Hanoi

De Parque Nacional Phong Nha a HANOI

Desde el parque nacional de Phong Nha cogimos un bus nocturno hasta Hanoi, con una duración estimada de 13 horas. Nos habíamos levantado a las 5:30 de la mañana para hacer la excursión y habíamos empalmado con el bus sobre las 7 de la noche. Conclusión: llegamos a la ciudad más grande de Vietnam, la capital del país, con más de 6.000.000 de habitantes; con la misma ropa, la cara desencajada y el pelo frito, después de más de 24 horas en danza. El viaje se había hecho pesado y no habíamos podido dormir casi nada.

Llegamos a Hanoi

Nos dejó el autobús a unos 500 m de nuestro hotel, el Golden Spring, en el casco antiguo (old quarter); y para allá que fuimos ensayando la cara del Gato de Shrek, para que nos dejaran entrar antes de tiempo en la habitación. Pero no surtió efecto. Nos dijeron que era demasiado pronto y aún no estaba lista, así que nos fuimos a tomar un té con leche con unas pintas de cuidado.

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Nuestro hotel estaba situado en la calle de los cafés. Aquí en Hanoi son muy ordenaditos, ponen los comercios del mismo tipo seguidos unos de otros. En nuestra calle estaban todas las cafeterías, en la paralela todos los restaurantes y en la de más allá los bares. Y según caminábamos hacia la zona más monumental, también veíamos las tiendas organizadas según lo que vendieran.

Primero pasamos por una calle con puestos de maniquíes, que daban mucho miedo; luego por otra en la que vendían cacerolas; y finalmente acabamos en una que tenía un montón talleres de motos seguidos. En los mercados también suelen hacer esto, ordenarlo todo según lo que vendan. Con lo caóticos que son para unas cosas y lo ordenados que son para otras.

De paseo por la ciudad de Hanoi

Cómo no podíamos entrar en la habitación, decidimos ver la ciudad con nuestras pintas y la cara de sueño. Una cosa que nos llamó mucho la atención fue que en todas partes usaban las sillitas diminutas que parecían de guardería. En bares, cafeterías, restaurantes y puestos callejeros. Lo habíamos venido viendo por todo el país, pero aquí las usaban a lo bestia. El fabricante de las chiqui sillas debe estar forradísimo. Después de probarlas, podemos decir que a los diez minutos de estar sentado, te quieres amputar las piernas.

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La ciudad de Hanoi, al menos lo que merece la pena visitar, no es muy grande y lo puedes hacer todo caminando. Otra opción es utilizar los buses locales, que funcionan muy bien y solo cuestan 7000 dongs (0.25 €) por trayecto. Nosotros teníamos ganas de andar y así llegamos hasta el lago, bastante cerca de nuestro barrio, la verdad que es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.

Este lago, llamado Hoam kiem, también es un reclamo para la gente local, que se desplaza hasta allí para leer o hacer tai chi. El nombre del lago significa “el retorno de la espada”, que parece la película final de una trilogía; y se debe a una antigua leyenda. Hace mucho tiempo, en nuestra galaxia, los dioses obsequiaron al rey Le Loi con una espada para defenderse de la invasión china. Una vez lo hizo, clavó la espada en una tortuga gigante y así devolverla a sus dueños. Actualmente hay un templo en medio del lago, el “templo tortuga”, que según dicen, tiene una tortuga gigante disecada dentro. Pero no se puede visitar, te lo tienes que imaginar viéndolo por fuera.

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La ciudad que hoy conocemos como Hanoi, fue fundada en el año 1010 por Ly Thai To, con el nombre de Thang Long, que significa “dragón naciente”. Tras eso, ha sido invadida por chinos, franceses y japoneses. La ciudad ha sido bombardeada y reconstruida en varias ocaciones. El 1831 el emperador Minh Mang la renombró como Hanoi, que significa “ciudad entre dos ríos”.

