Hsipaw

A las 3 de la mañana nos tuvimos que levantar en Mandalay, para coger el tren hasta Hsipaw, que salía a las 4 am. Puedes ir en bus a una hora más decente, pero te pierdes el viaje en tren, que es toda una aventura. El billete, en primera clase, cuesta 3950 kyats (menos de 3 euros) por persona, y solo se puede comprar un día antes directamente en la estación. Tarda en recorrer los 200 kilómetros que separan Mandalay de Hsipaw, 11 horas. Va lentísimo. La gracia de este viaje es que el tren se mueve muchísimo, y es bastante divertido. El paisaje que vas viendo es interesante, la gente local que se sube al tren vendiendo comida, lo es aún más; pero el gran hit lo protagoniza el viaducto de Goteik. En el momento en el que lo cruzas, todo el mundo saca la cabeza por la ventanilla para hacerse la foto pertinente. Menos mal que va tan lento que da tiempo a todo.

Llegada a Hsipaw

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Llegamos a esta pequeña localidad a las 3 de la tarde sin ningún alojamiento cerrado, así que nos pusimos a buscar uno. Como en todo Myanmar, los hoteles no son nada baratos, aunque en unos años posiblemente todo esto cambie con la gran afluencia de turismo que va a recibir el país. Nos acabamos quedando en el guest house Mr Charles, por 18 euros en una habitación doble con baño privado. Pero no nos gustó nada. Nos pareció cutre, y ellos, bastante estúpidos. Por lo visto el señor Charles, ahora retirado, tuvo visión de negocio en su día y montó un guest house y un hotel. Fue de los primeros, salió en la Lonely Planet, y ahora está forrado. Él y toda la familia, claro. Los que aprendieron a hablar inglés, debido a la colonización inglesa, montaron sus pequeños imperios en Myanmar que les solucionaron la vida.

Esa misma tarde contratamos un trekking para el día siguiente en el Yeen Shin guest house, que nos habían recomendado porque era más barato y los guías bastante buenos. El trekking, de dos días y una noche por 20.000 kyats (14 euros) cada uno, lo haríamos con nuestras amigas las “chiquititas hanukas”, a las que habíamos conocido en Kalaw, y nos estaban esperando en Hsipaw para hacerlo con ellas.

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El trekking de Hsipaw

Nos recogieron en el hotel a las 8 de la mañana, después de un desayuno muy bueno en el Mr Charles. La verdad sea dicha. Pero no vino el guía con el que habíamos hablado el día anterior. Siempre nos hacen lo mismo, vayas donde vayas, son unos liantes. Pero en este caso no nos pareció mal porque el nuevo guía, Soe Naing, hablaba perfecto inglés, y poco a poco fuimos descubriendo que sabía mucho de la cultura local. Si queréis contactar con él, le podéis encontrar en Facebook como Soenaing Hsipaw. Durante el trayecto nos fue dando todo tipo de información sobre las plantas, los cultivos, las aldeas y sus tradiciones.

Nos sorprendió lo bien que se lo tenía  montado la gente por allí. No tienen mucho, pero aprovechan sus recursos de la mejor manera posible. Vimos una chiqui central hidroeléctrica que habían construido en un arroyo, y que abastecía de electricidad a tres casitas de bambú. Súper curioso.

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Pasamos por tres pueblos diferentes. Cada uno de ellos tenía su propio dialecto, y nuestro guía nos iba enseñando cómo saludar y dar las gracias en cada uno de ellos. Esas son las dos palabras más importantes que tienes que aprender en cualquier idioma para viajar. En birmano, hola es “mingalaba”, y gracias “tisubé”. Hablarles en su propia lengua te abre puertas y ellos lo agradecen.

Llegamos a la hora de comer a nuestro destino final, un pueblecito en lo alto de una montaña, donde tuvimos tiempo para echarnos la siesta y dar una vuelta por allí. En el mismo pueblo había un monasterio donde vivían monjes de todas las edades. Por lo visto hay familias que mandan a sus niños desde pequeños allí, y otros que ingresan de mayores por voluntad propia. También hay monjas, llevan las cejas y la cabeza rapada, igual que los hombres, y se las distingue porque el hábito, en vez de granate, es rosa.

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La noche la pasamos de risas con nuestras amigas, contando historias graciosas sobre cada uno. Dormimos bastante bien, pero la comida no estaba tan buena como en el trekking de Kalaw. En general, nos gustó más el primer trekking, aunque en este tuvimos la oportunidad de conocer mucho más sobre Myanmar gracias al guía.

