Lago Inle

Nyaung Shew

El lago Inle es el segundo lugar más turístico de todo Myanmar, y es de visita obligatoria. Hay que ir. Es impresionante. Nosotros lo vimos por primera vez nada más llegar del trekking de tres días desde Kalaw. El lago está situado a más de 800 m sobre el nivel del mar, mide 100 km de largo y 5 de ancho, y en sus orillas hay unas 200 aldeas.

Cogimos una barca desde el extremo inferior izquierdo, hasta el superior derecho, donde se encuentra Nyaung Shew o Nyaung Shwees la población más grande, y donde están casi todos los alojamientos. Durante el trayecto, pudimos ver a los locales en sus barquitas recogiendo algas y pescando con redes. Hay unos con unas redes redondas tradicionales que parece que están allí solo para que les fotografíen los turistas. ¡Qué poquito le queda a este país para convertirse en un parque temático! ¡Venid antes de que sea demasiado tarde, insensatos!


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Hotel y cena

Estuvimos recorriendo las calles de la ciudad en busca de un sitio que fuera barato y decente para dormir, pero tras mucho mirar acabamos en el Lady Princress que era el lugar donde debíamos recoger nuestras mochilas después del trekking. Cuando contratas la excursión te viene incluido el traslado del equipaje hasta un hotel, y como nosotros no teníamos nada reservado, les dejamos elegir a ellos. Creemos que la mentirosa Toe Toe, la de la agencia, tiene algún acuerdo con este sitio. A pesar de lo empanada que está la encargada, el sitio está bien por 26000 kyats (19 €), con desayuno incluido. Nuestro amigo Omerito el judiíto, como le gusta que le llamemos, se partía de la risa al oirnos decir la palabra “empanada”, porque solo se podía imaginar a la chica con cara de empanada rellena de carne y verduras.

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Antes de que nos separaramos todos los del grupo con el que habíamos hecho el trekking, decidimos quedar una última noche para cenar, y así celebrar Hanuka una vez más, con la gente de Israel que nos habíamos ido encontrando. Antes necesitábamos esa merecida ducha de agua caliente. Pero en este país la electricidad funciona con paneles solares, lo que significa que no siempre la tienes. Yo Víctor, pude ducharme con agua templada, pero a Irene le tocó pelarse de frío y maldecir en hebreo. Más tarde nos enteramos que Omerito se había dado un buen baño de vapor y nos había dejado a nosotros sin agua caliente, !bitch!

El sitio elegido para cenar fue el Live Dim Sum house, un restaurante muy cuqui donde juntaron mil mesas para que pudiéramos caber todos. A nuestro grupo original se unieron otros cuatro holandeses, que ya conocíamos, y todos juntos volvimos a escuchar las canciones que cantan los judíos en Hanuka. En este país hay mucho ambiente mochilero. Es muy fácil conocer a gente y hacerte una grupipandi.

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2 día en el Lago Inle

Al día siguiente queríamos contratar una excursión para ver la ciudad de Kakku y sus famosas estupas, pero en la agencia nos dijeron que se tardaba 5 horas entre ir y volver. Así que decidimos volver a coger un barco junto a Omer y visitar las estupas de Indei. Pagamos 20.000 kyats (14 €) los tres por la excursión de unas 5 horas. Este país no es nada barato. Volvimos a cruzarnos el lago de norte a sur para llegar a nuestro destino.

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Al llegar, alucinamos con el negocio de souvenirs que tienen montado. Para ver las estupas de la cima tienes que recorrer un pasillo de más de un kilómetro de puestecillos, al que bautizamos como “templo comercial”. Pero sin duda merece la pena el paseillo hasta allí. Desde la cima se pueden ver cientos de estupas doradas, naranjas y grises, con campanillas en la punta que suenan con el viento. Pasamos el rato haciendo mil fotos y viendo como los locales restauraban las estupas más estropeadas. Nos dijeron que siempre hay el mismo número. Cuando se cae una vieja, ellos construyen una nueva, y el dinero lo recaudan mediante donaciones.

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La segunda parada fue en el pueblo de pescadores. Aquí se puede ver como vive realmente la gente en el lago. Esta aldea en un conjunto de casas elevadas de bambú que forman pequeños canales por donde ellos navegan en canoas de madera. La moda es remar con la pierna en vez de con los brazos, mientras se mastican hojas de betel con tabaco, que les dejan todos los dientes rojos como si fueran vampiros.

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Volvimos al atardecer al hotel para cenar y despedirnos de nuestro nuevo BFF (best friend forever), Omer. Él se tenía que ir a Bagan y nosotros seguir nuestra ruta. ¿Volveríamos a vernos de nuevo? Eso lo descubriréis en próximos capítulos…

Tercer día en el Lago Inle

En nuestro último día en el lago decidimos alquilar unas bicis en el hotel por 1.500 kyats (algo más de 1 euro), para hacer una ruta hacia la parte sureste del lago. También se puede ir hacia la parte oeste para visitar un monasterio y unas piscinas de agua caliente en las que hay que pagar 10 dólares por entrar.

En nuestro paseo en bicicleta pasamos por muchas aldeas y una zona de viñedos donde se puede hacer una cata de vinos. Nosotros hicimos unos 9 km hasta llegar a un puente de madera que conecta la carretera, con una aldea que hay dentro del lago. Al final del pasadizo cogimos una barca para comer en un restaurante sobre el agua, donde pudimos ver las casas desde dentro y probar los famosos tomates del lago. Estaban riquísimos, aunque no tanto como los del huerto de mis padres.

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La vuelta en bici fue mucho más dura, porque las bicis son muy viejas y acabas con el culo dolorido. Por eso mismo decidimos probar un masaje tradicional antes de coger el bus nocturno a Mandalay. Por 5000 kyats (3.50 €) dos chicas nos dieron una pequeña paliza de una hora. Su especialidad es el masaje gatuno, te van pisando todo el cuerpo como un gatito mientras te suenan todos los huesos de los pies. Toda una experiencia.

Fotos de Myanmar

Podéis ver fotos de Myanmar, en la web amiga del viajero Rafa, clicando en este enlace:

Myanmar – Birmania

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