Hsipaw

A las 3 de la mañana nos tuvimos que levantar en Mandalay, para coger el tren hasta Hsipaw, que salía a las 4 am. Puedes ir en bus a una hora más decente, pero te pierdes el viaje en tren, que es toda una aventura. El billete, en primera clase, cuesta 3950 kyats (menos de 3 euros) por persona, y solo se puede comprar un día antes directamente en la estación. Tarda en recorrer los 200 kilómetros que separan Mandalay de Hsipaw, 11 horas. Va lentísimo. La gracia de este viaje es que el tren se mueve muchísimo, y es bastante divertido. El paisaje que vas viendo es interesante, la gente local que se sube al tren vendiendo comida, lo es aún más; pero el gran hit lo protagoniza el viaducto de Goteik. En el momento en el que lo cruzas, todo el mundo saca la cabeza por la ventanilla para hacerse la foto pertinente. Menos mal que va tan lento que da tiempo a todo.

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Mandalay

Lo de los autobuses nocturnos en Myanmar es de coña. Además de llegar a horas intempestivas, en plena madrugada, llevan los altavoces a todo trapo. Con música o con algún programa de televisión. Son como los bakalas que abren la ventanilla del coche con la radio a un volumen ensordecedor, para que todo el mundo participe del horror con ellos. Cogimos un autobús de estas características desde el lago Inle, y a las 2 de la mañana llegamos a Mandalay. Menos mal que los del hotel que teníamos reservado, el Goldem Dream, nos dejaron entrar sin ningún problema en la habitación a esas horas.

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Lago Inle

Nyaung Shew

El lago Inle es el segundo lugar más turístico de todo Myanmar, y es de visita obligatoria. Hay que ir. Es impresionante. Nosotros lo vimos por primera vez nada más llegar del trekking de tres días desde Kalaw. El lago está situado a más de 800 m sobre el nivel del mar, mide 100 km de largo y 5 de ancho, y en sus orillas hay unas 200 aldeas.

Cogimos una barca desde el extremo inferior izquierdo, hasta el superior derecho, donde se encuentra Nyaung Shew o Nyaung Shwees la población más grande, y donde están casi todos los alojamientos. Durante el trayecto, pudimos ver a los locales en sus barquitas recogiendo algas y pescando con redes. Hay unos con unas redes redondas tradicionales que parece que están allí solo para que les fotografíen los turistas. ¡Qué poquito le queda a este país para convertirse en un parque temático! ¡Venid antes de que sea demasiado tarde, insensatos!

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