Agra

Con la tripa llena y con la última peli de los Vengadores en la tablet, dejamos el hotel de Varanasi. Esta vez, en la estación fuimos más listos porque desde la zona vip compramos los billetes de salida de Agra e hicimos tiempo a que llegara nuestro tren. Conocimos a dos chinos que serían nuestros compañeros de viaje durante las siguientes 12 horas. Habíamos conseguido billetes de mejor calidad (clase Ac 3 Tier) y ésto pudimos notarlo nada más entrar al vagón;  aire acondicionado, sábanas limpias, almohadas… Qué gusto, parecía un tren casi europeo. Incluso pasaron unos locales preguntando si queríamos cenar algo, menuda diferencia. Las primeras horas las pasamos hablando entre nosotros y viendo pelis hasta que nos entró sueño y transformamos los asientos en 2 literas de tres camitas. A pesar del frío que pasamos (aquí tienen un serio problema con el aire acondicionado), las horas transcurrieron muy deprisa. A las 6 de la mañana llegamos a Agra donde nos esperaba un día muy largo y una noche aún más…

Lo primero que hicimos, como siempre al llegar a un destino, fue negociar a muerte con un conductor local. En esta ocasión nos dejamos aconsejar por un taxista que nos prometió que por 200 rupias nos llevaría a un hotel donde podríamos dejar las mochilas y ducharnos a cambio de comer en el restaurante. Como estaba cerca de la entrada del Taj Mahal nos pareció buena idea aunque en India siempre tienes la sensación de que te están intentando timar. Era el hotel Maya y la comida estaba rica pero un poco cara.

Con muchas ganas de ver la que dicen que es una de las siete maravillas, nos lanzamos a la calle y enseguida notamos ese olor característico de Agra. Es un mix entre alcantarilla y cieno que te acompaña junto con los pitidos allá por donde vayas. A todo esto hay que sumarle el calor sofocante y todos los niños que intentan venderte algún souvenir de la ciudad. Al final entre camellos, tuk tuks, richshaws y caballos llegamos a las taquillas. Nosotros pillamos una entrada conjunta para ver el Fuerte Rojo y el Taj Mahal por 1000 rupias (13 euros). Además, te regalan unas calzas para las zonas de mármol y una botella de agua, que obviamente se calentó en 2 minutos.

Habíamos estado leyendo en otros blogs sobre cuando es más bonito entrar al Taj Mahal,  si al amanecer o al atardecer. Pero viendo la cantidad de turistas que había y el caloret, decidimos ir primero al Fuerte de Rojo de Agra y dejarlo para la tarde.

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Este fuerte es el más importante de toda India, y su nombre se debe al color de las piedras de arenisca roja de sus murallas. Fue construido por el emperador mongol Akbar en el siglo XVI y sirvió de capital del Imperio durante su etapa de esplendor. Al entrar notamos como la gente nos miraba sin parar. Aunque Agra tiene mucho turismo, aquí ha sido donde más observados nos hemos sentido, sobretodo las chicas a las que no pararon de pedirles posados-robados. Te sientes como una estrella del rock.

Por primera vez desde que estamos en India, hemos visto monumentos bien cuidados y limpios, cómo se nota que no dejan meter comida ni refrescos. Dentro del fuerte hay un complejo de palacios y jardines con halcones, cotorras, monos y ardillas.

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Estuvimos paseando durante un buen rato por diferentes salas sin escuchar ningún ruido, nos pareció un pequeño oasis dentro del caos de Agra. Al final dimos con un mirador desde donde se podía ver la silueta del Taj Mahal (T.M.). Entre la contaminación y la distancia parece muy pequeño, pero ya impresiona.

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Como no teníamos ninguna prisa porque el tren no salía hasta las 8 y media de la tarde, nos paramos a charlar en una sombra mientras un montón de chavales llegaban a hacerse fotos con nosotros. ¿Para qué las querrían? Luego conseguimos saber el por qué y muchas otras cosas del día a día en la India. Algo que nos hizo mucha gracia fue ver a turistas occidentales disfrazados con ropas locales. Se veía a la legua que eran trajes malos con brillos y colores exagerados. Menudo cuadro.

