Escapada a Surin

Tailandia es un país que tenemos bastante trillado, hemos estado en marzo de 2014 y en enero de 2015; pero hay un archipiélago que nunca nos cansaremos de visitar. Es nuestro lugar especial. Sin agobios, sin ruido, sin wifi, sin apenas turistas, y sin resorts. Es el parque nacional de Mu Ko Surin, en la costa del mar de Andamán, casi en la frontera con Myanmar. Además, venían a vernos dos personas muy importantes para nosotros: Elisa y Vicente. Por ello, no íbamos a dejar escapar la oportunidad de enseñarles nuestro lugar favorito del mundo mundial.

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De Vientiane (Laos) a Khao Lak (Tailandia)

Cruzamos por tierra de Laos a Tailandia, sin ningún problema, con un billete que nos costó tan solo 22000 kips (3 euros) en la estación de autobuses de Vientiane; y ese mismo día volamos desde la ciudad de Udon Thani hasta Phuket. Air Asia tiene unos billetes muy económicos en esta ruta. Pasamos la noche en un hotel nada recomendable, el Phuket airport hostel and homestay, y al día siguiente fuimos a buscar a Elisa y Vicente al aeropuerto. Si queréis dormir alguna vez en esta zona, la mejor opción es Best Rent a Room. Los recogimos, bien blanquitos y con cara de sueño, y cogimos un bus hasta Khao Lak, donde pasaríamos un día descansando y charlando con ellos. ¡Qué emoción al verlos! Además, íbamos a compartir con ellos su primera incursión en Asia. Estábamos deseando ver cómo se desenvolvían allí.

Para llegar a Khao Lak desde el aeropuerto tienes que coger un taxi que te saque a la parada del autobús en la autopista, y allí tomar el que va en dirección a Khao Lak por 100 baths (2.5 €) cada uno. El taxi es caro porque lleva suplemento del aeropuerto. Unos 250 baths (6.5 euros). En Kao Lak teníamos reservado dos bungalows en el Krathom Khaolak Resort por 37 € cada uno. Un poco caro pero en temporada alta se disparan los precios. Al menos tenía piscina. Echamos el día comiendo, bebiendo y hablando sin parar. A ratos bajo el sol y a ratos bajo la lluvia. Pero nos daba igual, era genial tenerlos tan cerca. Por cierto, en esta piscina probamos nuestra nueva action camera, una Sj5000 que nos costó 120 euros en Amazon.

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Excursión a Surin

En 2014 pagamos la turistada y contratamos una excursión de dos días y una noche en Surin con la compañía Sea Star. Esta vez fuimos más listos y lo que hicimos fue comprar sólo un día de excursión, que incluía tres puntos de snorkel, dos comidas y un billete de vuelta abierto. Así podríamos volver cuando quisiéramos, y contrataríamos en el mismo parque las tiendas de campaña para dormir, que salía muchísimo más barato.

Además, cambiamos de empresa, y fuimos con Greenview tour, que nos gustó mucho más que la otra. El siguiente paso, cuando volvamos, porque volveremos, será directamente hablar con ellos a través de su web y dejarnos de intermediarios. A las 7 de la mañana nos recogieron en una minivan y a las 11 ya estábamos haciendo nuestro primer snorkel.

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Teníamos buen recuerdo de Surin pero cuando vuelves allí te das cuenta de que es mil veces mejor de lo que recuerdas. No hay otro lugar como este en el mundo. Metes la cabeza en el agua y ya te rodean un millón de peces. Y el coral está altísimo, con una visibilidad de unos 30 m y unos colores alucinantes. Elisa y Vicente flipaban con todo lo que estaban viendo. Y nosotros igual, por mucho que lo conozcas, siempre te sorprende. ¡Amamos este lugar! ¡Y amamos a los miles de nemos que hay por todas partes!

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Una cosa que no hicimos la otra vez, fue visitar la playa donde viven los locales, lo que llaman el “poblado gitano”. Tras el tsunami, se agruparon todos en un mismo lugar y construyeron allí sus casitas. Se les conoce como la tribu de los Monkes y actualmente viven de trabajar para las agencias que organizan las excursiones, y también se dedican a la artesanía.

Hay veces que visitas este tipo de lugares con pena, como diciendo, qué poco tiene esta gente. Pero aquí la sensación era la contraria. Te entraban ganas de hacerte gitano y quedarte a vivir allí. En ese lugar paradisiaco donde no te hace falta prácticamente nada para ser feliz.

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Noche en el campamento 1

En Surin hay dos campamentos con tiendas de campaña para quedarse. En el primero hay más gente porque está al lado de la playa principal donde atracan los barcos de excursiones de un día; y el segundo está más aislado y la playa es más bonita. Nosotros decidimos quedarnos un día en cada uno para que Elisa y Vicente lo vieran todo.

