Cueva de Phong Nha

Desde HOI AN a la ciudad de HUE

Íbamos rápido en Vietnam, pero no estábamos cansados y nos estaba dando tiempo a ver todo lo queríamos. Además nos íbamos encontrando a la misma gente en los diferentes destinos, así que no éramos los únicos con prisa. Ese día cogimos un autobús desde Hoi An hasta Hue, no porque quisiéramos visitar la ciudad, que nos daba un poco igual; si no porque desde allí haríamos una excursión al Parque Nacional Phong Nha Ke Bang, donde podríamos entrar en su cueva caliza más famosa.

Llegada a Hue

Cogimos el autobús en Hoi An a la 1 de la tarde, por lo que llegamos prácticamente de noche a Hue (tardamos unas 4 horas). Pero nos daba igual, ya que nuestra única pretensión ese día era contratar una excursión a la cueva de Phong Na y salir a cenar. Comer y beber, para variar. Si te quedas más tiempo en Hue, puedes visitar su ciudad imperial, pero yo, Víctor, estaba más interesado en su cultura gastronómica. A Irene todo lo que sea comer también le parece bien, está hambrienta pérdida, pero relax que no está en cinta (jajaja).

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Hue tiene mucha vida nocturna, como casi todas las ciudades de este país, y las calles del centro están llenas de bares, restaurantes, discotecas y luces de neón por todas partes. En Vietnam les encanta ponerlas, deben pensar que nos atraen así hacia sus negocios como si fuésemos mosquitos. Estuvimos dando una vuelta para sacar dinero, por cierto, fijaros bien que hay cajeros que tienen comisión y otros no. Nosotros sacamos en cajeros Techcombank.

Paseando nos dieron un flyer de una discoteca donde el reclamo turístico era un montón de fotos de guiris ultra borrachos, con la cara desencajada. Menudo plan. Nosotros sólo queríamos cenar y tomarnos unas cervecitas tranquilamente.

Había mucha oferta y al final nos decantamos por uno con una terraza muy mona porque nos cayó bien la chica que se dedica a captar a los clientes. Se llamaba “El jalapeno“, disponían de una amplia carta de comida mexicana, bastante cara y que a nosotros nos daba igual, y luego la parte de cocina vietnamita. Estaba bastante rica y era mucho más barata que la mexicana. Además te regalaban una cerveza por cada dos que te tomaras. Nos lo pasamos muy bien y estuvimos charlando con una de las chicas del restaurante, que nos contó que la mayor parte de su familia tenía nombres de notas musicales. A ella le había tocado la nota Fa, pero no sabía tocar ningún instrumento musical, solo bailar hiphop. Un cuadro.

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Tras el banquete, solo nos quedaba contratar la excursión del día siguiente. Teníamos dos opciones. Por un lado estaba la que nos había ofrecido la misma agencia con la que estábamos cogiendo todos los autobuses, Sinh Tourist; y por otro nuestro hotel nos ofrecía una similar por el mismo precio. Además, las dos nos vendían el autobús nocturno cuando acabara la excursión para ir directamente a Hanoi.

Tuvimos muchas dudas porque la chica de nuestro hotel, el Hong Thien Ruby, era majisima, y nos había tratado genial, dándonos un plato de fruta y un zumo gratis nada más llegar. Pero nos decantamos por la otra, ya que hasta ahora no nos había dado ningún problema. Ya se sabe que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.

Excursión a la Cueva Phong Nha

Nos recogieron a las 6:30 de la mañana y fuimos en una mini van con otros 6 turistas más hasta el parque nacional, donde podríamos entrar a la cueva Phong Nha, que es la que da nombre al mismo parque. Por el camino nos pararon para ver el Santuario católico de la Virgen de La Vang, que había en medio de la carretera, y no pegaba ni con cola.

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Cuenta la leyenda que ante las persecuciones a los católicos, en 1798 los habitantes que se escondían en la selva de La Vang, vieron aparecerse a la virgen. Les prometió protección y les enseñó a usar las hojas de los árboles como medicina. A partir de entonces se apareció muchas más veces y actualmente se conoce como Nuestra Señora de La Vang, para nosotros la virgen de las setas.

Seguimos nuestro camino hacia el parque, mientras el guía intentaba darnos algo de información, pero no se le entendía nada. Irene decía que tenía la misma voz que Yoda, y que por mucho que hablase, ella sólo recibía esta frase en su cabeza “for eight hundred years I ve trained Jedi”. Para los que no sois tan frikis como ella es una frase que dice Yoda en Star Wars.

Hay dos maneras de visitar esta cueva. Una, contratando la excursión como habíamos hecho nosotros desde Hue. Y otra, yendo por tu cuenta en bus local o tren desde Hue hasta Dong Hoi, el pueblo situado a las puertas del parque nacional. Una vez allí tienes que ir hasta la zona donde se alquilan los barcos, porque a la cueva se llega por el río, y esperar a que se llene de turistas, a no ser que quieras pagar el barco entero para ti. Nosotros normalmente no contratamos excursiones y lo hacemos todo por nuestra cuenta, pero en este caso ganamos tiempo, comodidad, y la diferencia en el precio no era tan grande. Nos costó 25 euros por persona con todo incluido.

Otra cosa es que quieras estar más de un día y dedicar uno a recorrer el parque nacional en bici, que también puede ser una buena opción.

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Justo antes de meternos en el barco que nos llevaría hasta la cueva de Phong Nha, nos llevaron a comer a un restaurante. Nos sentamos en una mesa redonda con dos franceses, dos chinos y tres vietnamitas. Los platos eran todos a compartir y ahí mismo empezó la batalla por la comida. Nadie hablaba, solo comían y hacían ruiditos. Nosotros también nos pudimos finos, sobre todo Irene a comer patatas fritas con palillos. Ha desarrollado una velocidad extrema.

Con la tripa llena, nos subimos al barco. Primero dimos un paseo de una hora por el río Chay, hasta que llegamos a la entrada de la gruta, que es la que visita casi todo el mundo. Hay algunas más pero dicen que ésta es la más bonita. Dejan entrar por barco hasta 1500 m y es alucinante. Nos alegrábamos mucho de haber ido. En un principio parecía que nos iba a llevar mucho tiempo llegar hasta allí, pero el madrugón mereció la pena.

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El Parque Nacional Phong Nha-Kẻ Bàng es una de las dos regiones de piedra caliza más grandes del mundo. En él hay unas 300 cuevas. Fue reconocido en el año 2003 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El parque abarca una superficie de 85.000 hectáreas y se creó para proteger una de las dos mayores zonas de karst del mundo, y para preservar el ecosistema de bosque de región caliza de la Cordillera Annamita en la costa centro-norte de Vietnam. Vamos, a tope de estalactitas y estalagmitas con lagos y montañas.

Estuvimos unas dos horas dentro y al salir subimos hasta un templo, desde donde se podía apreciar lo increíble de este paisaje. Lo bueno de esta zona es que lleva poco tiempo abierta al turismo y está bastante virgen aún.

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Nos íbamos con muy buen sabor de boca y con muchas fotos de rocas que parecían medusas, corales, aliens y setas. A la vuelta, la mini van nos llevó hasta un restaurante de mala muerte de carretera, y allí estuvimos esperando dos horas hasta que llegó el autobús nocturno que nos llevaría hasta Hanoi. Menos mal que aquí hay wifi hasta en los sitios más cutres. Tenemos que decir que ese horrible lugar, es el único sitio en el que hemos comido mal en este país.

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3 thoughts on “Cueva de Phong Nha

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