ellos, estaban tan contentos de poder ganar un poco de dinero trabajando.

wp-1475062108385.jpg

Y de repente, nuestros malos presagios se hicieron realidad, y empezó a llover. Al principio solo un poquito, pero después de un rato estábamos empapados. Y encima, aún nos quedaban más de dos horas de subida mortal. Entre la niebla, el cansancio y la lluvia, nuestro grupo se fue separando poco a poco, y acabamos Irene y yo subiendo solitos por la montaña sin saber muy bien dónde teníamos que llegar. Sobre las 5 de la tarde, congelados y calados, llegamos al cráter del volcán situado a 2600 metros. Podíamos estar perfectamente en Asturias o Transilvania, porque no se veía nada de nada por la niebla. Necesitábamos encontrar nuestras tiendas rápidamente para cambiarnos de ropa, pero no fue tarea fácil. Después de preguntar, caminar entre monos y gritar el nombre del guía como locos, conseguimos reconocer a uno de nuestros caris porteadores que nos acompañó hasta la tienda de campaña. Llegamos tiritando y bastante cabreados. Cuando se nos pasó, nos pusimos ropa seca mientras nos preparaban la cenita. En ese momento, sólo queríamos tomar algo calentito tipo caldo de pollo. De repente, se abrió el cielo y pudimos ver el paisaje de una vez por todas. Nos quedamos con la boca abierta. A nuestros piés se encontraba el lago del volcán entre la niebla, y la escarpadas laderas del Rinjani. Antes de las 8 de la tarde ya estábamos fritos. Teníamos que despertarnos muy temprano para caminar las cuatro horas que nos separaban de la cima antes de que amaneciera.

wp-1475076812373.jpg

Día 2 de trekking

A las dos y media de la mañana ya estábamos despiertos, desayunados y listos para empezar. Todo el mundo llevaba un frontal, por lo que la montaña estaba llena de lucecitas que se movían e iluminaban el camino. Bueno, todos menos nosotros, que somos freestyle. La primera parte era una subida por arena y rocas bastante empinada, que nos hizo romper a sudar a los pocos minutos. Y de nuevo, el grupo se separó. Yo, Víctor, decidí subir por mi cuenta porque no podía a esperar a Irene por el frío. Ella subiría con un cari porteador que la acompañaría todo el camino. La Lore iba en medio de los dos, y el Luisma y la Macu se quedaron atrás del todo. Así que me puse unos calcetines como guantes y apreté los dientes para subir y subir. Todo el mundo iba respirando en completo silencio. Sólo se oían los suspiros de esfuerzo. Sobre las 5 y poco, cuando sólo quedaba la última parte, la más dura y con más desnivel, empezó a clarear el cielo. Habían pasado casi tres horas y aún no había alcanzado la meta. ¡Mierda! Tenía que llegar a la cima antes del amanecer fuese como fuese.

wp-1475077894683.jpg

Los últimos 300 metros son durísimos, estás a unos 3 grados de temperatura y el desnivel es enorme. Además, es todo arena y piedras, por lo que con cada paso que das, retrocedes un poco. Se tardan casi 45 minutos en alcanzar los ansiados 3726 metros de la cima, pero merece la pena. En este tramo hay mucha gente que decide abandonar. Es muy muy jodido, de verdad. Muerto de frío y hecho polvo, Yo, Víctor, conseguí llegar a tiempo para ver el amanecer y hacerme la fotos de rigor. Al pobre pollito mayor le pilló “la madrugá” subiendo el último tramo. La pobre llegó casi llorando. Menos mal que su cari la estaba cuidando a tope y la había dejado una manta de ositos para resguardarse del frío. Desde la cima, las vistas son increíbles. Se puede ver la isla de Lombok casi al completo y los volcanes vecinos de Bali.

wp-1475079642595.jpg

En la bajada nos reencontramos todos, y muy felices por haberlo conseguido, bajamos rápido para desayunar y seguir andando. El día no se había acabado ni mucho menos. Aún quedaba unas 6 horitas más de caminata. No lo hemos dicho, pero este volcán está lleno de monos que se dedican a comer los restos de basura que hay por todos lados. Es una pena ver lo sucio que está, porque los locales no cuidan nada el entorno. Menos los nuestros, que eran los más limpios. Yar, el guía, guardaba hasta las colillas de los cigarros para no tirarlas al suelo.