Para contratar una tienda en este campamento, tienes que hablar con los del parque nacional, o bien con los de Greenview tours, los de nuestra excursión, que también tienen tiendas allí. Las del mismo parque son más baratas, cuestan 350 baths (9 €) , y puedes alquilar sacos, esterillas y almohadas aparte. Las tiendas de Greenview son algo más caras, 600 bahts (15 €), pero son más grandes y vienen con todo incluido. Nosotros optamos por las caras, Estábamos que lo tirábamos. Cuando tenemos visita nos olvidamos completamente del presupuesto. Pero éramos muy felices. Estábamos en nuestro sitio, con una compañía excepcional, con un montón de jamón serrano que nos habían traído Elisa y Vicente; y cervezas a 70 bahts, que para ser el lugar que es, no era nada caro. ¡Qué viva el amor y qué viva Surin!

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2º Día de snorkel

Contratamos allí mismo dos salidas de snorkel con Abdul, el jefecillo de todos los de Greenview en la isla. El tío es un capo, y lo tiene todo controladísimo. Pagamos 150 bahts (4 €) cada uno, lo mismo que si lo contratas directamente con los del parque. Con Abdul haces dos puntos de snorkel más largos y con el del parque son tres más cortos. Si quieres aletas son 50 bahts más por medio día. Nosotros llevábamos nuestras propias máscaras. Cogimos una barquita local y pasamos por zonas donde el agua está de este color. Es alucinante este sitio, no nos cansaremos de decirlo.

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Le habíamos pedido a Abdul que nos llevará a ver tiburones, pero es bastante complicado encontrarlos. Por esta época si vas a hacer inmersiones en Similian, las islas que están un poco más abajo, puedes ver incluso tiburón ballena. En Surin eso es imposible, pero fuimos a una zona más profunda a ver qué nos encontrábamos.

En esta zona el coral no eran tan espectacular pero había peces más grandes. La gran protagonista de este día fue una tortuga a la que nos pasamos un buen rato persiguiendo. Eso sí, para hacerle una buena foto había que bajar mínimo 15 m en apnea. Ya nos dijo Abdul, que cuando hay tortugas no hay tiburones, así que nos olvidamos de verlos. Pero estábamos entusiasmados con la tortuga y ya nos daba igual. El segundo punto de snorkel fue igual de bueno con tortuga incluida.

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Noche en campamento 2

El barco nos dejó a la hora de comer en el segundo campamento y allí estuvimos comiendo, mezclando el lomo ibérico con los noodles tailandeses, tomando el sol y visitando a los nemos que viven en esa playa. Hasta en la orilla hay coral y anémonas. También nos dedicamos, como no, a hacernos mil fotos, de las cuales es casi imposible elegir una, porque todas son bonitas.

Y es que para nosotros, la definición de Surin es paraíso. En este segundo campamento dormimos en las tiendas pequeñas y no alquilamos saco de dormir. Ni falta que hace, con una sabana saco y la esterilla te apañas. En éste corre un poco más el aire y hay muchos menos mosquitos. Es la tranquilidad más absoluta y te puedes pasar horas en ese agua azul turquesa que está a 30 grados, o haciendo carreras de ermitaños. Hay miles, y se te pasa el tiempo volando jugando con ellos. Intentamos que uno cambiara de casa y hasta le buscamos una caracola más grande. Pero nada, el ermitaño no estaba por la labor y nos quedamos sin ver el proceso.

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3º Día de Snorkel

Amanecimos el tercer día para hacer otros dos puntos de snorkel, también por 150 bahts cada uno, y también con nuestro capo particular: Abdul. En tres días nos peinamos prácticamente todo Surin. Pero nos hubiéramos quedado otros diez más. Aunque la entrada al parque nacional son 500 bahts y solo es válida para 5 días. Normalmente cuando contratas una excursión, aunque sea de una día, te viene ya incluida en el precio.

Los dos puntos de ese día fueron igual de geniales que los anteriores y lo pasamos fenomenal persiguiendo a un pez globo grandísimo que nos miraba con cara extraña. Nos encantó poder estar estos tres días con Elisa y Vicente en Surin. Nos reímos un montón y se nos pasó volando, aunque recopilamos los suficientes recuerdos, y las suficientes fotografías, para que no se nos olvide nunca.

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Sin duda éste es nuestro lugar especial en el mundo. Esperemos que siga así mucho tiempo porque no pensamos dejar de ir nunca. Siempre tendremos un pedazo de este paraíso en nuestro corazón.

Hoy la canción la eligen Elisa y Vicente, ya que el post va dirigido a ellos.

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