Resumen Indonesia

Dedicamos 23 días a recorrerlo y como es un país enorme tuvimos que elegir. Para verlo todo te tienes que tirar allí bastante más de un mes que es lo que te permite estar la visa gratuita. Esto es lo que nosotros hicimos:

Gastos y conclusiones

En estos 23 días nos hemos gastado 1069 euros en alojamiento, comida, desplazamientos y excursiones. Sale a una media de 46,4 euros los dos. Aquí no contamos los tres vuelos internos y el buceo, que lo hemos sacado incluso del presupuesto del viaje.

Los alojamientos en general nos han gustado y hemos disfrutado de la comida, aunque no tanto como en otros sitios tipo India o Tailandia. La gente nos ha encantado excepto algunos en Kuta Bali. El único lugar de todo Indonesia que recomendamos no visitar. Es un país muy guay, pero es verdad que te dejas bastante pasta en los tours o en las entradas a los templos. Hay muchas cosas que no puedes hacerlas por tu cuenta. Y todo lo que mola hacer, es caro.

Para nuestra estancia en Indonesia contratamos una tarjeta sim y fue un poco lío, la verdad. Primero en Makassar porque la chica no hablaba inglés y nos vendió solo datos locales. Luego en otro lado nos vendían un pack que incluía una parte para 4G y otra para 3G, y cuando se acababa esta última y no había la misma cobertura en la zona, no podías tirar de la otra. Pero es complicado hacerlo de otra manera y es verdad que los wifis allí suelen ser malos y es mejor llevar datos. Solo intentad entender bien lo que estáis contratando.

Top ten Indonesia

Aquí os dejamos lo mejor de Indonesia, contando solo lo que nosotros hemos visitado. Este país es muy grande y seguro que hay muchas más cosas que tendrían cabida en esta lista, pero solo le dedicamos 23 días. Habrá que volver.

1. Bucear en Komodo. Junto con Sipadan, en la parte malaya de Borneo, Komodo es el lugar más increíble en el que hemos buceado. El coral es precioso, hay mucha vida marina y las fuertes corrientes le dan un rollo muy divertido. Allí vimos un montón de tiburones enormes, tortugas, millones de peces y solo nos faltó ver las mantas; pero es una excepción, porque casi todo el mundo que bucea allí las ve. No tuvimos suerte con ellas.

2. Ver el amanecer en la cumbre del Rinjani. Es un trekking muy duro pero merece la pena. Para los que no se atreven, el ascenso hasta el cráter también tiene unas vistas increíbles del lago. Este paisaje es impresionante. Hay que verlo sí o sí.

3. Perderse entre las terrazas de arroz de Jatiluwih. Para llegar hasta allí lo mejor es alquilarse un coche o una moto y hacerlo todo por tu cuenta. En todo Bali hay mucho paisaje de campos de arroz, pero para nosotros, estos han sido lo más bonitos de todos.

4. Hacer snorkel gratis con tortugas en Gili Air. En la zona de Hans Reef, al noreste, hay buen coral y se pueden ver un montón de tortugas. Y sin pagar. Para nadar con ellas no hace falta contratar la excursión de snorkel. Además, puedes estar con ellas el tiempo que te de la gana, sin necesidad de hacerlo a la vez que el resto de viajeros.

5. Pasar un par de noches en un buen hotel a las afueras de Ubud. Sin duda merece la pena saltarse un poco el presupuesto y disfrutar de los hoteles de lujo que hay en esta zona. Nosotros estuvimos en uno increíble, Tini Villas, con piscina y vistas a los campos de arroz por 27 euros la noche. Fue uno de los momentos más relajados y placenteros del viaje. Con vehículo propio te puedes mover desde allí a todos los templos y lugares de interés. Quedarse en el centro de Ubud es un estrés. El que avisa no es traidor.

6. Recorrer la región de los Tana Toraja en Sulawesi. Es una cultura tan llamativa y tan diferente que merece mucho la pena conocerla. Sí es verdad que las ceremonias funerarias son muy duras de ver, pero el resto se disfruta mucho: los pueblos, las casas, las tumbas, la gente… Si te quieres empapar bien de todo, tienes que contratar un guía; pero regatea.

7. Ver pecios haciendo snorkel en Amed, Bali. Nunca habíamos buceado en un barco hundido y nos encantó poder verlos haciendo snorkel. Y gratis. Hay mucha gente que hace una inmersión para ver el Liberty, porque hay una parte muy profunda, pero lo puedes ver perfectamente con snorkel. A nosotros nos gustó mucho más el otro, el barco japonés, mucho más pequeño, con mejor visibilidad, y con menos gente alrededor.

8. Ver los dragones en el parque nacional de Komodo, en Flores. Son enormes e impresionan. Nosotros fuimos a verlos a la isla de Rinca, y había muchos. Eso sí, para llegar hasta ellos te dejas una buena pasta, entre el barco y las entradas al parque y la isla. Merece mucho la pena también el trayecto desde Labuan Bajo hasta allí. Vas viendo todas las islitas del parque y el atardecer es precioso.

9. La gente de Indonesia. Excepto los de Kuta Bali, que es un horror de sitio, los Indonesios nos han sorprendido mucho para bien. Se ha portado genial con nosotros, sobre todo en Sulawesi y en Flores, donde hemos podido interactuar más con la gente local.

10. Probar la comida local en un mercado nocturno. Nosotros lo hicimos en Sanur, Bali, y nos pusimos finos. Primero de brochetas de pollo, y después a todo tipo de fritos y postres. Esa zona no tenía nada especial pero estaba todo tan rico en ese mercado que volveríamos solo por eso.

Bali parte II

Habíamos llegado a Ubud, al hotel de ensueño que habíamos reservado para dos días, saltándonos un poco el presupuesto. Aunque tampoco a lo bestia. Y como lo prometido es deuda, yo, Víctor, os cuento la que lié en la entrada del alojamiento. Resulta que por Booking había reservado parking, y cuando vi la señal de Tini Villas, me metí “to tieso” como un toro, sin mirar, por un camino diminuto pegado a una acequia. Obviamente eso no llegaba a ningún sitio, solo podían pasar motos, y el coche se quedó atravesado taponando la entrada de una calle por la que venía un millón de locales con sus motos. En dos segundos aquello se llenó de chavales que pitaban y cantaban sin parar mientras yo, histérico, era incapaz de ir marcha atrás en la curva sin tirar el coche al agua. Se me empañaban hasta las gafotas del estrés. Al final un taxista local fue el que nos sacó del embrollo, aunque le costó lo suyo maniobrar. Fue un momento horrible pero todo quedó en una anécdota sin importancia cuando vimos el paisaje de arrozales donde se encontraba situado el hotel. ¡Qué maravilla!.

wp-1477341420933.jpg

Leer más →