Goa

Después de mucho sopesar la manera de llegar a Goa, decidimos que lo mejor era coger un vuelo (Air India) desde Jaipur. Eso suponía hacer una escala de 4 horas en Nueva Delhi y una parada sin bajar del avión en Bombay. Vamos, todo el día en aviones y aeropuertos.
Mucha gente nos había dicho que no fuéramos a Delhi, que no tiene mucho que ver, está sucio y te timan a tope. Hicimos caso y no salimos de aeropuerto. Ahora, fue la mejor escala de nuestra vida. Tienen todo limpio impoluto y hay tumbonas para dormir si tienes muchas horas por delante. Nos comimos una “Mac chiken maharajá” y nos echamos dos horas de siesta. Tan ricamente, o como dirían algunos que yo me sé “tan Ricky Martin”.
Llegamos a Goa de noche, con muchas expectativas y muchas ganas de ver por fin la playa, pero a la mañana siguiente nos llevamos un pequeño chasco…

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Rajastán: Pushkar y Jaipur

De la India siempre se dice que la amas o la odias. Yo (Víctor) estoy en un punto medio. Hasta ahora me está pareciendo una montaña rusa, con subidones y bajones. En media hora pasamos de recibir unas pulseras de regalo de despedida en el Mewar Inn, el hotel de Udaipur, a ser estafados por una agencia de viajes. Nos habían vendido unos billetes de autobús en clase sleeper y cuando llegamos eran asientos normales. Parecía que iba a ser de nuevo una nochecita muy larga, y encima estaba lloviendo a cántaros. Leer más →

Rajastán: Ranakpur y Udaipur

Nos levantamos en nuestra ciudad favorita (Jaisalmer) y fuimos a hablar con Ratan, el taxista que teníamos contratado para hacer la ruta por Rajastán. “Cari, tenemos que hablar seriamente…” “Esto no funciona”, “no eres tú, soy yo…” Y así durante un rato hasta que entendió que lo que queríamos era darle boleto. Nuestra intención era que nos llevara a Udaipur, que era el destino más lejano para aprovechar el coche lo más posible. Le pagaríamos lo correspondiente a tres días y si te he visto no me acuerdo. Él decía que nos dejaba en Jodhpur, a medio camino, y con eso ya había cumplido. Empezó una pequeña lucha dialéctica, mucho menos agresiva de lo que esperábamos, y acabamos ganando nosotros. La verdad es que no sabemos que le hizo cambiar de opinión porque fue así como de repente… El caso es que nos subimos al coche y empezamos el viaje hasta Udaipur. Serían 9 horas de trayecto, bastante tensas. Leer más →