Bagán

Viaje a Myanmar

Continuábamos el viaje con Elisa y Vicente, con quienes habíamos pasado unos días en Tailandia. Con ellos íbamos a hacer nuestra primera incursión en Myanmar, antigua Birmania. Como solo podían estar tres días en este país, fuimos directos a Bagán, que sin duda es uno de los lugares más espectaculares de todo Asia. En menos de 15 horas cogimos dos aviones, uno de Phuket a Bangkok, otro de Bangkok a Yangón, un taxi hasta la estación de autobuses y un bus nocturno hasta Bagán. A las 4 de la mañana llegábamos a nuestro hostel en Bagán, el Shew Na Di Todo un récord.

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Día 1

Bagán está dividido en tres zonas. Old Bagan, que es donde están casi todos los templos y los hoteles caros, New Bagan que es un poco más económico, y Nyaung-U con muchas más opciones para dormir y comer, y donde se queda casi todo el mundo. Pero el alojamiento en general no es nada barato en Myanmar. Nosotros elegimos el Shwe Na Di guest house por 27 €  la habitación doble con desayuno. El sitio estaba bastante bien a pesar del precio.

Como llegamos tan pronto, y la habitación no estaba lista, decidimos ir directos a ver el amanecer desde el templo Bulethi. Alquilamos unas bicis en el mismo hotel por 1.500 kyats (1€), y seguimos a todos los mochileros que iban a hacer lo mismo. Aquí ya te puedes olvidar de vivir un momento místico en soledad viendo como sale el sol. Está hasta arriba de gente. Pero da igual, es uno de los espectáculos más alucinantes que hemos visto jamás. No puedes venir a Bagan y no ver el amanecer desde alguno de sus templos. Si te lo saltas, te quitan el carné de mochilero. Por lo menos.

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Según va clareando el cielo, empiezas a ver la silueta de todos los templos y la niebla que se queda entre ellos. Es flipante. Y si ya es bonito por sí solo, según aparece el sol por el horizonte, despegan un montón de globos por los que los turistas pagan un pastizal, y así vivir la experiencia desde el aire. Gracias amigos chinos y japoneses, que son los que se dejan la pasta en esto, por alquilar los globos y mejorar aún más este momento. Por muchas fotos que pongamos, es imposible recrear lo que se quedó grabado en nuestras retinas.

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Acabamos de ver el amanecer y dimos una vuelta con las bicis por la zona de los templos para hacer tiempo hasta que nos dieran las habitaciones. Llegamos sobre las 9 al hostel y nos llevamos una gran sorpresa. No sólo estaban ya listas las habitaciones, si no que nos invitaban a desayunar gratis aunque no nos tocara ese día. Ahí nos ganaron, a los cuatro. Que llevábamos unos días que parecía que no habíamos comido en años.

El desayuno tenía de todo: tostadas con mantequilla y mermelada, tortilla, fruta de varios tipos, una especie de churros, café y té. Así que con la tripa llena, y felices de la vida, nos fuimos a echar una siesta. Estábamos en plan gatito, comer y dormir. Nos despertamos con tiempo aún para dar una vuelta por Old Bagan y seguir viendo templos. Actualmente perduran más de 2.000, entre pagodas y estupas. En su día se construyeron más de 10.000. Datan de los siglos IX al XIII, y la Unesco ha intentado concederle el título de patrimonio de la humanidad sin éxito.

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Llevábamos poco tiempo en Myanmar, pero ya podíamos confirmar que la gente era tal y como nos habían dicho. Encantadora y completamente diferente al resto de los asiáticos. Vivimos un momento genial en el que nos estuvimos haciendo miles de fotos con una familia de birmanos. Para nosotros, después de estar en India, era algo normal, pero Elisa y Vicente estaban alucinando. Al principio les pareció gracioso pero llegó un momento que no sabían cómo escapar de allí.

Ese día terminó en el río Irrawaddy. Bajamos a verlo y enseguida nos rodearon un montón de niñas intentando vendernos pulseras y postales. Nosotros somos fuertes y no caemos en comprar nada, pero Elisa y Vicente son incapaces de no gastar. Pero bueno,  ellos estaban 15 días de vacaciones y se lo podían permitir. No es lo mismo cuando viajas mucho tiempo con un presupuesto ajustado y te tienes que apretar el cinturón. Ya en el río nos ofrecieron ver el atardecer desde un barco por 10.000 kyats (7 €) y accedimos. Compramos unas cervezas y disfrutamos los cuatro de un gran momento.

