Top ten Nueva Zelanda

​Nueva Zelanda no es nuestro país favorito pero aún así, destacamos las diez cosas que más nos han gustado.

1. Hacer el Tongariro Alpine crossing. Esta caminata de 20 kilómetros es lo que más nos gustó de la isla norte. Es famosa porque uno de los volcanes a los que se puede subir es el Monte del destino de Mordor. Además de esto el paisaje es alucinante, según se asciende se va pasando de la estepa a bosques templados y zona de lagos volcánicos de azul intenso con fumarolas de azufre.

2. Lago Pukati y Monte Cook. Es la típica imagen que todo el mundo tiene de Nueva Zelanda, un lago inmenso de agua azul turquesa con montañas nevadas de fondo. Eso sí, hay que tener suerte con el sol, porque sin la luz directa, el agua se verá más bien gris por los sedimentos glaciares. Hay miradores para ir parando y quedarse ojiplático con las vistas.

3. Gusanos de luz de Waitomo. Estos seres de ciencia ficción viven en una cueva caliza escondidos entre las estalactitas. Aunque la excursión cuesta 50 dólares, sin duda es de obligatoria visita. El paseo en barca bajo la intensa luz azul de neón de los gusanos te hace sentir dentro de una galaxia lejana.

4. Ver leones marinos y pingüinos. Nosotros tuvimos bastante suerte y pudimos ver estos animales en varias playas de la costa sureste de la isla Sur. Tenemos muy buen recuerdo de Allan´s beach en Otago y de Porpoise Bay. Para ver los pingüinos es mejor ir por la tarde cuando vuelven de pescar. Cuidado con los leones marinos que pueden ser algo agresivos, lo decimos por experiencia propia.

5. Hacer un road trip en una campervan con sus cosas buenas y sus cosas malas. Vivir en un pequeño espacio durante casi un mes ha sido toda una aventura. Aunque nuestra furgo se rompió en varias ocasiones, hemos sido muy felices en nuestro pequeño saloncito cocinando y pasando las tardes lluviosas. Hay muchas opciones de alquiler, desde casas rodantes de lujo extremo hasta autobuses viejos salidos de pelis sesenteras.

6. Playas de arena negra. A menos de una hora de Auckland se puede disfrutar de una de las zonas costeras más bonitas que hemos visto en este país. La playa más famosa es la de Kare-Kare pero nosotros dormimos en Piha, famosa por el surf y su roca de El Rey León. También pasamos por Waitipu donde estuvimos literalmente solos.

7. Cazar ofertas de última hora. Por culpa de la lluvia y el viento, una de las cosas que más nos entretuvo fue pasear por los supermercados neozelandeses en busca de los mejores precios. Os recomendamos ir los domingos por la tarde donde hay auténticas gangas y no olvidéis haceros la tarjeta cliente.

8. Caminar por la península de Coromandel. Si el tiempo acompaña se pueden hacer trekkings de varios días por este litoral. Nosotros solo pasamos un día en esta zona para ver la playa de Cathedral Cove que nos encantó. Por el camino se va pasando por acantilados de helechos gigantes y playas de agua cristalina.

9. La carretera de acceso al fiordo de Milford Sound. Ese día no tuvimos suerte con el tiempo y por culpa de la niebla no pudimos ver el fiordo despejado, sin embargo, todo el camino hasta llegar allí nos gustó muchísimo. Hay muchos lagos, bosques, montañas nevadas y senderos para perderse durante varias horas.

10. Las formaciones rocosas de Castle Hills. Este lugar nos lo encontramos por casualidad subiendo hacia Arthur´s pass. Son unas formaciones graníticas en lo alto de una colina que semejan una auténtica fortaleza de piedra. Recomendamos ir al atardecer para sacar las mejores fotos. Además la entrada es gratuita y no hay apenas gente.

 
Al igual que destacamos lo bueno, también queremos hacer una pequeña compilación de las mayores decepciones que nos hemos llevado en este país.

1. Cuando piensas en Nueva Zelanda te viene enseguida a la mente naturaleza virgen y majestuosa, pero esta no es la realidad que nosotros vivimos. Casi todo el país está deforestado y vallado para crear granjas de ganando. Es bastante complicado parar en una carretera y caminar por el campo libremente. Además hay que tener en cuenta que la extensión del país es similar a la de España, así que no puede  haber cordilleras como los Andes o los Himalayas, en realidad es todo bastante más pequeño de los uno se imagina.

2. Gran parte del país está cercado por fincas privadas de miles de hectáreas. No sabemos muy bien cómo se repartió la tierra en esta zona, pero lo que está claro es que queda poca tierra libre. Un guía nos contó que si una familia poseía una finca con un accidente geológico singular como una cueva, cascada o geiser, esa formación y su explotación pasaba a ser de los propietarios.

3. En todos los mapas del país hay signos de cascadas y cataratas pero en realidad la mayoría son pequeños saltos de agua. Aún nos reímos al recordar nuestras caras cuando llegamos a las cascadas de Mc Laren esperando ver algo impresionante.