wp-1475062082578.jpg

Teníamos las piernas que nos temblaban del esfuerzo, pero antes de poder descansar había que bajar hasta el lago del volcán. Las rodillas sufrían con cada pasito que dábamos. Después de tres horas más, de atravesar paisajes que parecían sacados de Heidi, y de alguna que otra caída de culo, llegamos a los pies del lago. El Rinjani estuvo muy activo hace unos 10 años, y tan solo hace un mes volvió a entrar en erupción. En realidad fue una erupción bebé, pero aún se podía apreciar el humito que salía de un chiqui cráter secundario que se había formado en el lago. Es uno de los paisajes más diferentes y alucinantes que hemos visto en nuestra vida. Nos alegrábamos mucho de haber hecho este trekking. A pesar de todo.

wp-1475077909481.jpg

Con ese lago sacado de un documental de National Geographic, no me pude resistir a darme un chapuzón a pesar de que el agua estaba bastante fresca. Menuda pasada después de sudar la gota gorda. También hay para la gente que prefiere el agua tipo caldito,  unos baños termales naturales a pocos metros del lago. Nosotros fuimos a darnos un baño, pero salimos pitando porque estaba totalmente abarrotado de guiris en remojo.

wp-1475077875434.jpg

Los caris porteadores volvieron a darnos de comer, pero nosotros cada vez podíamos ingerir menos. Todo el mundo conoce la ley universal que dice que si la comida no sale no puede entrar, y aquí lo de los baños era un tema bastante complicado con tanta gente. Aún así, algo de energía recuperamos, y menos mal porque lo que se nos venía encima era minino. Quedaban otras tres largas horas de subida por un camino de cabras para llegar al cráter al otro lado del lago. Había tanta inclinación, que en muchos tramos tuvimos que trepar como monitos.

En esta parte de nuevo, cada uno fue a su ritmo. Yo, Víctor, subí con los porteadores, detrás vino Irene con la Lore y una hora más tarde apareció nuestro guía con la pareja belga. Lo mejor del palizón, era el sitio donde teníamos montadas las tiendas. Estábamos sobre una ladera del volcán por encima de un mar de nubes, que dejaban ver de nuevo los dos volcanes de Bali. El atardecer que pudimos observar mientras nos preparaban de nuevo la cena (y venga más comida) fue uno de los más bonitos de esta segunda parte del viaje.

wp-1475062415555.jpg

Día 3 de trekking

La última jornada fue sin duda la más corta y fácil. Solo había que bajar hasta el pueblo de Senaru, situado a 600 metros de altitud desde el último campamento que estaba situado a unos 2600 metros. Estábamos como locos por llegar al alojamiento donde teníamos las mochilas, necesitábamos urgentemente una ducha e ir al baño. Ya se sabe que cuando el río suena, agua lleva, y nuestra tripa ya llevaba sonando desde hacía un par de días. Afortunadamente nos pusimos todos de acuerdo para no parar a descansar ni a comer, y sobre las once y algo, ya estábamos de nuevo en la civilización. Lo habíamos logrado, habíamos sobrevivido a tres días de frío, cansancio, calor y muchísimo esfuerzo, pero sin duda había merecido la pena.

wp-1475076797067.jpg

Estamos muy contentos de haber contratado el tour con Syam´s trekker. No tenemos ninguna queja y encima el último día nos dejaron ducharnos, nos dieron de comer, nos llevaron hasta el puerto de Bangsal y nos compraron los billetes de barco de nuestro próximo destino, Gili Air. Ahora tocaba pasar unos días de relax con unas amigas muy especiales y disfrutar de las maravillosas agujetas que nos habíamos currado.

3 thoughts on “Lombok – Rinjani

  1. Pingback: Resumen Indonesia - Madrid Ya No Nos Quiere

Deja un comentario