Bahía de Halong

La bahía de Halong es la razón por la que prácticamente todo el mundo viene a Vietnam. Y no es para menos. Esta bahía de 1500 kilómetros cuadrados cuenta con casi 2000 espectaculares islotes de roca caliza que emergen del mar, llenos de vegetación. Es patrimonio de la humanidad y una de las siete maravillas naturales del mundo. La manera de visitar este lugar es haciendo un crucero, pero hay diferentes maneras de hacerlo y contratarlo. Habíamos leído de todo en internet. Desde precios abusivos a engaños que te pueden destrozar la experiencia. Nosotros en este post os vamos a contar cómo hacerlo de manera low cost, y disfrutándolo al máximo.

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Qué crucero contratar

Hay tres opciones para contratar el crucero por Ha Long Bay. La primera, y la que más éxito tiene entre los turistas, es hacerlo desde Hanoi. Esta opción es sin duda la más cara, y no está libre de engaños. Se contrata por internet o desde el barrio antiguo de la ciudad. Si lo hacéis así, no escatiméis en el precio y buscad opiniones sobre la compañía que cojáis. Los hay de dos noches y tres días, una noche y dos días, y también de un solo día. Pero siendo desde Hanoi hay que descontar cuatro horas de ida y cuatro horas de vuelta. Descartamos ésta por los precios altísimos que tenían las compañías con buenas críticas, y por miedo a que nos engañaran en las baratas.

La segunda opción es buscarte la vida para llegar en buses locales hasta Ha Long City y contratarlo desde allí. De esta posibilidad solo habíamos leído cosas malas así que ni la barajamos. La tercera opción, por la que finalmente nos decantamos, fue ir hasta la isla de Cat Bat, y contratarlo desde allí. Esta isla se encuentra al sur de Halong Bay, enfrente de la llamada bahía de Lan Ha, que es igual que la otra, con las mismas formaciones rocosas, pero menos explotada turísticamente.

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Cómo llegar a Cat Ba

Para llegar lo mejor es coger un billete combinado de autobús y ferry que sale desde Hanoi y te deja en el centro del pueblo de Cat Ba, que en realidad es una sola calle delante del puerto donde están todos los hoteles, restaurantes y agencias. La compañía que nos llevó hasta allí fue Hoang Long y no nos gustó demasiado porque los autobuses estaban bastante viejos. Pero era la manera más fácil de llegar.

El billete se compra directamente en la estación de autobuses Luong Yen, por lo que hay que ir con media hora de antelación, como mínimo. Nosotros decidimos irnos en el que salía a las 11:20 (hay a las 5, 7, 11 y 13h), y para llegar hasta la estación cogimos el bus local número 55 desde el barrio antiguo de Hanoi, que nos llevó directos por 7000 dongs (30 céntimos) cada uno.

Tras cuatro horas y media de viaje, tres buses diferentes y un ferry, llegamos a Cat Ba. Su nombre significa “isla mujeres” y los autóctonos viven prácticamente de la pesca y el turismo. Tiene 13.000 habitantes y en 1986 fue declarada parque nacional.

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Habíamos contratado un hotel por booking, el Bay view, donde estuvimos súper a gusto por 6,5 euros la noche con desayuno incluido. Lo recomendamos encarecidamente, sobre todo por ellos que son majísimos. Si vais allí, pedid habitación con vistas a la bahía y probad la comida del restaurante que está riquísima. De todas formas, si vais sin alojamiento no os preocupéis porque hay mil opciones y todas son baratas.

En cuanto al crucero, estuvimos barajando la posibilidad de hacer dos días y una noche, pero al final se nos encarecía mucho y estando allí te daba tiempo a ver lo mismo en un día que en dos. Así que acabamos comprando un crucero de un día, de 8 de la mañana a 5 de la tarde, y luego volveríamos a dormir a nuestro hotel. Allí en todos los hoteles y restaurantes te venden directamente la excursión pero después de preguntar en varios, lo compramos a una señora que estaba sentada en un puesto turístico en medio de la calle por 15 euros cada uno.

El crucero

Llegamos al puerto y fuimos directamente al barco, que sabíamos cuál era porque habíamos visto la foto el día anterior, y allí esperamos al resto de turistas para comenzar nuestra visita a Ha Long Bay. Estábamos entusiasmados por la decisión que habíamos tomado y lo barato que nos había salido.