El día siguiente fue bastante sencillo, todo cuesta abajo, y pasamos por zonas de bosque y plantaciones de té. Fueron dos días muy agradables y divertidos, aunque si tenéis que elegir entre los dos trekkings, os recomendamos hacer mejor el de Kalaw al lago Inle. Cuando llegamos de nuevo a Hsipaw, fuimos a comer a un sitio que se llamaba Mr Corn, y tenía comida de Israel. ¡Qué felicidad les entró a las hanukas al ver que tenían snitzel en la carta! Madre mía, con lo pequeñas que son ¡y lo que comen!

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Relax en Hsipaw

Decidimos quedarnos un par de noches en Hsipaw, descansando, haciendo la colada y comiendo bien. Para ello, elegimos el Northenland hotel, que estaba muy bien por 22 euros. ¡Hasta teníamos bañera para hacer la colada! Porque en este país no te la hacen por kilo, te la hacen por pieza, y sale caro. Así que lo mejor es que la hagas tú mismo. Además, teníamos una terraza donde ponerlo todo a secar. Lo único malo de este hotel era que internet iba fatal. Pero en general en Myanmar, no funciona bien en casi ningún sitio. Nosotros hemos estado tirando de tarjeta de datos, y nos ha salido bastante caro. Pagamos primero 10 euros por 2.4 gigas, y luego recargamos otros 5 euros por 1,2 gigas.

Dormimos genial ese día y desayunamos muy bien en el hotel, con platos locales incluidos (shan noodles). Cuando nos ofrecen los mismos platos que comen ellos, en lugar de los huevos revueltos y el pan tostado, nos ganan. Después decidimos ir a la peluquería. Eso sí que es barato. En Myanmar es muy caro todo lo relacionado con el turismo: los alojamientos, el transporte, los restaurantes, las excursiones… Pero lo que tiene que ver con su vida normal, está tirado. Seguramente éramos los primeros occidentales en cortarnos el pelo allí. A mí, Irene, me costó lavar, cortar y peinar, 2000 kyats (1.7 euros). Con masaje de cabeza y todo. Aunque quien dice masaje, dice golpes… Y a Víctor, corte y afeitado, la mitad. Que un guest House cutre te cueste 20 euros y cortarte el pelo 1 euro en el mismo país, es de locos.

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En cuanto a restaurantes, en esta ciudad hemos encontrado el mejor sitio de todo Myanmar: Mr Shake. Pertenece a una familia que tuvo la idea de hacer batidos a 1000 kyats, y ahora se ha forrado gracias a ellos. Están espectaculares de ricos. Mis favoritos eran los de piña, naranja y aguacate; piña, plátano y yogurt; y oreo, plátano y leche. También había mojitos por el mismo precio. Lo mejor de todo es que la familia sigue trabajando igual de duro, y han decidido no subir los precios de los batidos. Por lo visto, con todo el dinero que han ganado, van a abrir otro Mr Shake cerca de río, y ahora están construyéndolo. Mejor, porque el primer local da pena verlo. La comida está igual de rica y es igual de barata. Pasamos tres días alimentándonos de arroz frito con vegetales, ensalada de aguacate y tomate, y dumplings fritos. A 1000 kyats (70 céntimos) por plato. Encima ellos eran adorables. Si venís a Hsipaw, es visita obligatoria este sitio.

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El último día, entes de tomar un bus nocturno hasta Yangón, estuvimos andando por nuestra cuenta y visitando una cascada. Antes de eso, Víctor se despertó a las 3 de la mañana para ir a ver cómo las señoras de las montañas vendían sus productos en el mercado local. Hay que tener valor para levantarse a esas horas… Es de 3 a 6 de la mañana. Según dicen, es el mercado de Myanmar donde se pueden encontrar más etnias diferentes.

En cuanto al paseo hasta la cascada, es más o menos de tres horas, hora y media para ir, y hora y media para volver. Aunque nosotros nos perdimos al ir y acabamos metidos en mitad de los campos de arroz. Pero estuvo gracioso, incluyendo zapatillas sepultadas en el fango. El paisaje hasta allí merece la pena, pero no nos bañamos porque el agua estaba helada.

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Y la canción de hoy, la eligen nuestras pequeñas amigas de Israel, las “chiquititas hanuka”. ¡Va por ellas!

Fotos de Myanmar

Podéis ver fotos de Myanmar, en la web amiga del viajero Rafa, clicando en este enlace:

Myanmar – Birmania

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