Resumen de Filipinas

Este ha sido el itinerario que hemos seguido, por orden cronológico, en nuestra aventura por Filipinas. Nos habríamos quedado mucho más tiempo en este país, pero por desgracia no podíamos. Si tenemos ocasión, volveremos sin duda para visitar alguna otra isla.

Gastos y conclusiones

En estos 18 días por Filipinas hemos gastado 1062 euros entre los dos, en alojamiento, desplazamientos locales, excursiones y comidas, una media de 59 euros para dos personas. No están incluidos los vuelos internos (200 euros más) ni el curso avanzado de buceo (500 euros). Se puede viajar mucho más barato por este país. Sin duda la comida y la cerveza son lo más barato, pero en tema de alojamientos hay de todo. En las ciudades y puntos más turísticos, dormir es bastante caro comparado con el resto de Asia. Sin embargo, los desplazamientos en buses locales y en taxis son muy baratos. Una vez más, lo más caro de todo son las excursiones programadas. En cuanto te ven como turista, estás perdido.

Aunque teníamos nuestras dudas sobre este país, al final ha sido todo un acierto haber ido. Nos quedamos con sus playas paradisiacas, con su vida marina y su comida. Además, hemos conocido mucha gente española viajando y hemos salido de fiesta más que en otros destinos asiáticos.  Los filipinos nos han parecido personas super cercanas, siempre cantando y riendo a pesar de vivir en un país realmente pobre, y con muchas inclemencias meteorológicas. Les encantan los karaokes y el ron.

La comida de filipinas conserva muchas influencias de la gastronomía española, con muchos asados y guisos de las abuelas. Nosotros hemos comido genial, aunque no todos los viajeros tienen la misma impresión sobre este aspecto.

Como resumen, podemos decir que nos hemos quedado cortos de días en  Filipinas. Si hubiéramos tenido más tiempo, habríamos ido a alguna otra isla y a nadar con el tiburón ballena en la zona de Padre Burgos.

 

Top ten Filipinas

Éstas han sido, para nosotros, las diez mejores cosas que hemos vivido en Filipinas. Como siempre decimos, cada uno vive el viaje de una forma distinta. Pero si tuviéramos que repetir la experiencia nunca nos perderíamos ésto:

1. Bucear con los tiburones zorro en la isla de Malapascua. Ver a estos animales a treinta metros de profundidad, es una una cosa que jamás olvidaremos.  Nosotros aprovechamos para sacarnos el “Advanced Open Water”. Además, puedes ver mantas rayas y miles de peces de colores. La mezcla de ambiente mochilero junto a la gente local, hacen que este lugar sea mágico.

2. Pasar una noche en una isla desierta de El Nido. Desde el principio éste fue uno de los sitios que más ganas teníamos de ver y no nos defraudó. Contratamos una excursión de dos días y una noche en barco y fue una experiencia brutal. Pero lo mejor fue dormir en tiendas de campañas alrededor de una hoguera en una isla completamente virgen, y sólo para nosotros.

3. Hacer una ruta para ver el volcán Pinatubo. Ha sido el primer volcán al que hemos subido caminando. Con aguas cristalinas y rodeado de montañas verdes, el crácter del Pinatubo nos dejó sin palabras. El camino hasta llegar hasta allí, es igual de increible.

4. Jugar con tortugas y sardinas en el mejor coral que hemos visto, en la playa de Panagsama. Llegamos a este sitio por casualidad, y sin duda ha sido donde hemos visto el coral más bonito de todo Filipinas. Sin necesidad de hacer ninguna inmersión se pueden ver tortugas, y se puede disfrutar de un snorkel alucinante.

5. La comida filipina. Aunque muchos mochileros nos habían dicho que este país se comía mal, para nosotros ha sido todo lo contrario. Hemos disfrutado mucho de la gastronomía local, que nos ha recordado a los típicos guisos de las abuelas de España. ¡Qué rico hacen el pollo en adobo!

6. Bañarse en las aguas turquesas de Nacpan Beach. Ha sido una de las mejores playas que hemos visto en este país. Con varios kilómetros de arena blanca y palmeras, este lugar nos pareció un paraíso. Además no está nada masificado y se puede disfrutar de un día de playa tranquilo  y relajado.

7. Ver las chocolate Hills. Hay más de mil montañitas redondas en Bohol, que crean un paisaje único. Sólo por esto, merece la pena ir hasta allí. Si tienes tiempo hay mucho más que ver y hacer en esta isla.

8. Tomarse una cerveza viendo el atardecer en Las Cabañas. En esta playa, a la que se puede ir andando desde El Nido, hemos visto uno de las mejores puestas de sol de Filipinas. Aunque está un poco masificada, es uno de los único puntos de El Nido desde donde se puede ver el sol meterse en el océano. Hay muchos bares y chiringuitos donde se puede comer y beber, aunque a precios algo elevados.

9. Los tarsiers. Estos diminutos primates que vimos en Bohol parecen sacados de una película de dibujos. Son monísimos y nos encantó verles en el centro de conservación que han montado en la isla. Si hubiéramos podido, nos habríamos llevado un par de ellos para achuchar en casa.

10. La cerveza y el ron. En este país nos hemos levantado más de un día con resaca. La cultura de salir de fiesta está muy implantada en Filipinas y además el ron es baratísimo. Nosotros nos quedamos con la cerveza Red Horse de San Miguel. ¡Cómo la vamos a echar de menos!

Bohol

En nuestro último día en Filipinas, en vez de descansar y relajarnos, decidimos que íbamos a ver todo lo que pudiéramos de Bohol. Esta isla se encuentra al sureste de Cebú, y es una joya de naturaleza y vida marina. Desde Cebu City salen tours organizados que te llevan a los sitios más turísticos de la isla, pero cuestan un ojo de la cara, y encima vas con miles de personas. Como nosotros ya teníamos experiencia mochilera y desparpajo, nos levantamos pronto en nuestro hotel cutre Cuatro Pier y fuimos andando al puerto para intentar coger el siguiente barco que nos llevara hasta allí. Como pasa en las estaciones de autobuses filipinas, aquello era un auténtico caos de locales haciendo cola, y pequeñas agencias de viaje que parecían de otro siglo, viejas, sucias y llenas de personas. Preguntando a la gente, llegamos a una de las más cochambrosas, la que vendía billetes para Catagbacan, que era a donde queríamos llegar. Allí conocimos a una chica filipina que nos informó de los horarios y nos aconsejó comprar asientos de primera clase, por 50 pesos más (80 céntimos) para ir más cómodo. El trayecto se suponía que iba a durar unos 50 minutos y nos costó por persona 230 pesos (unos 3 euros). Un dato curioso, sólo se puede comprar el billete una hora antes de que salga el barco.  Después de pagar una tasa de salida de 20 pesos, pasar un control de armas, y esperar en una sala rollo aeropuerto, nos metimos en el barco, bastante viejo y  con el aire acondicionado a tope. Salió muy puntual y en menos de una hora, ya estábamos atracando en el puerto de Catagbacan. Ahora tocaba la parte más difícil, encontrar un medio de transporte que nos permitiera ver lo que queríamos de la isla en solo un día, sin que nos costara una pasta.
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