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Se supone que los barcos que salen desde Hanoi van solo por Ha Long Bay, y lo que salen desde Cat Ba, van por Lan Ha, pero hay un momento en el que se juntan las dos bahías y se mezclan todos. Lo bueno de ir desde el sur, es que estaba solo nuestro barco al principio y, por lo visto, si sales desde Halong vas con un montón más. Y si haces el de un día desde allí, apenas te separas del puerto. Nos había salido bien la jugada.

Lo primero que vimos al adentrarnos en la bahía fue el llamado “fishing village” o pueblo de pescadores, donde los locales viven con su pequeña casa flotante, su barquito, su cama, sus mascotas, todo. Allí se han montando unos cuadrados hechos con redes que utilizan para pescar y como piscifactorías. Suelen ser familias que van heredando la profesión generación tras generación.

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En el barco íbamos unas 29 personas, y la verdad es que fue muy divertido porque había muchos argentinos y no paramos de charlar y reírnos con ellos. Nuestro barco era el más cutre sin duda, pero era el más divertido. Nos cruzamos con algunos mucho más grandes, mejor decorados, y otros incluso particulares. Pero nos daba igual porque al final todos estábamos viendo lo mismo. Igual si duermes en él, sí que te conviene pagar algo más, pero para un día no nos hizo falta.

Hicimos una parada en Monkey Island, que como su nombre indica, su principal atractivo son los monos. Pero a nosotros ya nos daban un poco igual así que nos fuimos a trepar por la isla, que sabíamos que había un lugar con buenas vistas, porque nos lo había contado una pareja de españoles el día anterior. En Cat Bat conocimos a más gente que en ningún sitio. El guía empezó a sacar los plátanos y las galletas para los monos y alucinó al quedarse solo porque casi todos nos siguieron hasta el mirador.

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La excursión había empezado con un solazo y de pronto se puso a llover durante media hora. Salía el sol de nuevo que te abrasabas vivo y se volvía a nublar. Así todo el día, y mientras tanto nosotros seguíamos disfrutando de las vistas de la bahía con esas rocas gigantes que salían del mar. Este tipo de karst ya lo habíamos visto en Tailandia, pero aquí lo increíble es que hay miles, y todas seguidas.

Otro punto bastante divertido de la excursión fue el kayak. Estuvimos durante una hora remando y metiéndonos por cuevas que daban a unas lagunas impresionantes.

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También nos llevaron a hacer snorkel y nos dieron de comer en el barco. La comida no era muy allá, pero con lo que habíamos pagado tampoco podíamos pedir mucho más. Fue un día estupendo, vimos un lugar increíble, hablamos con un montón de gente y tomamos mucho el sol, que falta nos hacía. Nos habíamos quedado muy blanquitos después de Japón.

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Descanso en la isla

Nos quedamos un par de días más en la isla. No es que fuera la más bonita del mundo, pero daba muy buen rollo y se estaba muy a gusto allí. Era como estar a finales de septiembre en Campello, el pueblo donde, yo Irene, he veraneado toda la vida con mi familia. Pero en versión asiática, en vez de comer arroz a banda comíamos arroz con piña y gambas.

En la isla puedes hacer varias cosas. Puedes alquilar una moto e irte hasta el parque nacional y hacer un trekking allí. También puedes darte una vuelta por el mercado local y observar a sus habitantes, o irte a bañar a la playa. No son de color turquesa, pero el agua no está sucia. Es tipo la bahía de Krabi en Tailandia, con sedimentos, y de color verde. Pero no sucia. Lo que sí había eran muchas olas. Hay tres playas, Cat Co 1, Cat Co 2 y Cat Co 3. Todas están a 10 minutos andando de la calle principal y para bañarte son la 1 y la 2. En esta última hay un resort y puedes alquilar sus tumbonas, pero también puedes estar en la arena sin pagar nada, que la playa es pública. Nosotros nos tiramos dos días allí descansando después de la gincana que nos habíamos metido en Vietnam.

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Para salir de la isla, contratamos directamente en nuestro hotel por 29 € lo más caro que hemos pagado hasta ahora en transporte, un ferry y un bus nocturno que nos llevó directamente hasta Sapa. Esa sería nuestra última parada en este país.

Y para terminar no podíamos poner otra canción que no fuera esta: halooooong, haloooooooong…

 

3 thoughts on “Bahía de Halong

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