Great Ocean Road

Tras las Blue Montains nos metimos una buena paliza de coche para situarnos a las puertas de la Great Ocean Road, que junto con Sydney, era lo que más nos apetecía ver de todo Australia. Nos hicimos del tirón 900 km y llegamos hasta Avalon, donde había una gasolinera estupenda con ducha, wifi gratis y un gran espacio para acampar y pasar la noche. Además, Víctor cocinó un guiso de pollo para chuparse los dedos. Si hicieran un master chef de campistas mochileros lo ganaba seguro. Está hecho un crack con el hornillo. Yo, Irene, que soy la jueza de todas sus creaciones, le puse un sobresaliente esta vez. Por el camino, ya fuimos viendo que el paisaje iba cambiando. Más árboles diferentes, no sólo eucaliptos, ovejas, vacas, y en vez de canguros aplastados, había wombats. Qué manía tienen los bichos en este país con cruzar la autopista!.

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La Great Ocean Road es una carretera que va desde Torquay hasta Allasford bordeando toda la costa. Mide 243 km, y lo suyo es hacerla en un par de días. Hay excursiones de un solo día desde Melbourne pero para disfrutarla bien, se necesitan dos. Y lo decimos nosotros que vamos siempre corriendo a todas partes. Las primeras paradas fueron en las playas de Bells. Lo que hicimos fue pasear, posar y disfrutar de las vistas, porque de bañarse ni hablamos. Solo los surfistas, con traje largo y buzo, se atrevían. Merece la pena pararse en cada playa y cada mirador, porque todo es bonito.

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koalas

Pasado el pueblo de Lorne, fuimos hasta una calle que se suponía que estaba llena de koalas en los árboles. ¡A ver si los veíamos de una vez! La calle no tiene pérdida, porque hay un montón de coches aparcados en ella y hay un local que se ha puesto el súper ingenioso nombre “Koala café”, aprovechando la coyuntura. Llegamos, y en el primer árbol ya había un koala comiendo hojas de eucalipto y mirando como todos los turistas se morían de amor mientras le hacían un millón de fotos. Hay más koalas en la calle, pero éste debe ser el más famoso de todo Australia porque su árbol no es muy alto y es perfecto para fotografiarle.

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La mayoría de los koalas elige un árbol y ahí se quedan para toda la vida. Son animales súper vagos. Lo único que hacen es comer y dormir, porque las hojas de eucalipto les intoxica el cuerpecito, y por eso siempre están medio adormilados. Eso de “Mofly tiene sueño, Mofly está dormido” en realidad es un timo. Lo que le pasa a Mofly es que esta drogado perdido con todas las hojas que se ha zampado. Pero son tan monos. Ahora, intenta quitarle su droga, que te arrea con la zarpa y te saca un ojo. Pero eso no pasó. Lo hemos oído por ahí… Lo que sí pasó en el pueblo de Lorne fue un ataque masivo de un grupo de kakatúas a una china hasta que le rompieron la chaqueta de cuero. Y ella haciéndose fotos tan contenta. Las cacatúas son malas pero no tanto como las gaviotas.

Cacatúas

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Y después de ver tantos animales, nos entró hambre y nos hicimos unas hamburguesas en la barbacoa eléctrica que había en Apollo Bay. En la Ocean Great Road dan ganas de quedarse a vivir en todos los pueblos por los que pasas. En veranito cuando puedas bañarte sin miedo a sufrir un paro cardíaco del frío, debe ser una maravilla. Además, vimos nuestro primer equidna (mezcla de oso hormiguero y puerco espín). Nos lo encontramos en ruta y tuvimos que parar el coche en medio de la nada para poder verlo de cerca. El pequeño Espinete no se asustó lo más mínimo, siguió a lo suyo mientras le hacíamos fotitos.

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Doce Apóstoles

Por fin llegamos al gran hit del día: Los Doce Apóstoles. Se trata de un conjunto de columnas de roca caliza que salen del mar y están situadas a lo largo de la costa del Parque Nacional de Port Campbell. Pero de las doce, solo quedan nueve. Se van deshaciendo poco a poco, a una velocidad de dos centímetros al año. Una pena. Corred insensatos a verlo antes de que desaparezcan. Y si lo hacéis, mejor antes de las tres de la tarde que empiezan a llegar los autobuses con todos los zombies chinos y sus miles de cámaras de fotos.

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Para ver todas las formaciones calizas hay un montón de miradores, todos debidamente indicados, y te puedes tirar cuatro horas hasta que los has visto todos. A nosotros, ese primer día nos dio tiempo a ver dos o tres nada más. Se hacía de noche y se nos acabó la batería de la cámara de fotos, por lo que dejamos el resto para el día siguiente.

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Esa noche la pasamos en un sitio llamado “Panmure“, que estaba completamente desolado y parecía un escenario de una película de zombies. Encima se puso a llover a tope. Menos mal que apareció otro coche, porque si tenemos que dormir allí solos, nos cagamos por la pata abajo. Al día siguiente, cuando paró de llover, y después de poner una lavadora y cargar la cámara, retomamos la visita a Los Doce Apóstoles pasando por todos y cada uno de los miradores: London Bridge, The Grotto, la Bahía de los Mártires… a cada cual más bonito.

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Nos encantó la Great Ocean Road. A pesar del frío y la lluvia estábamos encantados en Australia. No queríamos irnos. Por la noche fuimos a dormir a un camping gratuito que estaba en pleno Parque Nacional de Otway, y como llegamos casi al anochecer, vimos a mil canguros cruzándose en la carretera. Íbamos a dos por hora para no convertir ninguno en una cangu-burguer antes de tiempo. Que guays los canguritos, no nos cansábamos de verlos. Incluso los intentábamos imitar. A Víctor le salía perfecto. Yo creo que en otra vida fue canguro.

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2 thoughts on “Great Ocean Road

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  2. Dani

    Jorge una vez me pidió que le trajera una piel de canguro, pero cuando la vio le dio mucha pena así que se quedó en un armario de mi casa. Hace poco hice limpieza y se había llenado de bichos. Mogollón de puaj

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