4. Moeraki Boulders. Este fue uno de los primeros chascos que nos llevamos en este país. La famosa playa con piedras en forma de huevo, no es más que eso, unas decenas de rocas redondas en la arena. Si os pilla de paso podéis tomar algunas fotos divertidas, pero no merece la pena desviarse para llegar hasta allí.

5. El precio de las excursiones está totalmente inflado por las nubes. Tanto los deportes de aventura como los tours guiados estaban fuera de nuestro presupuesto mochilero. Teníamos muchas ganas de ver Hobbiton, la famosa aldea de los Hobbits, pero la excursión de medio día vale unos 70 euros por ver un decorado. Si queréis disfrutar de este país a todo trapo ya podéis venir con un buen fajo de billetes.

6. No te puedes bañar en las playas, así directamente. Nosotros fuimos en el mes de noviembre a finales de primavera y el agua estaba congelada en todos los sitios a los que fuimos. Dudamos bastante que en pleno verano puedas disfrutar de un baño agradable sin un acabar con los labios morados.

7. El tiempo. O lluvia o viento, ese ha sido nuestro resumen meteorológico. En este país puedes vivir todas las estaciones en un día, bueno, el verano tal y como lo conocemos nosotros no. Pero sobretodo hay que estar preparado para sufrir chubascos y vendavales.

8. No hemos tenido suerte con la gente que nos hemos encontrado, ni con otros mochileros ni con kiwis. No sé si debido al mal tiempo o a nuestra propia predisposición. En este país hemos hablado con muy poca gente, y mira que a nosotros nos gusta hablar. La mayoría de los locales han sido educados con nosotros pero muy secos, y difíciles de entender. Por otro lado, los viajeros con los que nos hemos cruzado han sido casi todos franceses y alemanes con los que no hemos tenido demasiado feeling.

9. Precios absurdos en fruta y verdura. Con la cantidad de granjas y campos de cultivo que hay en este país, no entendemos como comprar un kilo de manzanas o de tomates puede costar cinco veces más que un paquete de pan de molde. Comer sano en Nueva Zelanda no es barato, y por supuesto la fruta kiwi también tampoco lo es.

10. Las ciudades. Olvidaros de ver ciudades bonitas en este país. A nosotros nos gustó ver el skyline de Auckland desde Stanley Point y la calle Cuba de Wellington, el resto es bastante mediocre.

Nueva Zelanda isla norte II

Seguía lloviendo y como empezábamos a estar muy cansados de cambiar la bolsa de basura del techo de la furgo cada poco, decidimos parar y arreglar el coche. La ciudad más cercana era Matamata, que casualmente también es el lugar desde donde salen las excursiones para visitar Hobbiton, el set de grabación de “La Comarca” en El Señor de los anillos. Pasamos de pagar los 80 € que costaba la entrada y nos conformamos con hacernos fotos en la puerta de la oficina de información. Por lo menos, la casa era preciosa y estuvimos solos allí. De paso, en un taller local nos solucionaron las goteras. Qué descanso no tener que estar preocupados por la lluvia.

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Resumen Nueva Zelanda 

​Estos son los lugares de Nueva Zelanda que hemos visitado en 24 días, en el año 2016. Clicando en cada enlace lo pueden ver:

 

Gastos y conclusiones del viaje a Nueva Zelanda

Alquilamos una campervan muy básica desde la web motorhome.com que nos salió a 973 euros, con el máximo seguro incluido, por 24 días. El billete desde Australia nos costó 140 euros a cada uno, el de Wellington a Christchurch unos 50 euros, y el ferry entre las dos islas 145 euros los dos. Además de eso, nos gastamos unos 39 euros en gasolina, campings, comida y actividades. Nos fuimos cruzando con otros viajeros que llevaban caravanas tan grandes como casas y que costaban casi el triple que la nuestra. Si hubiéramos tenido más presupuesto seguramente hubiéramos alquilado una más grande y con self-contained. Si pensáis estar más de dos meses, os recomendamos comprar un vehículo y venderlo después. Lo hace mucha gente y sale mejor.

En general, Nueva Zelanda es el país que más nos ha decepcionado de todo el viaje. Nos ha hecho mal tiempo, la furgoneta nos ha dado muchos problemas y los paisajes no han cubierto para nada las expectativas que teníamos. Además, la gente no nos ha parecido demasiado simpática. Sinceramente, si el país os pilla de paso o estáis cerca como nos pasó a nosotros, no está de más conocerlo; pero gastarse la pasta que cuesta un billete de avión a Nueva Zelanda desde Europa, teniendo paisajes mil veces mejores mucho más cerca, nos parece un auténtico timo. Allá cada uno. Nosotros os contamos nuestra versión de los hechos que probablemente sea muy diferente a las experiencias de otras personas.

En cuanto a Internet, compramos una tarjeta de la compañía Skinny que valía 3 dólares más 8 dólares por cada giga, y que los fines de semana nos regalaban megas a tutiplén sin poner un duro más. La recomendamos.