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Esa noche cenamos en el Leo, cerca de nuestro hotel, en una calle llena de restaurantes. La comida nos encantó y ellos fueron súper amables. Como casi todo el mundo en Myanmar, súper atentos, simpáticos y serviciales.

Día 2

El segundo día decidimos que nos habíamos cansado de pedalear y nos dolía el culo de los sillines, así que alquilamos unas “ebikes”, que son motos eléctricas. Las cogimos en el mismo hotel y el dueño nos aseguró que tendríamos batería para todo el día… ¿Os podéis imaginar lo que ocurrió, no? Nos costó cada una 8.000 kyats (casi 6 €) y recorrimos con ellas todo Bagan.

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A Víctor y a mí no nos gustan nada las motos y no nos sentimos seguros en ellas, pero esta vez no tuvimos ningún problema. Tenemos que ir acostumbrándonos poco a poco porque hay sitios en Asia donde no te queda más remedio que alquilar una.

Ese día comimos en el Black Rose, en la zona de New Bagán, y decidimos ver el atardecer en el templo Shwesandaw, que es uno de los más famosos y donde va más gente a verlo. Llegamos allí y eso parecía Cortilandia. Había más gente que en la guerra. Aún así nos quedamos, buscamos nuestro huequito y lo vimos desde allí. Pero nada que ver con el amanecer. Mira que nosotros somos de sunsets, pero esta vez ganaba por goleada el sunrise. Así que decidimos que madrugaríamos otro día más para ver salir el sol desde ese templo.

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Durante la vuelta al hostel, se cumplió nuestro mayor miedo: una de las motos de quedó sin batería. Estaba claro que iba a pasar. Que aquí la gente es muy maja pero los del guest house ya están maleados y te podrían vender cualquier cosa con tal de sacar unos dólares. El primer día nos dieron las bicis con las ruedas deshinchadas y el segundo una moto con poca batería. Al final nos tocó hacer varios viajes pero tampoco fue para tanto. Gracias a eso conseguimos que nos dejaran las motos por 2.000 kyats (1.50 €) al día siguiente solo para el amanecer. Aunque aquí no son de regatear, se enfadan si lo intentas, como en Laos.

Cenamos estupendamente esa noche en el Weather Spoon, en la misma calle del día anterior, y nos fuimos a la cama bien contentos gracias a la cerveza Mandalay, que es más barata que la Myanmar y tiene más graduación.

Día 3

Tuvimos que madrugar de nuevo para ir hasta el templo Shwesandaw, pero mereció la pena. Fue mejor aún que el primer día. Hicimos un millón de fotos, pero ninguna le hace justicia. Este momento es para vivirlo. Merece la pena venir a este país solo por esto. Aquí os dejamos el eclipse de globo que pudimos captar.

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Volvimos al guest house a desayunar y dormir un poco más, porque a las 12 teníamos que dejar la habitación. El día anterior habíamos contratado en una agencia un taxi que nos llevaría hasta el Monte Popa por 35.000 kyats (25 €), y después nos dejaría a los cuatro en la estación de autobuses. Allí nos separaríamos. Vicente y Elisa volverían a Yangón a coger un avión, y nosotros nos iríamos hasta Kalaw, nuestro segundo destino en este país.

El Monte Popa, a unos 50 km de Bagán, es un volcán a 1.518 m sobre el nivel del mar. En realidad es más conocido por el Monasterio Popa Taungkalat, que está encima de él y es bastante pintoresco por su ubicación en lo alto de un promontorio. El Popa Taungkalat es el hogar de 37 Nats Mahagiri, o espíritus. Las estatuas que representan a los Nats están en la base del Santuario.

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Este templo desde fuera es precioso, en lo alto de la montaña, sin nada alrededor; pero desde dentro es bastante feo. Hay que subir los 777 escalones, está todo muy sucio, y hay monos por todas partes. Encima Elisa llevaba plátanos en el bolso y se volvían locos. Nos pareció un timo la verdad. Lo mejor que puedes hacer es irte al templo que está enfrente, en la carretera principal, y disfrutar de las vistas del Monte Popa desde allí.

Tras este pequeña excursión, nos despedimos de Elisa y Vicente, entre lágrimas y abrazos, con muchas ganas de volver a viajar con ellos en otro momento. Se han ganado la licenciatura de mochileros. El año que viene les hacemos el máster.

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Una canción

Màs de Myanmar

Podéis ver fotos de Myanmar, en la web amiga del viajero Rafa, clicando en este enlace:

Myanmar – Birmania

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