La siguiente parada de nuestro tour fue la Catedral de San José, a la que tampoco le dedicamos demasiado tiempo. Fue construida por los colonos franceses, al igual que Notre Dame en Hoh Chi Minh, en el siglo XIX. Es curioso la de santuarios católicos que nos estamos encontrando en Vietnam, no nos lo esperábamos. Los misioneros cristianos franceses, y antes los portugueses, dejaron mucha huella en este país.

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Entre sabios y tortugas

Seguimos caminado hasta llegar a uno de los emblemas culturales del país: el templo de la literatura. Este monumento fue en su día la primera universidad de Vietnam, en el siglo XI. Al principio era para nobles pero luego se abrió al resto de ciudadanos, aunque por lo que dicen era dificilísimo pasar los exámenes. El altar del templo está dedicado a Confucio, el filósofo chino, y un grupo de sabios.

El patio central contiene numerosas mesas de piedra situadas encima de los caparazones de unas tortugas, también de piedra, con los nombres grabados de los antiguos graduados. Las tortugas son símbolo de longevidad y los visitantes les tocan la cabeza. También hay dos grullas de bronce antes de entrar al altar principal. La gente les tocaba la tripa con el fin de tener una vida larga. Nosotros por si acaso tocamos todo lo que pudimos y más.

Además de todo esto, tuvimos la suerte de ir el día de la graduación y allí estaban todos los jóvenes, con sus togas y sus birretes, haciéndose mil fotos por todo el templo. Se supone que hay que pagar, pero con el jaleo que había, y la marabunta de gente, nos colamos sin darnos cuenta. Nos los pasamos en grande viendo a las vietnamitas estupendas, con sus tacones de graduación y más pintadas que una puerta, posando sin parar. Aquí se lleva mucho el blanqueamiento de piel. En la cara al menos, del resto no tenemos constancia…

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El Vietnam más comunista

Y por último llegamos hasta el parque donde está el mausoleo de Ho Chi Minh, donde se encuentra enterrado. Se puede visitar gratis pero solo lo abren de 8:30 a 10:30 de la mañana. Nosotros llegamos más tarde y no entramos. También está el museo y una pagoda, pero no le prestamos demasiada atención porque había mil personas y nosotros cada vez teníamos más sueño

Lo que sí hicimos fue dar una vuelta por la zona. Se respiraba el ambiente de lo que fue un país comunista, aunque cuando lo fundó Ho Chi Minh en 1945, lo llamara estado socialista. Con avenidas amplias, banderas del país, edificios grandes de hormigón, sobrios y solemnes; e imágenes del que fue presidente. Después de ver desfilar a unos jovencísimos soldados por la avenida, cogimos un bus local para descansar unas horas en el hotel.

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Hanoi, la nuit

Era sábado y el casco antiguo estaba lleno de gente que abarrotaban los bares y las chiqui sillas situadas por todas las callejuelas. Hay una parte muy famosa a la que llaman “la esquina de la cerveza”, donde te ofrecen la Bia Hoi, que son los vasos de cerveza, a 5.000 dongs (20 céntimos). Estuvimos allí bebiendo hasta que empezamos a decir más tonterías que de costumbre y nos tuvimos que ir a cenar para recuperar la compostura. Fuimos a un sitio llamado Bistro Food and Drink, donde probamos un pollo agri-dulce que nos supo a gloria.

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Acabamos dando un paseo y viendo el lago iluminado de noche, que estaba precioso con todas las luces y el ambietazo que había.

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Aunque siempre estamos contando las cosas de manera divertida, en esta ciudad vivimos un momento muy triste al enterarnos de la noticia sobre el atentado de París. Nos afectó y nos tocó muy de cerca al ser un concierto de un grupo que nos gustaba, pero nos recordó también la situación tan horrible que viven muchas personas en el mundo a causa del terrorismo.

One thought on “Hanoi

  1. raquel

    las chiqui sillas, sera por lo chiqui-pequeños que son los asiáticos????
    besoooos

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