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Sobre las 12:30, con la fresca, nos fuimos de nuevo para la entrada, ¡ánimo valientes!. Habíamos oído rumores sobre colas de varias horas para entrar al T.M. pero a pesar de la gente tardamos 5 minutos. Las chicas iban por un sitio aparte y Raúl uso su superpoder de hacerse el tonto y entró más rápido. Pero el karma se lo devolvió y tuvo que salir de nuevo a dejar el pc en consigna porque no se pueden pasar ordenadores. Yo (Víctor) sí que pasé con la tablet, tengo el karma a tope por culpa de los ataques de animales que he sufrido.

La entrada al recinto es enorme y está llena de gente a todas horas, es imposible hacer fotos sin nadie. Para generar más sorpresa decidimos cruzar el edificio de entrada al T.M. sin mirar al frente y una vez pasada la primera barrera de zombies levantar la cabeza. Fue impresionante. A esa hora del día el resplandor del sol hace que casi no se pueda distinguir el mármol blanco del edificio. Por eso hay gente con cámaras profesionales que te sacan la foto perfecta a cambio de: 100 rupies. Yo (Víctor) llevaba días con ganas de hacer la típica turistada, que le vamos a hacer si soy así. Vosotros mismos podéis juzgar el resultado final y por supuesto sin pagar a nadie por ello.

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Según te acercas al T.M. dejas de pensar que es pequeño y alucinas con la cantidad de mármol que usaron y los detalles de orfebrería que tiene. Sin embargo al entrar esperábamos otra cosa, sigue siendo precioso, pero hacía bochorno y olía a chotuno. Además hay un señor con turbante y silbato que no deja que te pares a observar con más detenimiento. Qué le gusta un pitido a un indio!. Por supuesto no se pueden hacer fotos del interior pero no todo el mundo respeta esta norma.

Para descansar la nariz, nos sentamos a la sombra y no pasaron ni 3 minutos hasta que estuvimos rodeados de jóvenes locales, primero para hacernos preguntas simples y fotos pero después la cosa fue subiendo de tono. No vamos a dar muchos detalles sobre la conversación pero una parte del grupo acabó preguntándonos si lo que veían en el porno se podía hacer de verdad. Nos echamos unas buenas risas pero en el fondo nos dimos cuenta que mucha gente en India vive como en España hace 70 años. Por eso nos miran como extraterrestres y quieren publicar fotos de occidentales en su facebook, para fardar con sus colegas de que han hablado con blanquitos (como ellos nos llamaron).

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Las últimas horas las dedicamos a hacer fotos sin parar, así puedes pasar muchísimo rato. Según el momento del día el edificio va cambiando de color, desde el blanco más intenso al amarillo del atardecer. En uno de los laterales hay una mezquita con gente rezando y monos sueltos. Estuvimos haciendo saltos hasta que un mono vino directo a atacarme sin ninguna razón. No se qué narices les he hecho pero les estoy cogiendo bastante manía, menos mal que solo me sacó los dientes y las uñas.

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Se supone que este monumento es un homenaje al amor. Y como representación de ese amor, aquí os dejamos la que para nosotros es la mejor foto del día. Quien se besa en el T.M. tendrá amor puro para siempre. Suena cursi pero en el fondo es bonito.

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Salimos sobre las 6 de la tarde sin poder ver un atardecer despejado, incluso llovió un poco pero la gente ni se inmutó. Recogimos las mochilas para ir de nuevo a la estación donde nos esperaba otro viaje nocturno de 10 horas hasta Jodhpur. Al llegar, vimos que nuestro tren venía con 2 horas de retraso, tiempo que pasamos en la sala de espera charlando con gente local. Está vez solo pudimos coger asientos en clase sleeper por lo que nos tocó pegarnos con la gente al entrar al vagón y echar a los que estaban ocupando nuestros asientos. Quizá no fuimos demasiado educados pero la situación fue muy agobiante; empujones, gritos, cortes de luz y mucho, mucho calor. A veces es triste ver como vive la gente aquí, esto no se suele contar en los blogs pero en ciertos momentos te dan ganas de salir corriendo de India y no volver jamás. Para que os hagáis una idea, así es la sala de espera de primera clase en la estación de Agra.

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Os dejamos con una de nuestras canciones preferidas de amor.

Pueden ver fotos y vídeos de India, en la web amiga del viajero Rafa, clicando en este enlace http://micamara.es/india

3 thoughts on “Agra

  1. Pingback: Resumen de India - Madrid ya no nos quiere

  2. Leire

    Menuda sala de espera, chicos… Si, si… de primera… y qué me decis del movimiento de cabeza “tika” ??

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